El pasado sábado 14 de marzo, despedíamos a una de las mayores estrellas del universo artístico de nuestro país. Gemma Cuervo, la inolvidable Vicenta de Aquí no hay quien viva, fallecía a sus 91 años, tal y como confesaban sus hijos, Cayetana, Natalia y Fernando Guillén Cuervo, en un emotivo comunicado. "Con enorme tristeza comunicamos el fallecimiento de nuestra madre, tan querida y admirada por todos", fueron sus palabras, con las que emocionaron a todas las generaciones que habían disfrutado de la que es considerada una de las grandes damas del teatro. Ahora, a penas unos días después de su último adiós, la familia de la intérprete ha utilizado sus redes sociales con el fin de agradecer a todos aquellos que habían seguido su trayectoria —o a sus followers, como Gemma les llamaba con cariño—.
"Queremos agradecer a instituciones, medios de comunicación, amigos, redes sociales y tanta y tanta gente maravillosa, el respeto y cariño mostrados ante el fallecimiento de nuestra madre y abuela, la actriz Gemma Cuervo", han escrito con blanco sobre negro. Un comunicado escrito desde el corazón, tal y como han indicado, y que no ha tardado en ser arropado por esa admiración que mencionan sus palabras. Amigos y compañeros como Luis Merlo —quien describía a la intérprete como "una amiga, una maestra"—, la actriz Belén López o el grupo Chambao, entre otros, han mostrado, de nuevo, su conmoción ante esta dolorosa pérdida.
La despedida de sus hijos
El domingo, amigos y allegados despedían en el Tanatorio Parcesa La Paz de Alcobendas (Madrid) a "una figura muy importante para todos nosotros, principalmente para la familia, para sus hijos, nietos, bisnietos y para toda la gente”, en palabras de su hijo Fernando. El también actor —al igual que sus dos hermanas ha seguido la estela de su madre en el séptimo arte— recalcaba que su madre era "una persona queridísima", subrayando su agradecimiento a todos aquellos que habían compartido su pésame.
Gemma, según explicó el intérprete, falleció de manera repentina a consecuencia de "una agudización de un EPOC". "Así, de golpe, se la ha llevado", lamentaba. Sin embargo, agradecía haber podido disfrutar de su compañía, indicando que su madre vivió "una vida muy prolífica y maravillosa, tanto a nivel familiar como profesional, como vital”, volviéndola a definirla como “un referente, como ella decía, de amor y dignidad”.
Por su parte, su hermana Natalia —la más desconocida de los tres—, destacó en su llegada la fortaleza y determinación que definieron a la actriz a lo largo de su vida. "Su audacia, su capacidad para mantenerse siempre firme en el camino, para nunca apartarse de su meta y apartar el ruido de alrededor y cuidar a su familia dentro de ese camino… su vocación, su familia. Eso es: nunca apartarse del camino, siempre con la guardia alta", fueron sus palabras.
Una indispensable de la televisión
Gemma podía presumir de una de las trayectorias más envidiables de la industria de la interpretación. Ha sido cabecera de los mejores teatros, conquistado a los cineastas más exclusivos y conectado con millones de personas gracias a sus papeles en la pequeña pantalla. Fue a través de esta cuando su popularidad se consolidó entre los más jóvenes —gracias a sus actuaciones en La que se avecina o Aquí no hay quien viva—.
En esta última se materializó su interpretación más trascendental y que, a pesar de que hayan pasado dos décadas desde ese "Bueno vecinos, esta ha sido la última emisión de Radio Patio. Muchas gracias a todos por sintonizar con nosotros. Así han sido las cosas, y así os las hemos contado", sigue cautivando a los más jóvenes de la casa. A pesar de que Gemma falleciera el pasado sábado, su obra y legado sigue vivo y marcará el infinito del séptimo arte hasta que se baje el telón.









