La última edición de la final de la Copa Federación Hípica de Madrid, celebrada el pasado diciembre, se clausuró con la victoria de Athena Hepburn en la disciplina de Doma Clásica, siendo un Gran Premio. Su triunfo llamó la atención al tratarse de una amazona novel, aunque la gran sorpresa era su vínculo familiar con Audrey Hepburn: Athena, nacida en Florencia (Italia) hace 26 años, es nieta de la protagonista de clásicos como Desayuno con diamantes, Vacaciones en Roma o My Fair Lady. Su madre, la científica austriaca Karin Hofer, conoció a Sean Hepburn Ferrer, el hijo de la icónica actriz con el intérprete y cineasta Mel Ferrer, cuando ya había tenido a Athena y a su hermano, Adone.
Además de casarse con Karin, Sean adoptó legalmente a sus pequeños y les dio su apellido —como hizo Cayetano con Lucía Rivera—. "En mi carnet de identidad, mi apellido es Hepburn, porque Sean es mi padre", nos explica Athena, que ha crecido rodeada de niños. "Todos mis hermanos —tanto los tres hijos de Sean Hepburn Ferrer con su primera mujer, como los dos de Karin— crecimos en la misma casa, en Florencia", nos explica Athena, que se muestra orgullosa de su familia. "Audrey Hepburn es mi abuela. Cien por cien. Piensa que yo tenía cinco años… No tengo memoria de antes", nos continúa contando. "Mis hermanos mayores —se refiere a los tres que tuvo Sean Hepburn Ferrer con su primera mujer—tampoco llegaron a conocerla, que Audrey falleció antes de que nacieran", añade.
¿Cómo has crecido siendo nieta de Audrey Hepburn?
Por un lado, lo tengo muy normalizado porque es mi abuela. Por el otro, hay una parte de admiración. Es un icono y ha influido a mucha gente, así que hay una gran responsabilidad.
Tu apellido es muy reconocible. ¿Suelen preguntarte por él?
Sí. Siempre lo comentan con cariño, amor y admiración. Mi abuela influyó a tanta gente que cualquiera puede sentirse próximo a ella.
Encontrarás cuadros con tu abuela en muchos lugares.
¡Por todos los lados! (ríe). Es gracioso ir al gimnasio y ver una imagen suya. O encontrarte un grafiti por la calle. En mi familia tenemos un juego, que llamamos "Tres minutos para encontrar a nuestra abuela". Rara vez no ganábamos (ríe). Me alegra, es una forma de tenerla viva, presente.
Audrey, la leyenda
¿Por qué se mantiene tan icónica tras cuatro décadas fallecida?
Primero, por su talento como actriz. Lo natural y lo buena que era en el mundo del cine. Segundo, por su elegancia. Pero no solo a la hora de vestirse, sino también en su manera de ser… Tenía una elegancia natural. Tercero, por su amor a los demás. Ese lado humanitario lo demostró con todo el trabajo que hizo con UNICEF. Mi abuela formaba parte de Hollywood, pero realmente era una persona del pueblo.
¿Qué admiras más de tu abuela Audrey?
Su lado familiar. A pesar de su fama y reconocimiento, su prioridad fue siempre ser una buena madre, llevar una vida sencilla y humilde, fuera del show. Luego, estaba muy unida a la naturaleza. Todas las fotos suya que tenemos con mi padre son siempre en la naturaleza o en el parque.
"Audrey sigue siendo un icono por su talento como actriz, su elegancia y su amor a los demás, su lado humanitario. Formaba parte de Hollywood, pero era alguien del pueblo"
Tu padre te habrá contado cómo era la Audrey fuera del foco.
Ayer hablaba con mi padre del valor de familia tan importante que tenía. Como actriz, hizo grandes películas, pero, una vez que tuvo a mi padre, él fue su prioridad. Mi padre siempre dice que tuvo una infancia superbonita. Es gracioso porque toda la gente habla de la Audrey de Hollywood, para él, era su madre. Audrey era muy alegre, pero tenía mucho carácter. Mi padre recuerda que ella siempre preguntaba en casa qué querían de cena de Navidad. Mi padre siempre pedía pavo al horno… Algo al estilo americano. Al final, mi abuela hacía siempre el mismo pescado. Todos los años había la misma discusión (ríe).
¿Tus películas favoritas?
Me cuesta elegir, porque cada una tiene algo especial. La de mi padre es Love in the Afternoon —en España se titula Ariane, dirigida por Billy Wilder—. Yo me quedaría con Funny Face (Una cara con ángel). Antes de actriz, Audrey quería ser bailarina. Por eso, creo que fue la película que más disfrutó rodando.
¿Qué te gusta de su estilo?
Era elegante, timeless… Te puedes poner ahora cada prenda que llevaba ella y siempre irás bien. Su estilo era sencillo y elegante.
¿Tienes algo de su personalidad?
He cogido mucho. En mi familia, mi abuela y mi bisabuela, la madre de Audrey, eran todas mujeres muy inteligentes, muy fuertes y muy valientes. Todas tuvieron una vida bastante difícil y fueron muy luchadoras.
Sí, que Audrey estaba en los Países Bajos con su madre y su hermano cuando estalló la II Guerra Mundial.
Su madre se divorció, pero consiguió poner a Audrey en un lugar seguro, —el padre de la actriz, simpatizante nazi británico, abandonó a la familia—. La metió en un internado e hizo que aprendiera inglés, que fue una herramienta superimportante durante la guerra. Como su madre era una aristócrata holandesa —la baronesa Ella van Heemstra—, también sabía neerlandés. En esa época, era peligroso tener un apellido inglés, así que su madre escolarizó a Audrey con el apellido materno. También la enseñó a comportarse en sociedad, por su seguridad. Luego, cuando mi abuela quiso hacer ballet, fue su madre quien le buscó una buena profesora y le preparaba el calzado, que encima era de madera.
"Tras estudiar en un internado en Suiza, me mudé a Barcelona a aprender Doma Clásica. Después, me fui a Madrid y continué entrenando. A mis padres les encanta España. Por eso, vivían aquí"
¿Tienes algo de tu abuela?
Muchísimas cosas, como cualquiera de su abuela. De pequeñita, me ponía sus pantalones, su ropa… En casa, también tenemos muchas cosas de ella.
¿Y algo te haya regalado tu padre?
Un collar. Casi ni lo toco. Solo en ocasiones muy especiales.
Su llegada a España
Háblanos un poco de ti, ¿por qué estás viviendo en España?
En 2019, tras high school, fui a Barcelona a aprender Doma Clásica. Después, vine a Madrid y continué entrenando con jinetes de nivel olímpico.
Porque tus padres suelen vivir en Madrid, ¿verdad?
Sí. Mis padres viajan por todo el mundo, pero les encanta España y vivieron aquí una temporada. También me vine porque era el next step para mi carrera. Pero, como llevaba tanto tiempo sin vivir con mi familia, era algo muy importante para mí. Piensa que me fui de Florencia a los 14 años para estudiar en un internado en Suiza, el Institute auf Dem Rosenberg.
Allí, estudiarías con hijos y nietos de gente importantísima.
Es el internado más caro del mundo (ríe). Había gente importante… Pero prefiero no decir más (ríe). Allí, fui una de las pocas estudiantes de la historia del internado que ha recibido una beca para todos los años de estudio. Lo conseguí por mis resultados con la hípica.
"Mi madre siempre quiso que fuésemos deportistas. Hice ballet y me generó la pasión por los caballos. Es algo bonito, porque a mi abuela también le apasionaban el ballet y los caballos"
En Madrid, ¿te instalaste en casa de tus padres?
Al principio, sí. Era muy bonito volver a vivir con ellos… Pero, al final, quise independencia y me fui de alquiler al centro. Ahora vivo a las afueras, más cerca de mis caballos.
Tu padre preparaba un musical sobre Audrey. ¿Qué ha pasado con él?
Empezó con el proyecto hace unos años y estaba involucrado creativamente. Se llamaba Buscando a Audrey. Se empezó a construir un espacio para el musical, pero no se llegó a terminar porque se quedó sin financiación… Como mi padre tenía otros compromisos y proyectos, lo dejó.
¿Y cómo es tu padre?
Es la persona más amable del mundo. Muy chistoso, el clown de la familia. A la vez, es supergeneroso. Siempre me apoya en mis decisiones.
¿Cómo recuerdas tu infancia?
Tuve una infancia increíble, superbonita y rodeada de naturaleza. Vivíamos en Florencia, pero en mitad del campo. Me acuerdo de jugar con animales, hacer pasteles con mi hermana, estar con mi familia…
¿Cómo es la relación con tus hermanos?
Somos cinco, de dos matrimonios distintos. Nos llevamos muy bien. Cada uno vive en un país diferente, así que nos cuesta reunirnos todos. Pero el tiempo que estamos juntos, lo apreciamos mucho.
A lo más alto de la hípica
Hablemos de tu faceta de amazona. ¿Cuándo empezaste?
Muy pequeñita. Mi madre siempre quiso que fuésemos deportistas, así que hice ballet y, luego, me generó un poco la pasión por los caballos. Es algo bonito que tengo en común con mi abuela, porque a ella también le apasionaban el ballet y los caballos.
Te va muy bien. Acabas de ganar tu primer Grand Prix en la hípica.
Un sueño hecho realidad… De esos sueños que tienes de niña que piensas que nunca se van a cumplir. Cuando participas en una competición así, ni te imaginas ese resultado. Solo fui para hacer el espectáculo y demostrar el trabajo duro que ha sido llegar a ese nivel. Ha sido increíble.
¿Cuál es tu meta como amazona?
Me encanta ser domera y la psicología de los caballos. No me interesa ser la mejor, sino ayudar a los animales dentro del deporte. Esa es mi prioridad. Soy embajadora de FESA, Future of Equestrian Sport Alliance, que se preocupa tanto por la psicología de los caballos como por su bienestar en el alto rendimiento, en todas las disciplinas olímpicas de la hípica.
Amas los animales, se nota.
Trabajo con el tema suplementos, para que tengan una buena nutrición. También con fisioterapeutas, para cuidar sus músculos. Ahora, estoy tratando de impulsar el caballo barefoot, que es un concepto muy nuevo en la hípica. Consiste en competir sin herraduras, para que los caballos tengan una vida mucho más larga y saludable. Este año tengo la intención de competir sin herraduras. Es más difícil, pero quiero comprobar que se puede.
Audrey fue bailarina, actriz y cantante. ¿Tienes algún talento artístico?
Algo en común con mi abuela es mi gusto por el espectáculo. Cuando compito, hago espectáculo. Al final, bailo con el caballo. De pequeña, también me gustaba bailar. Y como habéis visto, no soy tímida delante de la cámara. Me encanta lo creativo.
"Mi madre siempre quiso que fuésemos deportistas. Hice ballet y me generó la pasión por los caballos. Es algo bonito, porque a mi abuela también le apasionaban el ballet y los caballos"
Hasta fuiste modelo de publicidad cuando eras una niña.
Sí. Empecé a hacer anuncios de televisión con tres años. Mi madre nos lo ofreció como algo divertido para el fin de semana y me encantaba. Hice anuncios de juguetes… Uno fue de Dora, la exploradora. Me pusieron las trencitas y aparecía con Dora (ríe).
A nivel sentimental, ¿cómo estás?
Estoy conociendo a alguien… Estoy feliz y rodeada de gente que me quiere y me apoya.
Su estilo y 'los clásicos'
Háblanos un poco de tu estilo.
Me gusta la ropa sencilla y elegante, como las prendas estructuradas. También soy bastante de colores neutros: el blanco, el marrón…
Si abrimos tu armario, ¿qué es lo que más encontramos?
¡Ropa de hípica y de deporte! (ríe). Básicamente, de competición.
¿Alguna tendencia que te guste?
Me encantan los trajes o los vestidos que parecen trajes. Me parecen muy elegantes. No me gustan las tendencias muy vulgares. Creo que he seguido un poco la tradición de nuestra familia, de mantener los clásicos.
"Tuve una infancia increíble, superbonita y rodeada de naturaleza. Vivíamos en Florencia, pero en mitad del campo. Me acuerdo de jugar con animales, hacer pasteles con mi hermana…"
Aparte de tu abuela, ¿qué otros iconos de moda tienes?
Lily Collins, Anne Hathaway y Sofía Vergara. Además de ser bubbles y tener gracia, son espirituales e inteligentes. Mujeres con personalidad.
¿Cómo te ves en el futuro?
A nivel personal, con niños y mi marido, cocinando en la naturaleza. ¡También en el campo, entre caballos!








