Han pasado casi dos décadas desde el nacimiento de Kike, el hijo mayor de Fabiola Martínez y Bertín Osborne, pero hay recuerdos que permanecen intactos. La empresaria y colaboradora de televisión ha vuelto a abrir su corazón para recordar uno de los episodios más difíciles de su vida: el embarazo de su primogénito y las complicaciones que derivaron en las graves secuelas con las que nació el joven. En una emotiva conversación en el pódcast Hoy tengo gine, Fabiola ha relatado con detalle cómo fueron aquellas semanas en las que empezó a notar que algo no iba bien y cómo, según explica, los síntomas que presentaba no fueron interpretados inicialmente como una señal de alarma. Años después, continúa recordando aquellos momentos con la serenidad que da el tiempo, pero también con la convicción de que conocer lo ocurrido puede ayudar a otras familias.
Los primeros síntomas que hicieron saltar las alarmas
Fabiola recuerda que durante el embarazo comenzó a encontrarse mal. Tenía la tensión descompensada, sufría una intensa sensación de "fiebre interna" y, por las noches, llegaba incluso a tiritar. Preocupada, se puso en contacto con su médico en varias ocasiones para explicarle cómo se encontraba. Sin embargo, según relata, los síntomas fueron restados de importancia. "No me veía. Restaba importancia a todo", explica sobre aquellas consultas telefónicas en las que buscaba respuestas mientras su malestar aumentaba.
Todo cambió durante una revisión rutinaria, cuando acudió a realizarse la ecografía de la semana 29 del embarazo. Mientras le practicaban la prueba comenzó a notar unas contracciones que, como no eran dolorosas, pensó que respondían simplemente a los movimientos del bebé.
La noche en la que todo cambió
Después de aquella revisión regresó a casa con la indicación de mantener la calma. Sin embargo, las contracciones continuaban. Horas más tarde llamó de nuevo al especialista, que le recetó una medicación para frenarlas. La situación empeoró de madrugada. Cuando desapareció el efecto del tratamiento, el dolor aumentó y comenzó a sangrar. Fue entonces cuando regresó al hospital y descubrieron que el bebé estaba sufriendo. "Él tenía sufrimiento fetal, fue lo que le dañó", recuerda ahora Fabiola, que durante años ha reconstruido mentalmente todo lo ocurrido en aquellas horas decisivas.
El diagnóstico que cambió para siempre la vida de su familia
La empresaria explica que un ginecólogo le sugirió que informara en el siguiente hospital de la posibilidad de que padeciera una infección por listeria, ya que ese diagnóstico podía orientar el tratamiento. Con el paso del tiempo ha sabido que, en algunos casos, la administración precoz de antibióticos puede reducir las complicaciones derivadas del sufrimiento fetal, aunque no exista una garantía absoluta de evitar las secuelas.
Finalmente se confirmó que una septicemia había desencadenado una grave infección que afectó tanto a ella como al bebé durante el embarazo. Kike nació prematuro y con importantes complicaciones derivadas de ese proceso.
El nacimiento de Kike y una larga batalla por su recuperación
Tras el parto comenzó una etapa especialmente delicada. Kike presentaba afectación en distintos órganos y los médicos tuvieron que estabilizar primero la infección antes de poder valorar las secuelas que había dejado. Con el paso de las semanas llegaron los diagnósticos: dos hidrocefalias, un daño cerebral severo y las consecuencias neurológicas derivadas de aquella complicada gestación. Durante sus primeros años de vida, la familia volcó todos sus esfuerzos en las terapias y la estimulación precoz para favorecer su desarrollo.
Desde entonces, Fabiola ha convertido el cuidado de su hijo en una de las grandes prioridades de su vida. Siempre ha hablado de él con enorme naturalidad, poniendo el foco en sus capacidades y en la importancia de ofrecer visibilidad a las personas con discapacidad y a sus familias.
Resiliencia y amor incondicional
Hoy, al recordar lo ocurrido durante aquel embarazo, no lo hace desde el resentimiento, sino desde el deseo de compartir una experiencia profundamente personal. Su testimonio refleja la fortaleza con la que ha afrontado uno de los capítulos más complejos de su vida y la entrega con la que ha acompañado a Kike desde el primer día. Una historia de lucha, resiliencia y amor incondicional que sigue emocionando casi veinte años después.








