La casa de Gemma Cuervo está llena de premios. Cada una de las estatuillas era para ella "una muestra de cariño y reconocimiento" y lleva consigo "el amor y el respeto que he recibido a lo largo de mi carrera", como contaba en ¡HOLA! Se sentía una privilegiada por haber hecho de su pasión su profesión, pero sobre todo por haberla compartido con su gran amor, Fernando Guillén, junto al que tuvo tres hijos que la arroparon hasta el final. Hace tan solo cuatro días la actriz echaba la vista atrás para hacer una poderosa reflexión sobre la familia, pasado y presente.
"Nunca me gustó dar consejos. Siempre he creído en la libertad de cada uno para aprender la vida a su manera. Pero con los años una comprende algunas cosas", decía la intérprete, una de las grandes damas de la interpretación de nuestro país, que consiguió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, un Ondas y el Premio Nacional de Teatro.
"Queridos jóvenes, vuestros padres un día decidieron traeros al mundo sin manual de instrucciones. Improvisaron, se equivocaron, sacrificaron muchas cosas, intentando hacerlo lo mejor posible. Amadlos. Entenderlos. No es fácil ser padre ni ser madre. Y queridos padres, no olvidéis que ser hijo también es difícil. Todos llegamos creyendo que el mundo es sencillo hasta que la vida nos enseña que crecer también duele", señaló Gemma, que tenía una magnífica relación con sus tres hijos y con sus nietos.
"Hoy, a mi edad, miro hacia atrás y añoro a mis padres. Y al mismo tiempo miro a mis hijos y me pregunto en silencio si lo hice bien. Quizá todos estamos siempre en lo mismo: aprendiendo a querernos mejor. Escuchémonos. Intentemos caminar, aunque sea un momento, con los zapatos del otro. La vida es demasiado breve para no hacerlo. Os quiero", escribía hace apenas cuatro días la intérprete, acompañando sus palabras de algunas fotos familiares pertenecientes a su álbum privado.
Gemma que permanecío muy activa en redes sociales hasta el final, estaba muy orgullosa de su "increíble" familia, a la que siempre inculcó lo que consideraba más importante en la vida: el amor y la dignidad. "Natalia es abogada y Cayetana y Fernando eligieron seguir mis pasos en la actuación. Estaba encantada de que eligieran la misma profesión que nosotros, pero también han trabajado siempre de manera independiente, forjando su propio camino", nos contaba.
Su nieto Manuel, de 23 años, es la tercera generación de la saga artística. El hijo de Fernando Guillén Cuervo se ha formado en ECAM ya que su padre siempre le ha insistido en lo importante que es tener una base académica en la profesión. Leo, hijo de Cayetana y Omar Ayyashi, tiene 20 años y por el momento se ha decantado por estudiar un doble grado en Administración de Empresas y Análisis de Datos. Ya ha empezado a dar sus primeros pasos profesionales con una gran oportunidad que lo llevó un trimestre hasta Sao Paulo (Brasil).
"í







