A pesar de que nuestro vestidor se ha mantenido al margen, el dorado es el tono que hilvana las vacaciones de nuestras vidas. Tiñe la arena de
la playa, los reflejos rubios que aparecen en nuestro pelo, la piel después de una jornada en la costa… Esta temporada algo ha cambiado: el acabado golden ha saltado de nuestro neceser o joyero a un territorio antes desconocido: la ropa.
La tendencia 'Golden hour' o cómo vestir el atardecer
“Nos remite de forma automática a la luz solar, al brillo, a la vitalidad y a la luminosidad. Además, guarda una relación muy estrecha con la idea de piel bronceada, algo que tradicionalmente asociamos con esta estación”, argumenta la experta en colorimetría Lledó Visenti sobre esta repentina fijación estival de la moda hacia todo lo cálido y radiante.
Las colecciones de primavera-verano 2026 no han escatimado en brillo. Tampoco en esfuerzos por hacer accesible un tono tan atrevido y reluciente. El dorado ya no es nocturno o festivo, sino diurno y funcional. Balmain, Emilio Pucci o Chanel han trasladado el acabado iridiscente a tejidos de punto, alineándolo con uniformes más casuales y versátiles. Para aquellas que, bien por gusto o bien por las leyes del color, no quieran abrazar el oro en todo su esplendor, están los complementos. Eso sí, en clave maximalista.
Energía tonal
Junto al dorado, el naranja también está de moda. “Desde la psicología del color, estos tonos conectan con sensaciones asociadas al verano. El naranja se alía con la energía, la creatividad, la aventura, la diversión y el entusiasmo. Por eso, en una época que vinculamos con vacaciones y bienestar, este color cobra especial protagonismo. El dorado, por su parte, nos remite de forma casi automática a la luz solar, el brillo, la vitalidad y la luminosidad. Más que una cuestión estética, su presencia responde también a una conexión emocional”, explica la experta en colorimetría Lledó Visenti.
Chica de oro
¿Subtono frío? Los expertos recomiendan sumarse a la tendencia de mezclar metales y aliarse con la plata para conseguir el equilibrio y el brillo que nuestro rostro requiere.










