El cariño no entiende del tiempo ni de las circunstancias. Así lo demostraron Eva González y Francisco Rivera este pasado Jueves Santo, en el barrio de Triana, en un reencuentro que emocionó a quienes presenciaron el abrazo de dos personas que durante trece años compartieron familia, historia y afecto. Casi cuatro han pasado desde que la presentadora de La voz pusiera fin a su matrimonio con Cayetano Rivera, pero la relación con su excuñado sigue intacta. Ambos se encontraron en las calles de Sevilla, compartiendo su pasión por la Semana Santa y protagonizando una de las imágenes más entrañables de la jornada: un abrazo cargado de complicidad y cariño que condensó años de recuerdos compartidos. La sevillana acudió acompañada de su hijo, Cayetano, de ocho años, a quien su tío paterno también dedicó gestos afectuosos y un tierno abrazo.
Siguiendo la tradición, Eva disfrutó de la procesión luciendo un elegante conjunto de tres piezas en lino beis, con chaqueta cropped de hombreras marcadas, mientras su hijo vestía a juego, con traje, chaleco y pajarita, un look perfectamente acorde a la ocasión. Sobre el reencuentro con su excuñado, la presentadora declaró: “Va a ser siempre mi cuñado, y ya está”.
Eva acompañó a su hijo durante toda la procesión y, a través de sus redes sociales, compartió un momento lleno de ternura y devoción: “Otro año más, vida mía, y que sean muchos los que nuestra Esperanza nos dé salud para ir a verla”, escribía junto a una imagen en la que sostenía a su hijo frente al paso de la Esperanza de Triana. En esta ocasión, la presentadora no acudió con su pareja, Nacho Llanos, pero se mostró serena y feliz, reflejando la estabilidad y tranquilidad que ha recuperado en su vida personal.
Siempre igual de radiante en su tierra y atravesando uno de los momentos más dulces de su vida, este año es especial porque la presentadora ha recibido hace escasos meses la Medalla de Andalucía, que ha dedicado a su padre Manuel, que murió en 2013. En el acto de entrega de las medallas confesaba así que "siente Andalucía dentro de ella y lo lleva consigo allá donde vaya". Por lo que la Semana Santa y cada ocasión en la que puede hacer tributo a sus raíces son una prioridad en su agenda.
Mientras tanto, Cayetano decidió pasar el día junto a Tamara Gorro, disfrutando de tiempo de calidad en pareja. El torero, que puso punto y final a su trayectoria el pasado mes de septiembre en la plaza de toros de Écija en Sevilla, ha encontrado la estabilidad junto a la influencer y colaboradora, con quien ya no se esconde y ha aprovechado estos días para hacer diferentes planes junto a los padres y los hijos de Tamara, demostrado que ya está súper integrado en la familia.
Por su parte, Francisco Rivera vivió la jornada con una mezcla de emoción y nostalgia. Por segundo año consecutivo, no pudo participar como costalero bajo el paso del Cristo de las Tres Caídas, tras superar la edad máxima permitida por la Hermandad de la Esperanza de Triana. Sin embargo, continúa implicándose en otras hermandades, donde “todavía salgo de costalero, que es algo muy importante para mí”, demostrando que la Semana Santa no es solo una tradición, sino una forma de vida que tanto él como su familia sienten desde lo más profundo. Así es como, con su cuarto hijo a punto de cumplir el primer año de vida, Francisco siempre trata de inculcar a su familia la importancia de las tradiciones y la devoción por la Semana Santa. Feliz de poder estar un año más junto a su mujer Lourdes Montes y sus hijos Carmen y Curro, el pasado domingo de Ramos declaraba que "la Semana Santa de Sevilla es mágica, emotiva y con una fuerte conexión con la fe".










