Carolina Cerezuela nos presenta a su hija Carla Moyá: "Creo que no tiene limitaciones y no debe ponerse límites"


Posan para ¡HOLA! y nos desvelan su proyecto más especial


Madre e hija, Carolina Cerezuela y Carla Moyá, derrochan complicidad ante la cámara© Eduardo Miera
Antonio DiéguezRedactor jefe ¡HOLA!
23 de febrero de 2026 a las 11:08 CET

Hace tres años, Carolina Cerezuela se reunía con su madre y los tres hijos que tiene con el extenista Carlos Moyá para celebrar el Día de la Madre en ¡HOLA! Entonces, Carolina ya nos avanzaba que Carla, su primogénita, quería seguir sus pasos en la moda y la interpretación. Ahora que la joven tiene 15 años, se prepara para debutar como modelo y con Carolina: juntas son las embajadoras del proyecto Moda Artesana de Mallorca, marca que promueve los productos hechos a mano por fabricantes de la isla balear. 

Carolina Cerezuela y Carla Moyá, madre e hija, posan juntas más cómplices que nunca© Eduardo Miera
Carolina Cerezuela y Carla, la mayor de los tres hijos de la actriz con el extenista Carlos Moyá, posan para ¡HOLA! en Palma de Mallorca, donde vive toda la familia. Nacida en agosto de 2010 en la isla, Carla quiere seguir los pasos de su madre en el mundo de la moda y la interpretación

Carolina, es la primera vez que trabajas con tu hija. ¿Cómo afrontas este momento?

Estoy encantada. Se me cae la baba al compartir ya estas cosas con ella. 

Me hace mucha ilusión —dice Carla—, porque mi madre es un ejemplo para mí y me gusta mucho aprender de ella.

¡Qué bonito! —Prosigue Carolina—. Emocionalmente, es increíble. Además, en un proyecto como este, tan arraigado a la familia y tan nuestro. Como embajadores, tenemos eventos y desfiles a lo largo de todo el año, además de la presentación en el Teatro Principal de Palma, que será el 27 de febrero.

Aunque ya posaste con todos tus hijos, es la primera vez que lo haces solo con Carla. 

Como madre, es gratificante acompañarla cuando ella está iniciando el vuelo. Así, puedo transmitirle seguridad y también relativizarlo un poco. Una sesión de fotos hay que convertirla en algo divertido, donde nos podamos reír, y eso me parece un regalo. Si fuera sola, no sé si lo hubiera hecho. De las cosas más bonitas es que ella empiece un poco de mi mano y poderla acompañar.

Carla, ¿a qué te quieres dedicar? 

Siempre he querido ser actriz y modelo, desde pequeña. Espero poder conseguirlo.

Carolina, ¿qué sentiste cuando tu hija entonó eso de "mamá, quiero ser artista"?

Es bonito. Además, Carla es super estudiosa. Se le dan muy bien tanto los números como las letras. Tiene un mundo por delante maravilloso, porque, realmente, creo que no tiene limitaciones y no debe ponerse límites. Ahora, tiene que disfrutar y la vida ya dirá.

Madre e hija, Carolina Cerezuela y Carla Moyá, derrochan complicidad ante la cámara© Eduardo Miera

Carolina: "Es emocionante darte cuenta de cómo la vida ha avanzado. Ya es una mujer que da sus primeros pasos. De pronto, trabaja a mi lado y se abre un mundo muy bonito"

¿Es el principal consejo que le has dado?

Sí, que a vivir se aprende viviendo. Carla tiene que probar para poder decidir si realmente le gusta o no. 

¿Qué sientes al ver a Carla despegando?

Es emocionante, porque te das cuenta de cómo la vida ha avanzado. Aunque sienta que es mi hija pequeña, ya es una mujer que empieza a dar sus primeros pasos. De pronto, está defendiendo una campaña a mi lado y se abre un mundo muy bonito, muy maravilloso. Cada vez, su independencia está más cerca y hay que dejarla que se convierta en la persona que ella quiera ser. Es algo muy bonito, pero también muy duro.

¿Realmente lo sientes duro?

Las madres vemos peligros y nos asustamos por que se puedan equivocar, sufrir o que alguien los pueda dañar. Entre el soltar y el proteger hay que encontrar el equilibrio. Cuesta mucho, conlleva un trabajo y un desarrollo personal. 

¿Cómo es Carla?

Es una niña… bueno, ya una adolescente convirtiéndose en mujer. Es responsable. Estoy muy orgullosa con sus estudios. Nunca le hemos tenido que decir que apretara en alguna materia y se le dan bien tanto las letras como los números. Pero lo que me gusta es que sea normal, que es una palabra que me encanta. No tiene excentricidades y vive la adolescencia que toca.

¿No tiene su fase rebelde o mucho pavo?

La adolescencia hay que transitarla. Es decir, es una época de autoconocimiento por la que pasamos todos. Algunos días no son tan fáciles, porque quiere tomar sus propias decisiones. Es parte del proceso y he de decir que lo llevamos bastante bien.

Carla Moyá y Carolina Cerezuela, madre e hija, comparten una pose llena de conexión y ternura© Eduardo Miera

Carla: "Siempre he querido ser actriz y modelo, desde pequeña"

De pequeña, ¿Carla ya apuntaba maneras?

Era muy salada, muy divertida y graciosa. Pero lo bonito es dejar que explore. Aunque Carla tenga 15 años y le encante la moda, esto no le tiene que condicionar su futuro sí o sí. ¿De aquí a ser modelo o artista? No, creo que tiene que disfrutarlo.

¿Qué tiene Carla de ti y qué de Carlos?

De Carlos, la forma de ser, la personalidad. Es muy matemática, muy racional y muy muy estadística. También reservada. Quizá, la timidez la ha sacado de mí, que de niña yo lo era, aunque su padre es tímido también. Cuando Carla era pequeña, se parecía mucho a su padre, pero cada vez la veo más parecida a mí... Luego, un día te la encuentras abriendo tu armario y decidiendo qué camiseta o qué se pone. Ese día es un punto de inflexión en la vida.

Sería un 'shock' para ti.

—Efectivamente. Ahí dije: "Ya está, ya ha crecido y compartimos ropa y complementos" (ríe). 

'Ni permisiva ni controladora' 

Ya has dejado claro cómo es Carla como hija, pero ¿cómo eres como madre con ella?

No lo sé… Intento… Creo que los niños necesitan unos márgenes. Para que puedan crecer seguros, necesitan unos límites y saber hasta dónde se puede negociar. A partir de ahí, intento acompañar a Carla para que pueda crecer, desarrollarse y convertirse en la persona que quiera ser ella y no en quien yo quiero que sea.

Sé sincera: ¿eres más permisiva o dura?

Ni una ni otra. Hay cosas en las que te toca aflojar y te toca ceder. Es un término medio.

Carolina Cerezuela y su hija Carla Moyá, juntas en una instantánea que refleja su gran complicidad© Eduardo Miera

Carolina: "Carla es super estudiosa. Tiene un mundo por delante maravilloso, porque, realmente, creo que no tiene limitaciones y no debe ponerse límites"

Quizá, esta pregunta la responde mejor Carla. 

Pienso que mi madre hace lo mejor para mí —dice Carla—. A veces, me deja hacer cosas, y otras veces, piensa que no es lo correcto. Pero sé que es por mi bien. Mi madre sí controla bastante porque se preocupa y tiene miedo a que me pase algo. Por eso, le digo dónde y con quién estoy. 

No es ser ni permisiva ni controladora —continúa Carolina—. Le dejo hacer cosas, pero siempre bajo una supervisión y dando toda la información. Ella sabe que estoy siempre ahí, porque soy una madre muy presente.

¿Crees que tus hijos son conscientes de lo que te has sacrificado por ellos? Porque, estando en un buen momento profesional, decidiste quedarte en Mallorca por tu familia. 

No lo son, porque no se lo cuento ni les transmito ese mensaje. Siempre supe que el trabajo o esas circunstancias laborales podían volver, pero verles crecer no, porque la vida no se frena. Tampoco lo veo como un sacrificio. Al revés, ha sido un lujo acompañarlos, recogerles en la puerta del cole, estar en sus problemas de la adolescencia… El primer amor, el desamor, el primer fracaso, el primer miedo… Poder estar ahí es un regalo. 

¿Qué opinas al respecto, Carla?

Es verdad que mi madre siempre ha estado ahí. No recuerdo un momento en el que no. Cuando he ido creciendo, me he dado cuenta y aprecio mucho que haya podido estar con nosotros y vernos crecer.

¿Cómo es Carlos como padre?

También siempre está para mí y es muy divertido —comenta Carla—. Le puedo contar cualquier cosa y siempre busca sacar lo mejor.

Carlos siempre ha sido un padrazo —apostilla Carolina—. Además, me gusta mucho el mensaje que les transmite. Sobre todo a ellas. El cómo me trata es un referente de lo que mañana buscarán ellas: un hombre que está por y para la familia, que sus hijos son su prioridad y les deja crecer. En ese sentido, no es un hombre limitante, sino que acompaña. Carlos y yo somos un equipo. Las decisiones son siempre conjuntas y su prioridad es la misma que la mía: los hijos.

Carla, hija de Carolina Cerezuela, en una instantánea © Eduardo Miera
Carla: "Lo que más admiro de mi madre es su forma de ser. Siempre intenta sacar el lado positivo. Nunca la he escuchado quejarse"

Carla: "Lo que más admiro de mi madre es su forma de ser. Siempre intenta sacar el lado positivo. Nunca la he escuchado quejarse"

En tu anterior reportaje para ¡HOLA!, comprobamos tu complicidad con tu madre. ¿Estás consiguiendo este tipo de relación con Carla?

Desde luego, es lo que me gustaría. De hecho, intento buscar planes para cada uno de mis hijos y dedicarles a cada uno su momento en exclusiva. Y con Carla, que es la mayor, se abre un mundo: compartir moda, aficiones, hacer deporte juntas… Sobre todo, intento que siempre encuentre en mí la sinceridad, que es uno de los lujos que tengo con mi madre. Ella siempre ha sido mi amiga, pero nunca me ha robado a la madre. Siempre me ha puesto esos límites y dicho: "Hija, te estás equivocando". Con mi hija también lo intento. Me ofrezco como protección, como amiga y compañera, pero sin robarle el rol de madre, porque creo que lo necesita.

¿Carla pide consejos o se los das?

Me encanta hablar con ella. A veces, la veo en su habitación y le ronronea algún problema o duda. Ahí, me gusta sentarme y decir: "Carla, vamos a hablar de esto". Otras veces, es ella quien se acerca. El poder hablar de cualquier cosa es fundamental.

¿También habláis de 'novietes'?

Con 15, no puedes no hablar de amor. En algún momento, ella ha podido estar ilusionada. Ese corazón tiene que latir y lo bonito de la vida es eso: enamorarte, desenamorarte, las primeras rupturas, los primeros enfados, la ilusión de conocer a alguien… esa adrenalina. Y es una maravilla estar a su lado, darle los consejos y decirle que hay que vivir con intensidad, con todo lo bonito, también con prudencia y, con los tiempos que toca, me parece lo más importante.

Carla, ¿algún buen consejo que te haya dado tu madre?

Siempre me ha enseñado a ser muy independiente, a no depender de otras personas. También que, si quiero lograr algo y tener éxito, tengo que luchar y trabajar duro.

¿Qué admiras de tu madre?

Su forma de ser. Siempre intenta sacar el lado positivo. Nunca la he escuchado quejarse. Nos enseña que hay que adaptarse y no estar de mal humor. Si algo no te gusta, pones una sonrisa e intentas mejorarlo. Siempre la veo muy positiva.

Carolina Cerezuela posando para una editorial© Eduardo Miera

"Lo que me gusta es que sea normal, que es una palabra que me encanta. No tiene excentricidades y vive la adolescencia que toca"

El futuro de Carla  

Carla quiere ser modelo y actriz, pero ¿qué quiere estudiar?

Aún no lo tiene muy claro —cuenta Carolina—, pero creo que algo de business. Yo estudié Derecho Laboral y Relaciones Laborales y mira… (Ríe). Se puede compatibilizar con la moda o ser actriz, pero siempre le digo que tiene que estudiar.

¿Qué cosas tenéis en común?

A las dos nos gusta la moda y el deporte. Carla también tiene una parte femenina muy marcada y le gusta mucho el maquillaje, como a mí. También los complementos: bolsos, collares, pendientes… Y eso lo compartimos. Además, nos gusta comer bien. La verdad, Carla se cuida. ¿Qué más? Música no (ríe). 

Carla te coge ropa, ¿y tú a ella?

Aún no, pero llegará (ríe). 

Carla, ¿tu madre te pide opinión para vestirse?

Sí, casi cada día.

¿Y le dices la verdad?

Sí… Hay veces que tenemos prisa y le digo que le queda bien para irnos rápido. 

"Sé que cada vez está más cerca ese momento de que Carla se independice… Y llegará, porque será que la vida avanza, avanzamos todos, y eso será una buena señal. Está a la vuelta de la esquina", nos confiesa Carolina. Bajo estas líneas, la portada de ¡HOLA! que la actriz y Carlos Moyá acapararon con la imagen de su boda, en la que aparece su hija Carla. La ceremonia tuvo lugar el 7 de julio de 2011, en Palma© ¡HOLA!
"Sé que cada vez está más cerca ese momento de que Carla se independice… Y llegará, porque será que la vida avanza, avanzamos todos, y eso será una buena señal. Está a la vuelta de la esquina", nos confiesa Carolina. Bajo estas líneas, la portada de ¡HOLA! que la actriz y Carlos Moyá acapararon con la imagen de su boda, en la que aparece su hija Carla. La ceremonia tuvo lugar el 7 de julio de 2011, en Palma

¿Perdona? —Interrumpe Carolina entre risas—. O sea, ¿que no me queda bien? (Ríe).

Si no te quedara bien, te lo diría —retoma Carla—. Las dos compartimos estilo, más o menos, aunque hay cosas suyas que no me pondría. Pero siempre le digo la verdad. 

¿Tu madre te dice cómo vestirte?

Toda la ropa que me compro le suele gustar. También le pido consejo. Pero nunca me ha dicho "esto no te lo pongas" o "te queda mal".

Carla, ¿cómo ha sido tu infancia?

Siempre rodeada de mi familia y jugando mucho con mis hermanos pequeños. También viajando mucho: a Australia, Estados Unidos, en caravana… He tenido una infancia muy feliz. Estoy muy agradecida de cómo me han criado mis padres.

¿Cómo has crecido con dos padres tan conocidos?

Por el trabajo de mi padre, viajábamos, y es algo me encanta. Me lo pasaba superbién conociendo sitios nuevos, yendo a torneos. Por mi madre, también viajábamos mucho a Madrid, que también me encanta: miraba lo que hacía, aprendía… Su trabajo me encanta y siempre me ha gustado acompañarla.

¿Y qué te decían tus amigos o compañeros de clase?

Antes me preguntaban en el cole, ya no tanto. Estoy muy orgullosa de mis padres y me encanta que mis compañeros sepan quiénes son.

Madre e hija, Carla Moyá y Carolina Cerezuela, protagonizan una escena cargada de sintonía© Eduardo Miera

Carolina: "Tampoco veo un sacrificio el haber elegido criar a mis hijos. Siempre supe que el trabajo podía volver, pero verles crecer no, porque la vida no se frena"

¿Has visto vídeos de tu madre de series o de programas que ha hecho en el pasado? 

No una serie entera, pero sí bastantes fragmentos. También vi la película de Camera Café y me encantó. Verla en una pantalla, en un cine de verdad, impresiona mucho. Sus trabajos más antiguos los veré, porque me da bastante curiosidad.

Tu madre también ganó un certamen de belleza, Linda de España, en 2001. ¿No te sorprenden estas cosas?

Me enteré un día que vi fotos antiguas suyas. Estaba muy guapa

(Interviene Carolina). En casa nunca hemos contado ni hecho alarde de nuestras profesiones. Entonces, lo han ido descubriendo conforme se han ido haciendo mayores o, de pronto, lo han visto en redes o en alguna noticia. En esos momentos, me preguntan mis hijos: "Pero, mamá, ¿tú has hecho esto?". También les sorprende si saludo a un cantante o gente conocida en un evento. 

Pero han crecido en un entorno lleno figuras reconocidas, ya que Carlos ha sido entrenador de Rafa Nadal. 

Siempre hemos intentado relativizar las profesiones y dar normalidad a las personas. 

Carla, ¿qué tal se te da el tenis?

Hace un montón que no juego. Cuando era pequeña, iba a un campus de verano, pero tampoco destacaba mucho y lo dejé a los diez. Ahora, de vez en cuando, juego con mi hermano, y a él se le da bastante bien.

¿Qué 'hobbies' tienes?

Me gusta mucho ir al gimnasio. Voy tres veces en semana. También quedar con mis amigas, ir de compras y escuchar música… Me gusta el pop y algo de reguetón. Y me gusta mucho Pablo Alborán, al que siempre escucho con mi madre en el coche.

Carolina: "Carlos es un padrazo. Me gusta mucho lo que les transmite a nuestros hijos y, sobre todo, a ellas. El cómo me trata es un referente de lo que mañana buscarán: un hombre que está por y para la familia"

El mayor lujo de carolina 

Carolina, acabas de cumplir 46 años. ¿En qué momento vital dirías que te encuentras?

En uno estupendo. Soy muy fan de la vida tranquila, lo que ahora la gente le llama slow life, vivir despacio. La sociedad va demasiado rápido, pero me gusta disfrutar de las cosas pequeñas del día a día e intento ser muy disfrutona en cada cosa que hago. Siempre digo que la normalidad es mi mayor lujo y lo que más me hace disfrutar. Me encanta la rutina, las cosas normales y lo sencillo.

¿Tienes algún proyecto a la vista?

Hay varios y se me planteó algo de radio. Ahora, hay que decidir si los saco adelante o no, en función del tiempo que me vayan a restar. Carlos y yo estamos en un momento muy bonito de poder decidir qué hacer con nuestro tiempo.

Ahora que ya no juega al tenis ni entrena a Rafa Nadal, podéis disfrutar el uno del otro.

Ahora es dueño de todo su tiempo, al igual que yo. Para mí, el lujo de la vida es poder decidir en qué invertir ese tiempo: estar con mi familia, hacer mis escapadas y viajes con Carlos. Pero sí hay algunas cositas. De momento, estamos con este proyecto, el de la Moda Artesana de Mallorca, que es muy bonito y es compatible con mi vida, con mi familia. Encima, me gusta y lo comparto con Carla.

¿Cómo ves a Carlos? 

Feliz, sereno, estable y con armonía de vida. Disfrutando del deporte, de la familia y de los dos. Nos apasiona hacer viajes juntos, excursiones… Es un lujo estar un martes subiéndote a una montaña o viajar fuera de fechas señaladas, sin los aeropuertos a tope. Es lo bueno de ser dueño de tu tiempo, que no te organiza nadie.

En pleno ambiente familiar, Carolina Cerezuela y Carla Moyá posan junto a los suyos© @CAROLINACEREZUELA
Imágenes familiares de Carolina y Carlos junto a sus tres hijos: Carla, de quince años; Carlitos, de trece, y Daniela, de casi doce
Carolina Cerezuela y Carla Moyá disfrutan de un entrañable momento familiar junto a los suyos© GTRES

Este verano cumplís 15 años de casados. 

Quince años… ¡Jolín! ¿Sabes qué pasa? La boda es un momento para recordar, pero piensa que nos casamos cuando ya teníamos a Carla. Nuestra historia empezó hace 19 años, en 2007. Además, enseguida nos pusimos a convivir.

En esas fotos de la boda, ya apareces tú, Carla.

Obviamente, no me acuerdo, pero, cuando miro las fotos, veo que siempre he estado rodeada de mi familia: mis abuelos de jóvenes, mis tíos… Son recuerdos super bonitos.

TEXTO

Antonio Diéguez 

FOTOS

Eduardo Miera 

ESTILISMO

Cristina Terrón

PRODUCCIÓN

María Parra 

VÍDEO

Belén Almodóvar, Eduardo Miera y Duncan Páez

LOCALIZACIÓN

Hotel Hospes Maricel & Spa (Mallorca)

FOTOS ADICIONALES

GTRES, @CAROLINACEREZUELA

MAQUILLAJE Y PELUQUERÍA

Florencia Ricci

AYUDANTE DE FOTOGRAFÍA

Toni Cristian

LOOK 1 Carolina

Vestido: Vius Esporles / Joyas: Damià Mulet

LOOK 1 Carla

Vestido: Vius Esporles / Joyas: Carlos Tellechea

LOOK 2 Carolina

Vestido: Polo Ralph Lauren / Gafas: Tom Ford / Bolso: Palmito de Yolitas

LOOK 2 Carla

Vestido: Tommy Hilfiger / Colgante: Javier Vallori

LOOK 3 Carolina

Vestido: Silvia Tcherassi

LOOK 3 Carla

Top: Michael Kors / Falda: Berenice / Anillo: Cleopatras Bling

LOOK 4 Carolina

Vestido: Vius Esporles / Brazalete: Carlos Tellechea

LOOK 4 Carla

Chaleco: Samsøe Samsøe / Jeans: Maje / Bolso: Feel Mallorca / Brazalete: Carlos Tellechea

LOOK 5 Carolina

Vestido: P.A.R.O.S.H.

LOOK 5 Carla

Top: Lebor Gabala / Falda: Samsøe Samsøe / Colgante: Javier Vallori Pizarro

© ¡HOLA! Prohibida la reproducción total o parcial de este reportaje y sus fotografías, aun citando su procedencia.