Camino de cumplirse cuatro años desde que llegó a la corte hachemita, Miriam de Ungría ha vuelto a reaparecer en España. La princesa de Jordania tenía la pasada semana una importante cita en nuestro país y no quiso perdérsela.
Como mostramos en nuestra revista, era una de las invitadas a la romántica boda de Paco Arango y Begoña Aguilera, que se dieron el ‘sí, quiero’ el pasado viernes en la capital. Elegantísima, con un vestido amarillo crema -clutch y tacones color nude-, Miriam llegaba a la celebración muy sonriente.
Es la segunda vez que la vemos en España en lo que va de año. En septiembre, fue en Toledo, donde asistía al enlace de Lucía Entrecanales y Laszlo Bene, que reunió a la alta sociedad española, y ahora le tocaba otra nueva y romántica celebración.
Y es que, a pesar de vivir a miles de kilómetros, suele hacer alguna que otra escapada a su ciudad, Madrid -donde tiene grandes amigos-, aunque sea por unos días.
Su vida en Jordania
En la actualidad, lleva una vida muy alejada del foco mediático, si bien es cierto que siempre ha llevado la discreción por bandera –“no le gusta llamar la atención”, aseguran los que más la conocen-. En septiembre de 2022, sin embargo, volvía a ser protagonista, al casarse con el príncipe jordano Ghazi bin Muhammad en una íntima ceremonia que tuvo lugar en el palacio de Raghadan, en Amán. Una relación ‘sorpresa’ para los medios de comunicación, puesto que no se conocía hasta que hicieron oficial su enlace.
A partir de aquel momento, Miriam hizo un cambio radical en su vida, convirtiéndose en princesa Miriam Ghazi e integrándose en la corte hachemita, que la recibió con los brazos abiertos. Prueba de ello es que ha estado en las grandes citas de la familia real jordana, como las bodas del príncipe heredero Hussein y la princesa Iman, hijos de los reyes Abdalá II y Rania.
Aunque al principio se aseguró que se había cambiado de nombre -a Maryam- y se había convertido al Islam tras su matrimonio con el príncipe jordano, fue ¡HOLA! quien aclaró que sigue siendo cristiana ortodoxa, la religión que abrazó tras el accidente de coche que sufrió junto a su marido, el príncipe Kardam de Bulgaria, en 2008 -fallecería después en 2015, tras años en coma-, y del que ella también arrastró algunas secuelas -hace dos años, viajaba a Madrid para someterse a una intervención quirúrgica en la mano derecha-.
Princesa de Bulgaria
La muerte de Kardam supuso una durísima pérdida para la familia: Miriam se quedó viuda a los 52 años, y con dos hijos, los príncipes Boris -al que su abuelo, el rey Simeón, nombró ‘guardián de la Corona’- y Beltrán.
Iniciaron entonces una nueva vida, se cambiaron de barrio en Madrid, y la princesa se volcó en sus hijos y en su firma de joyería, M de U. Después, en un nuevo giro, cambiaría la capital por Londres, donde estudiaban Boris y Beltrán, pero sin perder nunca de vista su ciudad -a la que viajaba con asiduidad para visitar a su madre, Carmen López Oleaga, que murió con 92 años-.
Se ha convertido en princesa de Jordania, pero lejos de lo que se mantenía, a día de hoy sigue llevando títulos de princesa de Tírnovo y princesa de Bulgaria, y mantiene, además, una excelente relación con la familia real búlgara. Sin ir más lejos, pasó con ellos las navidades de 2025 y tampoco faltó, un mes más tarde, al 90 cumpleaños que la reina Margarita -abuela de sus hijos- celebró en Madrid y que volvió a reunir a toda la familia.








