Rafael Amargo tiene un plan B. Aunque vuelve a sonreír sobre un escenario tras varios años que han estado marcados por las dificultades personales y judiciales, el bailaor y coreógrafo granadino ha confesado que ha comenzado una carrera universitaria. Una forma de reinventarse más allá de su pasión con la que ha sorprendido a propios y extraños y que el mismo ha explicado en declaraciones a Europa Press.
Un momento vital que coincide, además, con su regreso a los escenarios. Tras tres años de ausencia, ha iniciado una nueva etapa con Alá! Iré, un espectáculo que podrá verse durante el 27, 28 y 29 de julio en el Teatro Calderón de Madrid y que supone un proyecto muy personal para él. Representa su regreso a la profesión que, como él mismo ha reconocido, nunca ha dejado de sentir como parte de su vida.
El espectáculo fusiona flamenco, danza contemporánea, danza urbana y poesía, pero también tiene como objetivo trasmitir un mensaje muy claro de superación. Durante la presentación de este montaje, Amargo confesó durante una entrevista con Europa Press, que esta vuelta la vive "con muchísimo respeto, con muchísima prudencia", siendo consciente de que han pasado seis años desde la última vez que pisó un escenario con un proyecto propio.
"No sabemos si la gente va a querer venir o no. Yo creo que sí, porque la gente no es tonta; la gente quiere ver arte", ha asegurado con total sinceridad, reconociendo que todavía tiene cierta incertidumbre después de todo lo que ha vivido.
Una vocación que va más allá del baile
Coincidiendo con la promoción de su espectáculo, Rafael Amargo ha sorprendido anunciando una noticia del todo inesperada y que nada tenía que ver con este esperado regreso. Como adelantábamos, el artista ha revelado que está estudiando el grado de Psicología en la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), una decisión que califica como uno de los grandes retos de esta nueva etapa.
"No me quiero morir bailando. Estoy pensando en acabar mi carrera de Psicología, que me encanta", ha explicado, desvelando además que su intención es orientar su futuro hacia la salud mental, pero sin desligarse del mundo que siempre ha conocido. "La psicología para el artista. ¡Qué bonito reciclarme en ayudar a las personas!", ha afirmado convencido de que la experiencia que ha acumulado durante décadas puede llegar a resultar muy útil para quienes viven bajo la presión del mundo del espectáculo.
Ha compartido con orgullo sus avances académicos. "Este cuatrimestre, de las asignaturas que tenía las he aprobado todas. Cuando eres joven no estudias y con 50 años uno estudia de verdad, con ilusión" ha comentado entre risas dejando bien claro el entusiasmo con el que afronta esta nueva etapa.
Un enfoque renovado
Durante un tiempo, Rafael Amargo pensó en convertir Alá! Iré en un espectáculo autobiográfico en el que contaría todo el sufrimiento que ha vivido en estos últimos años, sin embargo, a pocos días del estreno, decidió cambiar completamente el enfoque de este proyecto. "He decidido no contar más penas", ha explicado. "Ahora es luz, alegría, renacimiento, pasado pisado y venga, vamos que nos vamos. Bailar, bailar, bailar", ha comentado muy contento.
El artista ha reconocido que su paso por la cárcel le cambió rofundamente su forma de entender y de ver la vida. "Ahora estoy prudente, estoy cauto, y en vez de brillar ya lo que quiero es bailar" confesó. Incluso ha llegado a reconocer que para "brillar a este precio hubiera preferido no brillar".
Su mujer, un apoyo clave para seguir adelante
En un momento especialmente emotivo para él, Rafael Amargo ha querido agradecer de manera pública el apoyo constante de su esposa Luciana. Según ha explicado decidió dejar a un lado su carrera para estar en todo momento al lado del bailaor. "Ha dejado su carrera, lo ha dejado todo por mí", aseguró visiblemente emocionado, reconociendo también el papel fundamental que han desempeñado sus padres durante estos años tan duros. "Menos mal que tengo a mi padre y a mi madre, que nos han mantenido y nos han ayudado".
Con Alá! Iré a pocos días de levantar el telón, Amargo afronta un nuevo comienzo. Siendo una persona más serena, más reflexiva y con la ilusión de una persona que tiene todavía mucho que ofrecer. Construyendo paso a paso un futuro que pasa por las aulas y por una vocación que se vuelca en las personas.








