Hoy 13 de abril se cumple un año de la muerte de Mario Vargas Llosa. El escritor hispano peruano falleció a los 89 años en su casa de Lima, ciudad a la que había regresado en 2022, tras una larga temporada viviendo en España. Galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 2010 y considerado un gigante de las letras, vivió sus últimos años junto a Patricia Llosa —la madre de sus tres hijos—, cuya historia de amor estuvo marcada por una sonada ruptura y una posterior reconciliación.
Numerosos homenajes recordarán la figura universal de Vargas Llosa en este luctuoso aniversario, y qué duda cabe que en estos días su memoria vuelve a ocupar un lugar central en sus seres queridos. Una de las voces más cercanas y recientes en evocarlo ha sido la de su nieta Ariadna, que en una de sus entrevistas más recientes en las páginas de ¡HOLA!, habló de él no como el autor de prestigio internacional, sino como el abuelo al que admiraba por su forma de estar presente, su disciplina y el valor que daba a la familia.
Ariadna es la menor de las dos hijas que Gonzalo Vargas Llosa —segundo de los tres hijos de Mario— tuvo con la chilena Josefina Said, de la que se separó en 2007. Nacida en Madrid en 1996, la joven hace gala de su formación multicultural, ya que creció entre España y Perú, además de otros destinos internacionales vinculados a la trayectoria diplomática de su familia.
Por eso, cuando le preguntamos por su novela favorita de todas las que escribió su abuelo, respondió sin dudar: “Siempre ha sido Travesuras de la niña mala. Siempre me impactó ese personaje por su capacidad de reinventarse y moverse entre culturas. Me sentí identificada con esa idea de adaptación constante y de una vida de aventura”. La idea de que “la vida no es lineal” y de que una persona puede transformarse muchas veces sin dejar de ser ella misma le marcó al leerla por primera vez.
“Haber crecido entre culturas me dio una identidad muy diversa. Cada ciudad me enseñó algo distinto, pero lo más importante es que me enseñó a adaptarme fácilmente a un nuevo entorno. Me puedo sentir cómoda y en casa en muchos lugares y se me hace fácil relacionarme con la gente”.
Ella misma es un ejemplo de cambio constante. Apasionada de la moda y del emprendimiento creativo, estudió Relaciones Públicas en Boston, formación que le permitió desarrollar una sólida visión estratégica y de comunicación. Después, realizó un máster en Fashion Management en Madrid, especializándose en la gestión y proyección de marcas dentro de la industria de la moda.
Hoy está al frente de Beau Street Shop, la plataforma enfocada en promover a artesanos y diseñadores emergentes que ella misma ha fundado. Y hace unos días fue noticia por ser candidata a ‘Miss Perú USA 2026’. Aunque la corona fue finalmente para su prima Milena Said — que también participaba— Ariadna fue elegida 'Miss Perú Florida' y también competirá en noviembre por el título de 'Miss Universo Perú'.
La joven empresaria confesó que Mario Vargas Llosa le enseñó el valor de la pasión y la disciplina, y que siempre les animó a perseguir aquello que realmente amaban. “La lección más profunda que me dejó mi abuelo es que hay que dedicarse a lo que realmente te apasiona, aunque no sea el camino más fácil. Y que ser feliz haciendo tu trabajo es lo más importante; si de verdad te apasiona, vas a poder crear un impacto”.
También subrayó que nunca ha sentido presión por ser una Vargas Llosa, al contrario, lo ve como una aliciente para trabajar con seriedad y autenticidad. “Nunca he visto mi apellido como una presión, sino como una motivación. En mi familia todos estamos muy orgullosos de mi abuelo, pero manejamos su legado como un honor más que como una losa. Nunca nos hemos sentido presionados para seguir sus pasos, más bien para crear nuestro propio camino como lo hizo él”.
Otro de los rasgos que más destacó de Vargas Llosa fue su sentido de la familia y que en sus recuerdos es “simplemente mi abuelo”, un abuelo que estaba muy presente. Según Ariadna, pese a su trabajo y sus compromisos, él encontraba tiempo para estar presente.
“Más allá de lo que representaba públicamente y en el mundo cultural, para mí era una figura superpresente. Nuestros abuelos, a pesar de tener una vida muy complicada y movida, siempre han valorado la familia ante todo y se han asegurado de que tengamos una relación muy cercana, entre nosotros nos llamamos 'la tribu'".







