Desde que decidieron formar una familia, Beatriz Trapote y Víctor Janeiro tuvieron claro que trasladarían a sus hijos el amor por la familia, la pasión por las tradiciones y la fe. Esas tres premisas han estado muy presentes este fin de semana, cuando se han trasladado hasta la aldea de El Rocío, testigo de "un día para no olvidar". Víctor (10), Oliver (7) y Brenda (5) se han convertido en los absolutos protagonistas mediante un bautizo rociero. Un acto sencillo pero lleno de simbolismo y emotividad, del que la presentadora ha compartido con ¡HOLA! todos los detalles.
Los padrinos y las anécdotas
La peña del Viejo Simpecao fue el escenario de la ceremonia, con el dietista Javier Zarzana y Manuela Marín, quienes son madre e hijo, como padrinos. Ambos son grandes amigos de la familia Janeiro Trapote, con los que han reforzado su vínculo mediante este bautismo con el que los pequeños están entusiasmados. "Gracias por este momento tan bonito. Brenda del Rocío, Romero de Azabache y Rociero de Grana y Oro. Desde hoy, sus caminos quedan bajo el amparo y la mirada de la Virgen del Rocío, que guíe siempre sus pasos con fe, salud y amor", ha asegurado Beatriz, a quien bautizaron hace años en pleno camino, al que acudió como reportera.
El acto, breve pero muy emotivo y con gran presencia de música, ha dejado también numerosas anécdotas. Brenda, muy ilusionada y guapísima con un vestido blanco, estuvo haciendo un dibujo mientras llegaba el gran momento y muy divertida cogió la escoba y el recogedor porque "le dijeron que había que dejar el piso limpio para proceder al bautizo rociero". Víctor y Oliver, ambos con bermudas beige y polos rojos, estaban igual de contentos que su hermana y posaron ilusionados con su medalla.
La importante petición a la Virgen del Rocío
La también empresaria define esta breve estancia en Almonte como "muy emotiva y un gran reto", y es que escondía un gran significado. "Hemos ido para pedir salud y tiempo para mi padre. Sabemos que el cáncer en el estadio que está, ya no tiene cura. Ahora lo importante es calidad de vida y tiempo para disfrutar a su lado. Ojalá sea mucho tiempo", nos ha confesado. Además han pedido por las abuelas y por su "estrella del cielo", como se refieren a Humberto Janeiro, que murió en agosto de 2020 y lo tienen presente en cada paso.
La gran lección de su hijo autista
La visita ha demostrado una vez más a Beatriz y Víctor que la familia numerosa que han formado es el mejor equipo y que los cinco juntos no tienen límites. "Ir al Rocio con un peque autista tiene sus particularidades. Pero lo más importante es que lo hemos conseguido. Hemos tratado en todo momento de adelantarle, lo que iba a ver y sentir y le hemos explicado el por qué de venir a la Aldea. Ver a la Virgen del Rocio, sentirla y pedirle solamente, salud y tiempo, para poder disfrutar de los abuelos. A pesar, del ruido y la multitud, ha superado el reto y lo ha hecho por ellos", ha contado orgullosa la periodista.
"Entrar a la ermita...Ha sido algo rápido pero lo suficiente para sentirse orgulloso de haberlo conseguido. Y nosotros felices porque esto es un logro más de mostrarse fuerte y capaz ante la sociedad sin miedo a su condición.Ser autista no está reñido con poder disfrutar de las tradiciones y las raíces de tu tierra. Hay que luchar cada día por conseguir un pasito más, un reto más...", ha añadido muy orgullosa de su hijo.








