Sara Carbonero reapareció hace unos días en un evento público tras la muerte de su madre, Goyi Arévalo, el pasado 13 de abril. Desde entonces, la periodista había ido compartiendo alguna que otra imagen en sus redes sociales, un par de reflexiones y las portadas de los libros que la estaban acompañando en esta etapa tan complicada para ella. Cabe recordar que, además de esta dolorosa pérdida, Sara comenzó el año con un pequeño susto, pues tuvo que ser ingresada y operada de urgencia mientras pasaba las vacaciones de Año Nuevo en Lanzarote, donde sufrió un dolor abdominal que la llevó al hospital.
"Nunca voy a estar bien, nunca voy a... mi vida no va a ser nunca igual, pero por lo menos que no duela tanto, porque ahora todavía es muy reciente", decía a la prensa en un evento de publicidad al que acudió junto a su amiga del alma, Isabel Jiménez. Ahora, la periodista no ha dudado en mostrarnos su primera escapada junto a Jota Cabrera. Ambos han paseado por A Coruña, incluida la Torre de Hércules, el famoso faro con vistas al océano que, sin duda, se ha convertido en un enclave de desconexión para ella. Sin duda, en las imágenes se vislumbra la tranquilidad -y el buen tiempo- del que la pareja ha podido disfrutar. Sara también ha subido una imagen junto a varias de las madres que forman parte del Alevín A del Real Madrid, equipo en el que su hijo Martín juega actualmente.
"Pasando el duelo como pueda"
Cuando Sara habló a corazón abierto del cáncer de ovarios que le diagnosticaron en 2019, aseguró que su madre y su hermana Irene fueron, quizás, "las personas que más sufrieron conmigo". De hecho, tras su última operación, la periodista dio las gracias públicamente a su madre "por cuidar y proteger lo que más quiero cuando yo no podía". Su fallecimiento ha sido un durísimo golpe del que, admite, no se recuperará nunca, pero toca quemar etapas y momentos para intentar recuperar la energía y la sonrisa.
En su reaparición pública, Sara abordó este tema con la mayor naturalidad posible. "Pues nada, con mucha pena, como toca. Pasando el duelo como pueda, despacito. Es que no hay muchas palabras, sin intentar evitar ninguna etapa. Ahora es lo que toca, o sea, toca pasarlo mal, sufrir... Pues eso, entrando de lleno en el sufrimiento, atravesándolo, para luego... Entiendo que, con el tiempo, pues... nunca voy a estar bien. Nunca voy a estar bien, nunca voy a... mi vida no va a ser nunca igual, pero por lo menos que no duela tanto, porque ahora todavía es muy reciente. Así que bueno, intento hacer cosas en el día, que mis hijos me vean bien, rodearme de buenos amigos y ya está, pero realmente estoy mal, o sea, mal, entiéndase, no es que esté mal de que me pase nada, pero estoy muy triste".
Tal y como ha confesado —aunque lo ha demostrado anteriormente en incontables ocasiones—, sus hijos Martín y Lucas (fruto de su matrimonio con Iker Casillas, a quien felicitó ayer por su 45 cumpleaños y con quien mantiene una estrecha relación incluso cinco años después de su divorcio), de 12 y 9 años respectivamente, se han convertido en sus apoyos fundamentales en estos momentos tan complicados para ella.
Sara definía a su madre como una mujer "dulce, generosa y fuerte", además de ser "la responsable de mis recuerdos de infancia más felices y los abrazos sanadores con olor a Carolina Herrera cuando me dolía algo". También admiraba de ella su "paciencia inagotable" y su increíble capacidad para convertirse en "consuelo en cualquier lugar, momento o circunstancia de la vida". "Es la que me carga las pilas, me pinta las alas y me ha dado no solo la vida sino la lección más grande sobre cómo vivirla", decía.













