"Para nosotros, este día merece un respeto especial, y por ello queríamos compartirlo en familia y disfrutarlo teniendo siempre en cuenta que era una celebración solemne", nos dicen Carlos Baute y Astrid Klisans de la Primera Comunión de su hijo mayor, Markuss, de nueve años. Una cita muy especial que reunió a su cosmopolita familia, el pasado 9 de mayo, en Madrid. De Letonia, la tierra de origen de la arquitecta, llegaron sus padres, uno de sus hermanos, sus tíos… y aunque en esta ocasión no pudieron viajar sus abuelos, estuvieron muy presentes; de Holanda, el otro hermano de Astrid, padrino de Markuss; de California, la hermana de Carlos, que es la madrina del niño; no faltó la madre del cantante, y tampoco su hijo mayor, José Daniel, que vive en Londres y tiene una relación muy cercana con sus hermanos pequeños, quienes lo adoran. En total, unos 40 invitados entre familiares y algunos amigos muy cercanos, puesto que querían algo íntimo y tranquilo.
Markuss recibió su Primera Comunión junto a sus compañeros de curso —aproximadamente 30 niños— en la capilla del colegio y la celebración tuvo lugar en el hotel Mandarin Oriental Ritz, compartida con otro amiguito de su clase y su familia. Tras el cóctel, donde se levantó un pequeño photocall personalizado para los protagonistas, los invitados disfrutaron de un menú compuesto por txangurro, solomillo con salsa de Chanterella y milhoja de fresa con helado de frambuesa. La tarta de los niños era la favorita de Markuss: bizcocho de coco con crema de limón. Música, juegos, diversión y un córner de chucherías hicieron que la tarde fuera una fiesta inolvidable.
¿Cómo estáis viviendo este día tan especial para Markuss y qué significa para vosotros acompañarle en su Primera Comunión?
ASTRID: Para nosotros es un día cargado de emociones. Ver a nuestro hijo mayor prepararse para recibir el sacramento de la Comunión nos llena de gratitud y nos recuerda cuánto ha crecido desde aquel 22 de julio de 2016 en el que llegó a nuestras vidas.
CARLOS: Estoy viviendo este día con el corazón en la mano. Mi profesión me obliga a viajar, y aunque intento no perderme los momentos importantes, a veces no se puede. Por eso este día lo estoy saboreando doblemente. Ver a mi hijo dar este paso me devuelve a lo esencial: la familia, la fe y el amor. Me siento un privilegiado de poder acompañarlo.
"Ver a mi hijo dar este paso me devuelve a lo esencial: la familia, la fe y el amor. Me siento un privilegiado por poder acompañarlo"
¿Qué sentís al ver crecer tan rápido a vuestro hijo?
C: Es una mezcla de nostalgia y orgullo. Recuerdo cuando cabía en mis brazos, y ahora veo a un niño que me cuesta cargar cuando lo cambiamos de cama; me encanta que cuide de sus animales y toca el piano sin yo decirle. Quisiera frenar el tiempo, pero también disfruto viendo cómo despliega sus alas. Cada etapa tiene su magia.
A: Parece que fue ayer cuando lo bautizamos y hoy ya es un niño sensible y curioso, amante de la naturaleza y de la música y además, un apasionado de las motos, de los animales, del espacio, del pádel, del fútbol americano y del surf, como su papá. Queremos que conserve esa ternura y esa curiosidad y que sepa que siempre estaremos a su lado.
En una familia tan unida y con agendas tan intensas, ¿valoráis aún más ocasiones como esta para reuniros todos?
A: Muchísimo. Con tres hijos pequeños, un hijo mayor que vive fuera y la carrera de Carlos, a veces tenemos que turnarnos. Por eso estas celebraciones se vuelven un regalo. Son oportunidades para apagar los teléfonos, compartir mesa con abuelos, tíos y amigos y reforzar el vínculo familiar. Intentamos que nuestros hijos comprendan que, aunque a veces no podamos estar en todo, cuando estamos, lo hacemos al cien por ciento.
"Ver a mis cuatro hijos juntos, riendo y abrazándose, es el mejor regalo. José Daniel no podía faltar, su presencia reafirma que el amor todo lo puede"
Carlos, ¿momentos familiares como este te ayudan a poner todo en perspectiva?
Totalmente. En el escenario sientes la euforia del público, pero en casa tienes el abrazo que lo sostiene todo. Mi familia me da fuerzas para seguir y me obliga a poner límites a la agenda para no sacrificar lo más importante.
"Ha habido varios momentos muy emotivos: cuando hemos visto a Markuss avanzar hacia el altar, al recibir la Primera Comunión y cuando sus hermanas y su hermano mayor le han rodeado para felicitarle"
¿Le habéis hecho a Markuss algún regalo especial?
C: Además de la cruz y las cartas, le hemos regalado un libro de aventuras que le inspirará a soñar. A Markuss le gusta muchísimo leer y más aún cuando se trata de aventuras. Entre todos los familiares y amigos le hemos regalado una moto de motocross, porque lleva un par de años practicando este deporte y nos ha demostrado cuánto le apasiona. Pero le hemos explicado que, aunque todo esto le haga ilusión, el mayor regalo es haber recibido a Jesús en su corazón.
Carlos, ¿le preparaste alguna sorpresa, alguna canción?
Le he leído una carta en familia, aunque todos los días que estoy con él recibe todo el amor que siento. Y le he vuelto a cantar la canción que compuse en buena parte en el hospital el día que nació. Se la he dedicado a él y a sus hermanos, se llama Vivo y muero por ti.
"No podemos recuperar el pasado, pero lo importante es que hoy somos padre e hijo de verdad, con todo lo que eso implica"
Astrid, ¿qué es lo que más ilusión le hacía de este día?
Lo que más ilusión le hacía era participar activamente en la misa y comulgar por primera vez. También estaba deseando ver a sus abuelos y a su hermano mayor, a sus tíos y tía, con quienes comparte una relación especial, aun en la distancia. Y, como niño que es, le hacía ilusión la fiesta posterior con sus amigos, donde hemos organizado juegos y música.
Astrid: "Parece increíble que hayan pasado quince años desde nuestra boda civil en Letonia. El balance es profundamente positivo: seguimos enamorados, nos respetamos y nos divertimos juntos"
¿Ha habido algún momento del día que os haya emocionado especialmente?
A: Hubo varios: cuando le vimos avanzar hacia el altar con su vela y pronunciar las oraciones con convicción y, cómo no, cuando recibió la Comunión por primera vez. También el momento en que sus hermanas y su hermano mayor le rodearon para felicitarle. Algo que particularmente me emociona es escuchar el coro del colegio cantar canciones tan preciosas; es imposible no sentir mucha emoción en ese momento.
Astrid, ¿qué era lo más importante para ti al preparar la comunión de Markuss?
Que se sintiera protagonista sin dejar de lado el sentido del sacramento. Quería que entendiera que la comunión no es una fiesta más, sino un compromiso interior. Por eso hice con él manualidades relacionadas con su catequesis y le ayudé a preparar sus lecturas. También buscaba que nuestros invitados se sintieran en casa.
Hay mucho mimo en cada detalle, ¿te has implicado personalmente en la organización de la celebración?
A: Sí, me hacía especial ilusión. Mi formación como arquitecta y mi pasión por la decoración me llevan a cuidar mucho la estética sin llegar a los excesos. Pero sí quisiera aprovechar la ocasión para agradecer de corazón a todas las personas que hicieron posible esta celebración tan bonita, cuidada y llena de detalles inolvidables: @partyandoevents; @somospetipua; @missmomshop; @happylulila, por las invitaciones y recordatorios tan bonitos, y por supuesto al Hotel Ritz, de Madrid.
¿Eres de las que disfrutan más preparando todo o cuando por fin llega el momento y puedes relajarte?
A: Disfruto muchísimo la preparación, soy de listas y moodboards. Pero reconozco que el instante en el que por fin te sientas y ves a tus hijos reír y correr, ya sin cosas pendientes, es impagable. Me quedo con ambas: la ilusión del proceso y la satisfacción del resultado.
Como madre, ¿cómo has vivido ver a Markuss preparándose para un día tan simbólico?
Ha sido muy bonito. Le he visto madurar en estos meses: cómo se tomaba en serio sus clases de catequesis, cómo preguntaba cosas profundas sobre la fe, cómo pedía rezar en casa. Yo le acompañaba a sus ensayos y aprovechábamos para hablar de la importancia de la honestidad y la generosidad. Verle hoy, vestido y sereno, me ha hecho sentir que estamos educando a un niño con valores.
Carlos: "Le he leído a Markuss una carta en familia y le he vuelto a cantar la canción que compuse el día en que nació. Se la he dedicado a él y a sus hermanos, se llama 'Vivo y muero por ti'"
Como toda la vida
Carlos, ha venido de Londres tu hijo José Daniel. Él no podía faltar…
C: José Daniel y yo recuperamos nuestra relación y hoy está integrado en nuestra vida como si lo hubiera estado toda la vida. Ver a mis cuatro hijos juntos, riendo y abrazándose, es el mejor regalo. Él no podía faltar, sabía lo importante que era para Markuss y para mí. Su presencia reafirma que el amor todo lo puede.
A: Es parte fundamental de nuestra familia. Hemos construido un vínculo muy muy especial y los niños le aman. Que haya venido desde Londres demuestra su compromiso con sus hermanos. Él también estaba ilusionado por ver a Markuss dar este paso; lleva varias semanas en casa porque se lo permite su trabajo a distancia.
¿Cómo es tu relación actualmente con José Daniel, viviendo él fuera de España?
C: Hablamos mucho y pasamos muchos momentos de risa y de muchas conversaciones de la familia. Gracias su trabajo a distancia pasa muchos días en casa, y cuando no está, gracias a la tecnología, estamos muy cerca: hacemos videollamadas, nos contamos nuestras cosas. Tenemos pendiente visitarle en Londres. Hemos decidido compensar el tiempo perdido con mucha presencia y sinceridad.
¿Dirías que en estos seis años habéis recuperado el tiempo perdido?
C: No podemos recuperar el pasado, pero sí hemos construido un presente sólido y un futuro que, tengo claro, será maravilloso. Hemos vivido muchas vacaciones de verano, invierno, navidades, conciertos... Cada momento suma. Lo importante es que hoy somos padre e hijo de verdad, con todo lo que eso implica.
"Hace unas semanas fue muy movido. De todo se aprende. Hoy estoy centrado en mi familia, en mi carrera y en mis valores, más convencido que nunca de la importancia de transmitir respeto y unión"
¿Te gustaría que la próxima gran reunión familiar fuera la boda de tu hijo mayor?
C: (Ríe). Pues sí, me encantaría celebrar su felicidad; tiene una pareja maravillosa a la que ya queremos y sentimos como familia, nuestros hijos lo adoran; sea boda o cualquier logro que él decida. No soy de presionar, cada hijo tiene su ritmo: cuando llegue ese momento, que creo que será pronto, lo viviré al cien por cien.
¿Qué te hace sentir más orgulloso como padre?
C: Me enorgullece ver que mis hijos son buenas personas. Que se preocupan por los demás, que cuidan a sus animales y que rezan por los que sufren. Me emociona escucharlos decir "gracias" y "perdón" y que siempre pidan por lo demás sin que se lo pidamos. Y me llena de orgullo ver la complicidad que hay entre ellos.
Doble celebración
Han sido semanas de bastante exposición mediática y polémica, ¿cómo te encuentras personalmente en este momento?
C: Me encuentro bien. Hace unas semanas fue muy movido, pero justo al día siguiente tenía que estar en Los Ángeles, luego en Miami y Argentina, así que tanto viaje y cambio de horarios te ayuda a sobrellevarlo. Públicamente afirmé por mis redes, y lo reitero, que no creo en el insulto ni en la falta de respeto y que me he caracterizado siempre por ser una persona de amor y justicia. De todo se aprende. Hoy estoy centrado en mi familia, en mi carrera y en mis valores, más convencido que nunca de la importancia de transmitir respeto y unión.
"Mi profesión me obliga a viajar, y aunque intento no perderme los momentos importantes, a veces no se puede. Por eso este día lo estoy saboreando doblemente"
¿Cómo se plantean los próximos meses?
C: Después de la comunión me iré a Argentina, donde estoy grabando mi nuevo disco. Allí participaré como jurado en un programa de televisión diario llamado Es mi sueño, una experiencia que estoy disfrutando como un niño junto a grandes amigos y colegas. A la vez, en verano retomaré la gira de conciertos por España y la promoción de mi nuevo tema, Quién mejor que tú. Además de actuar en España, visitaré Latinoamérica y Estados Unidos, pero siempre regreso a Madrid, porque aquí está mi familia, que son mi energía, mi vitamina y mi dopamina.
El 11 de junio celebráis quince años desde vuestra boda civil, ¿qué balance hacéis de este camino juntos?
A: Parece increíble que hayan pasado quince años desde nuestra boda civil en Letonia. En este tiempo hemos crecido como pareja, hemos construido una familia y hemos superado pruebas. El balance es profundamente positivo: seguimos enamorados, nos respetamos y nos divertimos juntos. Para celebrarlo estamos planeando un viaje con los niños al lugar donde nos dimos el "sí, quiero" y una cena íntima los dos solos. Nos hace ilusión revivir ese momento y agradecer todo lo vivido.
Mirando atrás, desde aquel día hasta hoy, ¿hay algo que os emocione especialmente de la familia que habéis formado?
A: Nos emociona ver cómo hemos conseguido integrar a todos nuestros hijos en un mismo corazón. José Daniel llegó a nuestra vida adulta tras años complicados y hoy es uno más; parece que siempre ha estado entre nosotros. Hemos vivido nacimientos, mudanzas, proyectos y también dificultades, discos, muchos viajes, muchos conciertos. Cada abrazo que vemos entre nuestros hijos es un regalo maravilloso.

















