Astrid Klisans y Carlos Baute han formado una gran familia junto a sus tres hijos y su “pandilla” de animales: Monchu, Haru, Bacon, Bohe, Diego y Sara (además de sus peces). Con motivo del Día de la Madre, la arquitecta nos abre las puertas de su hogar, convertido en una pequeña granja y nos presenta a los mejores amigos de Markuss, Liene y Álisse.
Vuestra casa es como una pequeña granja. Con tantos animales, ¿cómo es el día a día?
Para mí es fundamental que los niños crezcan en un entorno natural, rodeados de árboles y lo que más nos gusta, los animalitos.
¿Quién se encarga de quién?
Cada uno tiene un rol dentro de nuestra pequeña granja: Markuss cuida de su dragón barbudo, las niñas cuidan del caballo y Carlos yo estamos de nuestros perros.
Hacéis buen equipo, entonces.
A Carlos le gusta mucho pasear a los perros en bicicleta (ya es conocido en la urbanización por ello), y yo soy, digamos la veterinaria general, pendiente que todas sus necesidades de alimentación, vacunas, desparasitaciones, vitaminas, ejercicio y peluquería… ya que cada uno tiene unas necesidades.
¿Y cómo llega un dragón barbudo a la familia?
Markuss es amante de la naturaleza y desde hace años que le interesan toda clase de “bichos”. Hace dos navidades pidió a los Reyes Magos un reptil y adivina… ¡Se lo trajeron! Él no especificó que reptil quería, pero los Reyes escogieron el dragón barbudo por varias razones. La primera es que es un reptil excepcionalmente dócil y cariñoso, de hecho, es el único reptil que disfruta siendo acariciado y estando en manos de las personas. A diferencia de, por ejemplo, el camaleón, que se estresa mucho al ser tocado. Nuestro “Monchu”, como le llamamos cariñosamente, lo disfruta.
“Cada uno tiene su rol: Markuss cuida de su dragón barbudo; las niñas del caballo; y Carlos y yo nos ocupamos de los perros”
¿De dónde es originario? ¿Qué cuidados especiales necesita?
Es originario del desierto de Australia, viven de 12 a 15 años y necesita un terrario con lámpara de calor o luz directa del sol (nosotros le tenemos ambas, sol y lámpara para los días nublados). Hay que vigilar su alimentación, basada en frutas y verduras y además, aquí viene la parte menos romántica, por las tardes, 2 o 3 veces a la semana come alimento vivo como grillos, gusanos y cucarachas. Al principio creí que iba a infartar viendo las cajitas con el alimento vivo en casa (si no están vivos no se los come), pero con el tiempo te acostumbras… Y necesita calcio, todos los días su comida tiene que estar espolvoreada con polvo de calcio.
¿Lo sacáis del terrario?
Aunque su casita es el terrario, lo solemos soltar en casa (¡con los perros fuera claro!) y le gusta mucho estirarse en el suelo radiante que le da calorcito. Ahora que el clima ya se acerca a los 30 grados, le tenemos preparado un cercado grande en el jardín con su piscina para que esté fuera comiendo césped y disfrutando del sol. ¡No sabes cómo le gusta la piscina, es un personaje!
¿Cómo se relaciona con los niños y en concreto con Markuss?
Es increíble lo sociable que es. Nunca había tenido reptiles y al principio le tenía mucho miedo. En cuestión de días vi que era el animalito más cariñoso, dócil y noble que había visto jamás. Nunca ha tenido el más mínimo gesto de agresividad ni de huir de nosotros. De hecho, hay días que le soltamos en el jardín con un arnés y corre pequeños tramos, pero se mantiene cerca, es muy curioso verle. También le colocamos en el piano mientras Markuss practica y se pone super atento a mirar y a girar la cabeza como si entendiera.
Tenéis además cuatro perros, pero en las fotos veremos a dos muy especiales.
Tenemos dos mastines que son los guardianes de casa (Diego y Sara) y estos dos pequeños: Haru, una shiba inu de nueve años y Bacon, un maltipoo (mezcla Maltes y Poodle) de poco menos de un año.
“Haru, nuestra perrita, tiene una historia triste pero con final feliz. Una noche al llegar a casa, se metió entre las ruedas del coche y la atropellamos. Pensamos que no sobreviviría. Pero es una campeona”
Creo que Haru, tiene una historia muy emotiva.
Si, una historia triste, pero con un final feliz. Una noche volvíamos tarde de un cumpleaños de los niños y al entrar en casa, Haru decidió meterse en medio del coche y la atropellamos. Al principio pensamos que no había sobrevivido, pero luego vimos un pequeño movimiento de la cola que nos hizo entender que teníamos minutos para llegar al veterinario. Y así fue, en 8 minutos llegamos a la urgencia veterinaria y gracias al maravilloso equipo y a la ayuda de Dios, Haru pudo superar este terrible accidente.
¿Está totalmente recuperada?
Es increíble, pero sí. Tuvo múltiples fracturas, daño neurológico y hematomas internos que nos hicieron casi asumir que no se recuperaría del todo. Pero con medicación, cuidados intensivos y terapia diaria, logramos que se recuperara. En un principio pensamos que habría que amputarle una de sus manitas, pero con mucha paciencia, una botita ortopédica y pequeños paseos fuimos recuperando el nervio que le daba la movilidad.
¿Dirías que es especialmente agradecida o cariñosa?
Sin duda alguna, ella sabe cuánto sufrimos y cuánto luchamos por su recuperación. Yo estuve un mes encerrada en casa con ella, día y noche, curándole las heridas, poco a poco animándole a moverse y a apoyar su manita.
Bacon, por otro lado, es “el consentido”… ¿Por qué se ha ganado ese título?
Bacon es nuestro peluche. Todo el día le llevo en brazos y apachurrado. Es el único animal que tenemos en casa que no suelta pelo -ríe- y eso le ha dado un lugar digamos “un poco privilegiado”.
¿Qué carácter tienen los maltipoo?
Es un perro muy amigable, dócil y cariñoso y que recomendaría a familias con poco espacio en casa.
¿Tiene algún capricho o manía divertida?
El pobre está enamorado de Haru, pero ella no le hace caso, aunque le quiere muchísimo y juegan un montón entre ellos. Haru no suele llevarse bien con las perras, pero a Bacon le aguanta todo.
En general, ¿cómo se llevan todos los animales entre sí? ¿Hay celos, enemistad… o son una gran pandilla?
¡Son una gran pandilla! Pero al ser tan distintos entre ellos, tengo que tener ciertos cuidados. Haru es naturalmente cazadora por lo que jamás la dejaría sola con el dragón barbudo. También tuvo alguna pelea con nuestra mastín española, Sara, pero ya cada una entendió su posición en casa y no se ha vuelto a repetir.
¿Cómo se llama el poni y cuántos años tiene?
Se llama Bohe (Bohemio) y tiene aproximadamente 25-27 años. No es realmente un poni, los falabella, originarios de Argentina, son considerados caballos miniatura.
“Monchu, el dragón, come alimento vivo. Al principio creí que iba a infartar. Es muy sociable. ¡Ha sido para nosotros toda una sorpresa!”
¿Cómo es su carácter?
¡Es un divino! No sé si existe un caballo más bueno, noble, cariñoso y paciente que este. Le gustan mucho los niños y disfruta estando con ellos. A pesar de ser muy pequeño, tiene mucha fuerza y podría perfectamente tener un mal gesto para quitarse a los niños de encima y jamás lo ha hecho. Es un bendito…
¿Requiere muchos cuidados diarios?
¡Sí, muchos! Requieren cama de viruta o paja, heno disponible las 24 horas del día y pienso, el cual nosotros le damos con vitamina y protectores de articulación (Bohe ya es mayor y hay que empezar a cuidarle su físico). Recordemos también que los caballos tienen un sistema digestivo muy delicado ya que no pueden vomitar y esto les puede causar cólicos letales que de hecho suelen ser la causa número uno de muerte en los equinos. Por lo tanto, Bohe debe ejercitarse todos los días para mantener su sistema digestivo activo, por lo que lo tenemos entre la hípica y la casa.
¿Fue una sorpresa para los niños o una decisión meditada?
¡Fue una sorpresa para todos! Bohe era el caballo de una amiga de mi hermano menor, y después de estar 25 años con ellos, buscaban a alguien con niños pequeños que pudiera darle una segunda juventud por llamarlo de alguna manera.
¿Alguna travesura inolvidable en general de alguno que os haya hecho reír (o desesperar)?
Lo más difícil de esta casa es bañar a Sara o vacunar a Haru. ¡Son las reinas del drama!







