Tras presenciar la final del Mundial y vivir de cerca la emoción de ver cómo España se proclamaba campeona del mundo, los Beckham decidieron poner rumbo a las islas Baleares para disfrutar de unos días de descanso en familia. David y Victoria Beckham viajaron acompañados por sus hijos Romeo y Harper, aprovechando el buen tiempo y el ambiente veraniego de las islas para desconectar después de unas semanas de intensa actividad. Poco después, se unió al grupo Kim Turnbull, la novia de Romeo, y se sumó a los planes.
Entre sus planes durante estos días de descanso no faltaron las travesías por las tranquilas aguas del Mediterráneo, con Ibiza y Formentera como algunos de los destinos elegidos por la familia. Para desplazarse entre las islas, los Beckham disfrutaron de un impresionante yate italiano de superlujo, el “Seven”, un Riba Argo 90, de casi 30 metros de eslora y valorado en cerca de seis millones de euros.
La embarcación ofreció a la familia el escenario perfecto para disfrutar del mar con privacidad y todas las comodidades, antes de poner rumbo a tierra firme en algunos momentos del viaje. De vez en cuando, David, Victoria, Romeo, Harper y Kim Turnbull dejaron atrás el yate para descubrir algunos de los restaurantes más exclusivos de las Pitiusas, como Es Molí de Sal, combinando así las jornadas de navegación con planes gastronómicos y momentos de ocio.
Un yate muy especial para David Beckham
La elección del barco resulta especialmente llamativa porque guarda una curiosa y significativa relación con el propio David Beckham. Según desvelaron fuentes cercanas al entorno del exfutbolista, el inglés llevaba muchos años soñando con tener su propia embarcación y convertirla en uno de sus grandes refugios para disfrutar del mar junto a su familia. Sin embargo, fue durante una visita estival cuando surgió el flechazo definitivo: Beckham quedó fascinado al conocer el yate y no dudó en hacerse con él.
Pero la adquisición no fue lo único que convirtió a la embarcación en algo especial. El exfutbolista decidió bautizarla como ‘Seven’, un nombre cargado de significado que rinde homenaje al mítico dorsal número siete que lució durante algunas de las etapas más importantes de su carrera deportiva. Además, la elección tiene un componente todavía más personal, ya que ‘Seven’ es también el segundo nombre de su hija Harper, fruto de su matrimonio con Victoria Beckham. De esta forma, el nombre del yate reúne en una sola palabra dos de los elementos más importantes de la vida de David.
Más allá de su significado personal para Beckham, el yate ofrece todo tipo de comodidades para disfrutar del Mediterráneo con el máximo lujo y confort. La embarcación tiene capacidad para ocho invitados, repartidos en cuatro amplios camarotes con baño privado, además de aire acondicionado, conexión Wi-Fi y cuidados espacios exteriores con zona de comedor, solárium y barbacoa. Todo ello convierte al ‘Seven’ en el escenario perfecto para pasar largas jornadas en el mar, rodeados de privacidad, tranquilidad y unas vistas privilegiadas del litoral balear. Cuando la familia no lo utiliza, la embarcación también se puede alquilar por unos 80.000 dólares a la semana.
Unas vacaciones marcadas por la ausencia de Brooklyn
Sin embargo, el plan estrella ha sido el dolce far niente, esa tranquilidad de no hacer nada. Una vez más, la ausencia de Brooklyn en un plan familiar ha avivado los rumores de distanciamiento entre el joven y sus padres. Ellos, por su parte, parecen más unidos que nunca. Y Victoria no puede ocultar de quién sigue profundamente enamorada, 27 años después de su romántica boda.





