El Sábado de Pasión es el día grande de la Semana Santa de Chinchón. Por unas horas, el municipio madrileño con su castillo, sus olivares, su plaza porticada monumental con la iglesia de la Asunción en todo lo alto, se convierten en el Gólgota y las calles y palacios de Jerusalén, donde los vecinos, en un acto de fe —que se ha convertido en una fiesta de interés turístico nacional—, recuerdan e interpretan la pasión y muerte de Jesucristo. Un día muy especial que, por si fuera poco, se completa con una oferta gastronómica de primer orden: quesos artesanales, potajes y cocido, gachas manchegas, carnes a la brasa, sopa de ajo y dulces como Tetas de novicia y Pelotas de fraile, entre muchos otros de los manjares. Quizás por este motivo, y por su cercanía con la capital, fue suficiente para que se convirtiese en el lugar predilecto y, finalmente elegido por la familia Hannover (con Sassa de Osma como anfitriona) para hacer un viajecito fugaz en familia. Cultura, gastronomía, recogimiento, temperaturas ideales y tiempo de calidad, lo ideal para escapar de la monotonía, las rutinas abrumadoras y del reloj que parece no dar tregua a sus agujas.
Y de lo que se viene encima, que Sassa, que acaba de cumplir 38 años, está a punto de lanzar una nueva colección de Philippa 1970 con Tatiana de Nicolay. Una colección que promete un cosmo tan colorido como ecléctico y que enseguida ha cautivado a royals y celebridades de las esferas más altas. Entre las personalidades que ya se han rendido a sus diseños se encuentran la reina Letizia, Tamara Falcó o Eugenia Martínez de Irujo. Por todo esto, como si fuera poco, era tiempo de salir a la calle, festejar por todo lo que viene, despejar la mente (que no ha dejado de trajinar en los últimos proyectos) y disfrutar de sus seres más cercanos. Y eso sí, un plan perfecto, sin niños, pero con suegro incluido.
Y es que, junto a ella y su marido Christian, con el que lleva comprometida desde el 2018, no faltó el príncipe Ernst de Hannover, que si bien les acompañó sin andador, aún necesita de un buen hombro para no perder el equilibrio en las calles empedradas.
Es cierto que, pese a que no empezó el año de la mejor manera, (afrontó una ruptura amorosa con con Claudia Stilianopoulos, hija de la recordada Pitita Ridruejo, tras más de cuatros años de relación, y alguna que otra dolencia que llevaba arrastrando desde la pasada primavera), acaba de cumplir sus 72 años y el todavía marido de Carolina de Mónaco parece haberse recuperado (casi) de todo.
Sí, incluso ha dado esquinazo al mal de amores y lo ha revertido por una bonita y cómplice amistad. Tan cierto es esto que aún mantiene una entrañable relación con Claudia Stilianopoulos y se les ha captado recientemente en planes juntos por la capital, incluso compartiendo coche después de salir a comer a uno de sus restaurantes favoritos. Y ahí no queda todo, Claudia también quiso dedicarle unas palabras durante la inauguración oficial de una de sus esculturas, que podrá contemplarse a partir de la próxima semana en un parque madrileño.
En su intervención, no solo destacó la importancia de la obra presentada, sino que aprovechó la ocasión para acabar de afianzar la buena relación que todavía perdura entre ambos: “A la gente que quiero no la abandono”. Una prueba más de que el amor entre ambos no ha disminuido, solo ha cambiado de forma. Una prueba más de que el amor entre ambos no ha disminuido, solo ha cambiado de forma.






