Tener un desencuentro en un set de rodaje no es nada nuevo. No llevarse bien con el compañero de escena tampoco es ninguna novedad. No en vano, algunas de las parejas que más química han tenido no se soportaban una vez se apagan las cámaras -basta recordar a Patrick Swayze y Jennifer Grey en Dirty Dancing-. Como en las relaciones interpersonales, todo tipo de tensiones pueden crearse durante la creación artística, y ni siquiera los intérpretes más profesionales pueden escapar a la maldición de pasar un mal trago por malentendidos, o simplemente diferencias, con otros actores.
A intérpretes tan icónicas como Meryl Streep también les ha pasado. En una entrevista reciente con Vanity Fair, Streep ha contado que tuvo sus rencillas con una compañera de reparto con la que rodó una de las películas más icónicas de los años 90: La muerte os sienta tan bien, de Robert Zemeckis, estrenada en el año 1992 y que coprotagonizó junto a otra maravillosa mujer de Hollywood, Goldie Hawn. Meryl admitió que había una cosa un poco molesta, y es que "Goldie siempre llegaba tarde al plató", ha recordado Streep en conversación con la revista. "Y yo siempre llego puntual, ya sabes, y soy pesada", ha añadido cómica. No hay nada que moleste más a una persona con un control casi dictatorial sobre la hora que aquellos que se dejan llevar por el azar y la imprudencia.
Pese a ello, Streep solo tiene buenas palabras para su compañera de reparto, con quien se sumó a un proyecto de lo más loco -y convertido 34 años después de su estreno en un filme de culto que se adelantó a la obsesión por la cosmética y el aspecto, cueste lo que cueste-. "Era tan adorable", ha añadido Streep sobre Hawn. "Tenía un descapotable rojo, recuerdo, y conducía ella misma hasta el plató. Así que probablemente ese fuera el problema", ha dicho la intérprete de Los puentes de Madison sobre su compañera. "Llevaba el pelo todo... 'Ay, Dios mío, lo siento!'. Y todo el mundo pensaba: 'Ay, qué mona es'. Sí. Así que tenía mis más y mis menos con ella", ha admitido, dejando claro que, pese a las diferencias que mantuvieron, el tiempo que pasaron en el rodaje de la película fue "divertido y fabuloso".
Basta ver La muerta os sienta tan bien para darse cuenta de que las declaraciones de Streep son del todo acertadas. Bebiendo de la idiotez y el humor, la película es un ejercicio absurdo que critica la obsesión por la juventud eterna, la belleza y el hedonismo. "Nos reímos un montón", ha contado Streep al medio. "Nos lo pasamos genial. Y ella es la que mejor se ríe de todo Estados Unidos, de verdad. Se ríe así: '¡Ahahaha!'. Y entonces tienen que parar el rodaje. Pero esa parte fue muy divertida", ha relatado.
Pese a todo, y su franqueza con respecto a la puntualidad, Streep ha aclarado a la revista que no hay ningún tipo de rencilla entre ellas, dejando claro que Hawn es "una de mis amigas": "A lo largo de los años, nos hemos reído un poco de esa película porque a la gente le encanta. Pensé que era como un documental sobre Beverly Hills", ha comentado Streep. Además de ella y Hawn, la cinta también la protagonizó Bruce Willis, que se ha llevado un improvisado halago de su excompañera de reparto: "Bruce estuvo divino. Supongo que en algunos rodajes se comportaba como un chico malo y tenía cierta reputación de ser difícil, pero nos lo pasamos genial con él", ha admitido sobre el actor, que actualmente está retirado tras su complicado diagnóstico, pues padece demencia frontotemporal. "Era un auténtico caballero, muy participativo y dispuesto a hacer el ridículo. Me pareció maravilloso", ha añadido de él.










