Beatriz Trapote ha dado un paso importante al compartir una parte muy personal de su vida privada. La esposa de Víctor Janeiro y madre de tres hijos —Víctor, Oliver y Brenda— ha utilizado sus redes sociales, donde suele mostrar su día a día, para confesar uno de los testimonios más íntimos y valientes de su vida. La madrileña ha alzado la voz para dar visibilidad a una realidad que viven muchas familias en España, incluida la suya. Con valentía, Beatriz ha revelado que uno de sus pequeños padece síndrome de Asperger.
El Asperger forma parte de los trastornos del espectro autista (TEA). Se caracteriza por diferencias en la comunicación social y en la flexibilidad de comportamiento, pero sin retraso en el lenguaje ni en la inteligencia. Es decir, los niños con Asperger suelen tener un desarrollo cognitivo típico —o incluso superior—, pero procesan el mundo de una manera distinta. No es una enfermedad, sino una condición del neurodesarrollo, una forma diferente de percibir, sentir y relacionarse. Con apoyo y comprensión, pueden desarrollarse plenamente y desplegar todo su potencial.
Y eso es precisamente lo que Trapote ha querido transmitir con su mensaje: normalizar, desestigmatizar y recordar que la inclusión empieza en casa. Por eso eligió un día tan significativo para hacerlo público: “Hoy, 18 de febrero, Día Internacional del Síndrome de Asperger, alzo la voz por todas esas familias que, como la mía, convivimos con un hijo autista”, escribió en Instagram, junto a una imagen muy significativa: tres niños con un globo de colores y una frase clara: “En esta familia no se esconde el autismo, se respeta, se acompaña, se ama”.
“Del golpe al orgullo”: así ha vivido el proceso
La periodista quiso explicar también cómo ha sido el camino desde que recibieron el diagnóstico. Un proceso que, como ella misma reconoce, pasa por varias fases: “Primero llega el golpe. Después el duelo y la negación. Más tarde la aceptación… y finalmente el lugar en el que hoy me encuentro: el orgullo y la lucha”. Trapote contó que sus prioridades como madre han cambiado y que ahora pone el foco en lo verdaderamente importante: “No sueño con un expediente perfecto. No me importan las sumas, restas ni divisiones —para eso siempre habrá calculadoras. Me importa que comprenda el mundo, que gestione sus emociones, que tenga relaciones bonitas y que nadie le haga daño”. Y añadió una reflexión que ha emocionado a muchos de sus seguidores: “Quiero que sea seguro de sí mismo. Que se sienta válido. Que se sienta querido”.
Precisamente, en el Día Internacional del Síndrome de Asperger, Beatriz Trapote quiso dejar claro que "hoy es un día para visibilizar, para desestigmatizar y para seguir peleando por una inclusión real. Desestigmatizar el autismo es mirar con el corazón, no con los prejuicios".
La esposa de Víctor Janeiro también aprovechó su altavoz, a través de las redes sociales, para desmontar ideas equivocadas sobre el autismo: “Esto no es una enfermedad. No están malitos. No es un problema. Hay que ocuparse, no preocuparse”. Y recordó que la educación empieza en casa: “Explícale a tu hijo qué es el autismo. Enséñale a acompañar, a respetar y a ayudar a ese compañero del cole o a ese niño del parque”.
Su mensaje terminó con una llamada a la empatía: “El autismo es una discapacidad que muchas veces no se ve… pero siempre se vive. Sé empático. Sé generoso. Sé solidario. Porque hablar sana, pero escuchar ayuda”.
Una familia muy unida
Beatriz Trapote y Víctor Janeiro forman una de las parejas más discretas del clan. Se casaron en 2013 y son padres de tres niños, de 10, 7 y 5 años, a los que suelen mostrar sus planes familiares. Este fin de semana visitaron la Reserva del Castillo de las Guardas, un espacio natural que Trapote definió como “un auténtico planazo para desconectar y vivir la naturaleza muy de cerca” y lo disfrutaron al máximo en compañía de unos amigos. Allí, los pequeños pudieron ver más de mil animales de cien especies distintas en un entorno de más de 200 hectáreas. Y, además, coincidieron con un grupo de chicos autistas de la Asociación de Huelva, un encuentro que Trapote calificó como "¡coincidencia!" pero que volvió a poner sobre la mesa la importancia del lenguaje y de concienciar a la gente sobre este síndrome.
“He tenido que escuchar de nuevo la expresión ‘están malitos’. Que sirva esto para alzar la voz”, escribió Beatriz Trapote. Y volvió a reiterar, una vez más, con la claridad que la caracteriza: “El autismo no es una enfermedad. No están malitos. Tienen una forma diferente de comunicarse y de ver el mundo en el que vivimos. Sin más”.
Sin dramatismos, sin adornos, pero con mucha verdad, Trapote ha querido usar su voz para acompañar a otras familias y recordar que, al final, "los mejores recuerdos no se compran… se viven en familia".










