Este octubre se cumplen 20 años desde que Meryl Streep se enfundaba en las icónicas gafas Chanel y un traje hecho a medida para pronunciar la ya legendaria frase "Todo el mundo quiere esto, todo el mundo quiere ser nosotras". Lo hacía convertida en la prestigiosa y temida a partes iguales Miranda Priestley en El diablo viste de Prada. A finales de este mes de abril se estrena la segunda parte de la película, la cual tiene su origen en la novela homónima de Lauren Weisberger, quien estuvo trabajando como asistenta de una de las editoras de la revista de moda más impactante de todos los tiempos. La melena corta, gafas XXL y una contundente personalidad, más allá de las coincidencias en el puesto de trabajo, fueron algunos de los aspectos que los admiradores señalaron para concluir que el filme estaba basado, ni más ni menos, en Anna Wintour.
Algo de lo que la que fuera la editora jefa de VOGUE Estados Unidos durante casi cuatro décadas nunca se ha pronunciado —aunque tampoco los había desmentido—... Hasta ahora. Ha sido en la misma cabecera en la que estuvo al frente durante 37 años que ha protagonizado junto a su 'yo' en la ficción —bajo la creencia popular, aunque este posado podría servir como confirmación— una portada histórica que supone un antes y un después en la historia de esta narrativa.
Corresponde al número de mayo pero al encontrarse en pleno apogeo mediático debido al press tour han decidido mostrar con varios días de adelanto la imagen que une a los dos iconos. Un momento inmortalizado por Annie Leibovitz —la encargada de los retratos reales a los reyes Felipe VI y Letizia, presentados en noviembre de 2024— y que perdurará en la memoria de la moda como un irrepetible.
A raíz de esta instantánea, Anna y Meryl nos han permitido conocer más de ellas, de sus inquietudes y de cómo entienden el estilo; demostrando que no solo las une la historia detrás de El diablo viste de Prada o su fecha de cumpleaños (ambas nacieron en 1949, con tan solo unos meses de diferencia). La intérprete, ganadora de tres premios Oscar, comparte rasgos de la magnética personalidad de su personaje —y, por ende, de la periodista—.
"Me asombra cómo las mujeres en el poder tienen que mostrar los brazos descubiertos en televisión, mientras que los hombres están cubiertos con camisas y corbatas o traje. Hay una disculpa implícita en las mujeres. Tienen que mostrar su pequeñez", ha indicado la actriz en la entrevista correspondiente a esta portada —donde van, por cierto, vestidas de Prada—.
Además de esto, a Anna y a Meryl les une algo más que nadie esperaba: son familia. Un estudio genealógico revelaba hace unos días que la actriz y la periodista están emparentadas, eso sí, de forma lejana. Según señalan las investigaciones realizadas por el portal Ancestry, expertos en conexiones familiares, la editora y la que fuera Donna Sheridan en la ficción son primas de sexto grado. Es decir, ambas compartirían tatarabuelos de cuarto grado —Thomas Smith y Elizabeth Kinsey, tal y como han desvelado desde la plataforma mencionada, quienes vivieron en la localidad de Bucks County, en Pensilvania (Estados Unidos)—.
Una información a la que Anna Wintour, fiel a su silencio mediático que ha mantenido desde que comenzó su trayectoria —la cual comenzó como asistente editorial en la revista británica Harper's&Queen—, no ha reaccionado. Por el contrario, Meryl Streep se ha mostrado emocionada ante las noticias. "¡Eso lo explica todo!", ha exclamado, haciendo un guiño a esta relación familiar hasta ahora desconocida. "Como dirían nuestros antepasados, ¡estoy encantada!", han sido sus palabras al respecto, recogidas por el medio anglosajón Entertainment Weekly.










