Miguel Urdangarin cumple 24 años el 30 abril. Es día laboral, no se trata de una cifra redonda y no habrá ninguna fiesta especial, más allá de una pequeña celebración con su novia, Olympia Beracasa, y algunos amigos. Claro que el fin de semana puede traer alguna sorpresa familiar ya que, el 29, la infanta Sofía, con la que se lleva muy bien, también estará de cumpleaños en Lisboa, donde estudia.
Será una buena oportunidad para que Miguel organice algo en su nuevo apartamento de Madrid. Estuvo residiendo un tiempo en la Zarzuela con su abuela, doña Sofía, y su tía abuela, la princesa Irene, pero a principios de año decidió independizarse al igual que su novia y alquilaron un apartamento en el centro de capital.
Llevan dos años, la relación ha avanzado con paso firme y como cualquier pareja joven, sueñan con un futuro juntos. Se conocen desde la infancia porque ambos eran alumnos del colegio internacional Ecolin (Suiza), aunque fue en Madrid cuando sus caminos volvieron a cruzarse, después de años. Miguel es uno más en los Beracasa, y viceversa, aunque siempre se les fotografía con la familia Borbón. En los partidos de Pablo, en el cumpleaños del Rey Juan Carlos en Abu Dabi y la última vez, cuando asistieron al almuerzo familiar que los Reyes ofrecieron en El Pardo tras recibir la Reina doña Sofía el Toisón de Oro.
Olympia, hija del empresario venezolano Alfredo Beracasa y de la exmodelo norteamericana Elizabeth Kane, tiene cuatro hermanos y está terminando su carrera. Y Miguel, que estudió Biología Marina en Southampton, Inglaterra, trabaja en un fondo para la creación de espacios sostenibles para la ciencia y la innovación.
Los 'superpoderes' de Miguel
Nos lo contó su padre, Iñaki Urdangarin, cuando concedió a ¡HOLA! una entrevista para hablar de su libro Todo lo vivido. Según el deportista, lo anima siempre y fue el primero que le dijo: "Papá, tú tienes que escribir un libro. Tienes que contar tu verdad…". "Miguel tiene ese talento especial: con muy pocas palabras, es capaz de acertar en la diana de cualquier asunto. La intuición es, sin duda, uno de los grandes superpoderes de Miguel, pero no es el único. Tiene también una extraordinaria capacidad comunicativa. Miguel se explica increíblemente bien".
Y añadía: "Sabe escuchar, construir… Tiene ese don poco común de ordenar el pensamiento mientras habla… Aunque lo considero una persona seria, madura y analítica, dentro de él habita también un alma aventurera, casi guerrera, profundamente conectada con la naturaleza. El surf, la bicicleta o el esquí no son solo aficiones para él; son su válvula de escape, su forma de reconectar consigo mismo y con el mundo".
De hecho, tras finalizar sus estudios universitarios, se planteó centrarse también en el deporte y estuvo haciendo un curso de instructor de esquí en Suiza. Cuando estaba en la recta final, después de cuatro meses de entrenamiento, sufrió un accidente bajando una pista de difícil acceso, se lesionó la rodilla derecha, tuvo que ser operado dos veces y volvió a abrazar al cien por cien su otra pasión: el medio ambiente, la conservación del ecosistema marino y la responsabilidad social.
El hijo pequeño de la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin empezó haciendo prácticas no remuneradas como analista de inversiones en La Fundación Ocean Born. Le gusta la gestión y estuvo centrado en proyectos de conservación marina —innovación y desarrollo de estrategias de inversión sostenible— para revertir la situación del plástico que termina en los océanos. Y ahora está en una nueva etapa profesional evaluando proyectos de investigación y biodiversidad.
El ahijado del Rey —su madrina es Lucía Urdangarin— siempre fue un "crack" en los estudios —se graduó con notazas— y destacó también en la música y en los deportes. Nació el 30 de abril de 2002 en la Clínica Teknon (Barcelona), es muy alto, rubio y con ojos azules, tiene un físico imponente al igual que sus hermanos y es el que más se parece a doña Cristina.





