El pequeño enclave de Forest Lodge –situado en el Gran Parque de Windsor– se convierte desde hoy en una localización en la que poner la mirada al ser el hogar donde el ya no tan pequeño príncipe George celebra la edad de trece años. Un cumpleaños marcado por una situación personal que le coloca en una posición más cercana que nunca a una responsabilidad mayor: la de convertirse en parte de la estructura de la monarquía, aunque, antes de eso, los pasos deben ser mayores. El primogénito del príncipe Guillermo y Kate Middleton está a punto de iniciar una nueva vida alejado de la Familia Real, por lo que, en cierta forma, este aniversario se traduce en una nueva página que está a punto de empezar. Para conmemorar este nuevo cumpleaños, los príncipes de Gales han compartido una nueva foto oficial de su primogénito, en la que deja atrás sus posados más informales, con ropa deportiva o de vacaciones, para posar con traje oscuro y camisa en una actitud mucho más solemne que escenifica que ha dejado atrás su infancia para siempre.
Una nueva etapa a las puertas de los trece años
Fue en diciembre de 2012 cuando la Familia Real británica anunció el embarazo de la entonces duquesa de Cambridge. Aquella noticia –tan ilusionante como inesperada– entrelazó la esperanza de la tradicional continuidad dinástica, aunque, a su vez, estuvo marcada por un ingreso hospitalario que despertó todas las alarmas. Ese frío invierno se convirtió entonces en un mar de incógnitas, pues una jovencísima Kate Middleton tuvo que ingresar en el Hospital Rey Eduardo VII, aquejada de náuseas y vómitos. Aquello llevó a los portavoces oficiales a comunicar la tan deseada noticia, aunque enmarcada en un halo de preocupación: "Al tratarse de un embarazo incipiente, se espera que Su Alteza permanezca algunos días ingresada y que después continúe en reposo ya en su domicilio", fue meses después, el 22 de julio de 2013 cuando la Familia Real comunicó la llegada al mundo del pequeño príncipe.
Con el nacimiento del entonces pequeño príncipe, se produjo el cambio más esperado en la línea de sucesión al trono, siendo desde entonces el primer nieto de Carlos de Inglaterra y el tercer bisnieto de la reina Isabel II. Ahora, trece años después, un preadolescente está a punto de iniciar la que será una de las aventuras más especiales de su vida, por lo que se espera que este cumpleaños esté marcado también por una celebración más que especial, al enmarcarse en uno de los grandes cambios que ya empiezan a proyectar parte de su futuro. Se espera que, a mediados de agosto, el primogénito de los príncipes de Gales comience su andadura en Eton College para dar inicio a la educación secundaria, una parte fundamental de su historial educativo. Sin embargo, esta será una etapa muy distinta en comparación con todas las anteriores.
A diferencia de su escuela anterior, Eton College es un internado estrictamente residencial masculino. Esto significa que George vivirá de forma permanente en el colegio durante los trimestres escolares, por lo que ya no regresará a dormir a casa ni estará en el mismo centro que sus hermanos, Charlotte y Louis, lo que supone su primera gran etapa de independencia familiar. Una etapa que quizá al principio sea algo compleja, pero a la que el propio príncipe Guillermo –así como el príncipe Harry– tuvo que enfrentarse a la misma edad que George, por lo que este nuevo capítulo supondrá un antes y un después en su formación como futuro rey del Reino Unido.
Por ello, esta etapa educativa es vista por los expertos reales como el inicio de su "aprendizaje formal" para el trono. Eton es una institución histórica con casi seis siglos de antigüedad que ha educado a 20 primeros ministros británicos y, como decíamos, a su propio padre, el príncipe Guillermo. Allí recibirá una estricta formación académica, de liderazgo y protocolo, algo que es indispensable de cara como futuro heredero al trono. No obstante, se puede decir abiertamente que el joven príncipe ya asume junto a sus padres una agenda donde ha demostrado conocer el estricto protocolo de la corte británica, pues estas últimas semanas podría decirse que ha sido un repunte donde mejor hemos podido verle, asumiendo un papel que poco a poco va convirtiéndose indispensable dentro de la propia institución.
Un papel cada vez más visible dentro de la Corona
Aunque aún es demasiado pronto para decir que el joven príncipe ya tiene una agenda institucional propia, se puede señalar que, junto a sus padres, George empieza a tener un mayor peso dentro de la institución. Por otra parte, cabe destacar que ya no es ese niño que acompaña a sus padres como una mera figura secundaria, sino que, poco a poco, se le va dando su propio espacio como una de las figuras sobre las que recaerá el futuro de la monarquía británica. Una evolución que se ha ido produciendo de forma progresiva, pues los príncipes de Gales siempre han querido que sus hijos, no solo George, sino también Charlotte y Louis, crezcan alejados de una excesiva exposición pública, combinando sus compromisos como miembros de la Familia Real con una vida lo más normal posible. Sin embargo, debido a la posición de George en la línea de sucesión al trono, es inevitable que, según avance el tiempo, su perfil institucional vaya en aumento, así como las responsabilidades que deberá asumir.
George ya ha estado presente en algunos de los acontecimientos que han marcado la historia reciente de los Windsor. Fue testigo del Jubileo de Platino de la reina Isabel II en 2022, ocupando posteriormente un destacado lugar en la coronación de su abuelo, el rey Carlos III. También se ha convertido en una figura indispensable en los tradicionales servicios religiosos de Navidad en Sandringham o en el emblemático Trooping the Colour. Apariciones en las que George ha ido dejando atrás la espontaneidad propia de sus primeros años para mostrar una actitud cada vez más consciente del lugar que ocupa. Por ello, cumplir trece años es, sin duda, mucho más que entrar oficialmente en la adolescencia. Para George comienza ahora una etapa en la que educación, independencia y deber institucional irán avanzando de manera paralela, aunque todavía quede un largo camino antes de que empiece a desempeñar funciones oficiales por sí mismo.









