Empresario de éxito y uno de los mejores relaciones públicas que ha tenido España, Tomás Terry conoce a Isabel Preysler desde hace más de cinco décadas. Su primer encuentro con ella tuvo lugar antes de que se casara con Julio Iglesias y, de hecho, fue Tomás uno de los artífices del romance con el cantante de La vida sigue igual. Ahora que Isabel acaba de cumplir 76 años, hablamos con el empresario, también el que fuera marido de Pilar Medina Sidonia, para que nos cuente cómo es Preysler fuera de los focos y nos comparta algunas anécdotas que ha vivido con ella.
Antes de nada, ¿cómo y cuándo conociste a Isabel?
Fue en una fiesta que yo organicé en la Feria Agrícola del Campo en el verano de 1970. Las bodegas Terry pusieron un stand allí, que era como un cortijo andaluz con su patio, su pozo y todo muy mono. En esa feria, hubo un concurso de caballos de raza española y el nuestro ganó el primer premio. Para celebrarlo, organizamos una fiesta sobre la marcha y yo convidé a mucha gente: amigos de la sociedad, muchos artistas y muy variopintos. Julio Iglesias, que ya estaba consagrado, llegó en coche con un amigo en común, Julio Ayesa –otro de los relaciones públicas más famosos de España–, mientras que Isabel fue con algunas amigas suyas, que eran Carmen Martínez-Bordiú, Chata López-Sáez –hija del general López-Sáez–. También vinieron grandes figuras: Lola Flores, a quien tenía muchísimo cariño, que fue con su troupe; Paco de Lucía; Camarón de la Isla; Fernando Falcó, marqués de Cubas; Natalia Figueroa…
Vamos, las personalidades más conocidas de la época
También Lucía Bosé, con su hijo Miguelito, que entonces era adolescente; Leopoldo Rodés; Conchita Márquez Piquer, que entonces estaba casada con Curro Romero; Maleni Loreto, la mujer de Julio Aparicio, que era una bailaora estupenda.
Fue el famoso día en el que Isabel conoció a Julio
Creo que ya se habían conocido, aunque Julio Ayesa dice siempre que él se la presentó a Julio allí… Bueno, puede ser verdad. Lo que sí es cierto es que fue allí donde congeniaron y surgió el amor. Recuerdo que pasaron mucho tiempo juntos en la fiesta. Luego, Julio cogió una guitarra e interpreto la canción que estaba de moda entonces, Gwendolyne. Lola Flores, para no ser menos, hizo su propia versión flamenca de Gwendolyne. Fue muy divertido.
Una de las cosas que más admira de Isabel es que es "una magnífica anfitriona. Realmente, recibe fenomenal en su casa. No falta un detalle y siempre logra un ambiente muy agradable"
¿Allí fue donde conociste a Isabel?
Sí, me hablaron de una chica filipina, muy mona, y me la presentaron.
¿Qué impresión te dio en ese primer encuentro?
De una persona muy serena. Isabel siempre ha sido muy serena y muy en su sitio. Luego, me llamó la atención que tenía un punto un poco exótico. No me refiero sólo a su física, sino también a su manera de ser. Como te digo, es muy calmada, muy serena y muy ecuánime. Ya después Isabel se casó con Julio y yo también me casé. Nos perdimos por la pista, porque siempre hemos sido amigos de manera intermitente, pero, años después, volvimos a coincidir otra vez en fiestas.
¿Isabel baila bien?
La he visto bailar en muchos sitios. Le gusta y lo hace muy bien. Luego, siempre me invitaba a su casa. Primero, a la que tanta en el famoso número 1 de la calle Arga, que era la época en la que estaba casada con el marqués de Griñón. Me acuerdo de un día que nos fui a tomar una copa con Pat Kennedy –hermana del presidente de Estados Unidos John F. Kennedy– y se quedó asombrada con Tamarita, que era graciosa y siempre estaba disfrazada. Desde pequeñita, Tamarita era muy creativa y le hacía mucha gracia, porque hablaba mucho con todos los fotógrafos que había siempre en la puerta de su casa.
Pero también guardarás más recuerdos de otras épocas.
Sí. Nos seguimos viendo en la época en la que Isabel ya era pareja de Miguel Boyer, en la casa de Miraflores. Es una casa grande y muy bonita, pero un poco difícil de decorar porque es mucho más grande que la que tenía en la calle Arga. La casa en la que vive ahora Isabel es maravillosa y la tiene muy bien puesta, con una luz preciosa y unos espacios bárbaros, tanto dentro como fuera.
¿Qué es lo que más admiras de Isabel?
Hay dos cosas que admiro mucho. La primera, que es una magnífica anfitriona. Realmente, recibe fenomenal en su casa. No falta un detalle y siempre logra un ambiente muy agradable. Y como es tan bonita su casa, todavía contribuye más. Otra de las cosas que admiro de ella es lo magnífica madre que es. Todos sus hijos la adoran y eso dice mucho a su favor.
Decías antes que lo primero te llamó la atención de Isabel que era muy calmada. ¿Y ahora? ¿Qué destacas de su carácter?
Es muy divertida. Cuando se suelta la melena, es muy graciosa y tiene mucho ingenio. Luego, habla de una manera un poco distinta y es lo que le hace diferente a los demás.
"Se ha escrito mucho sobre ella y ha tenido muchos admiradores, pero también muchos detractores. Sin embargo, con el tiempo, ella se ha ganado a todo el mundo"
¿Cómo es Isabel fuera de los focos?
Cuando voy siempre a su casa, que últimamente es un mes o algo así, Isabel va muy sencilla y muy bien puesta. Además, siempre es muy acertada en sus opiniones
¿Cómo has visto su evolución a lo largo de los años?
Todos evolucionamos, pero creo que ella se ha mantenido siempre muy bien y muy coherente.
¿Cuál dirías que es el secreto para que sea una persona tan admirada y seguida por el gran público?
No sé qué, pero tiene un algo. Te voy a contar una anécdota para que me entiendas. Yo era parte del comité organizador del SICAB y organizaba varios actos. Un año, le dimos un premio a Porcelanosa, porque contribuyo económicamente al SICAB, y premiamos Manolo Colonques. Se me ocurrió que el premio se lo diera Isabel, que aceptó encantada. Ese evento contó con la asistencia de unas 5 mil personas y recuerdo que, cuando nombraron a Isabel y salió al escenario, se oyó cómo todo el mundo decía “ohhhh”..
¿Un guau, como de asombro?
Sí. Fue una cosa asombrosa, que se me quedó grabada siempre. Fíjate que al SICAB ya habían ido figuras importantísimas: Charlton Heston, Sofía Loren, Gina Lollobrigida, Catherine Deneuve, Rocío Jurado, Raphael… Todos ellos, grandes artistas y muy aplaudidos, causaron una gran expectación, pero lo de Isabel fue una cosa diferente, muy única.
¿Qué dirías de Isabel como icono social?
Se ha escrito mucho sobre ella y ha tenido muchos admiradores, pero también muchos detractores. Sin embargo, con el tiempo, ella se ha ganado a todo el mundo hasta convertirse en una persona muy admirada y muy querida en España.
¿Cómo la definirías como mujer?
Muy atractiva, con una manera de ser fácil e sencilla. No te pone problemas y todo lo hace fácil. Lo mismo está en un baile o una fiesta popular como en el Palacio de Buckingham, que siempre se comporta de una manera perfecta.
¿Cómo es Isabel como madre?
Estupenda. Ha sido buenísima con la familia. Recuerda que acogió a su madre, a su hermana y a todo el mundo de la familia. Cada día, su familia es más movida y más numerosa: hijos, nietos… Su casa es como un gran hotel y siempre tiene un orden impecable.
¿Y cómo dirías que es como amiga?
Muy buena amiga. Tiene muy buen corazón y doy fe porque me he tenido que operar muchas veces y me ha ido a ver siempre que se ha enterado. La última vez en Barcelona, que tuve una operación muy complicada en la pierna y me quedé un tiempo en una residencia para recuperarme. Isabel me llamó para decirme que iba a verme con su amiga Paloma San-Briz –hija del diplomático español Ángel San Briz, que salvó a 5.000 judíos–. Al final, quedamos para almorzar allí, en la residencia. Como era un comedor colectivo, pensé que íbamos a estar incomodísimos, así que avisé a la directora y nos reservó una pequeña sala para que estuviéramos solos. No sé cómo lo hicieron en la residencia, pero lo organizaron y nadie se enteró.
Vamos, que lo que quieres dejar claro es que Isabel siempre están los buenos y los malos momentos.
Siempre, siempre. Y lo digo por propia experiencia. También me consta que ha ido a ver a amigas fuera de Madrid que estaban gravemente enfermas e Isabel se desplazó para visitarlas.
Después tantos años de amistad, tendrás una infinidad de recuerdos con ellas.
En las fiestas que Coloques organizaba con Porcelanosa en Inglaterra, en las distintas residencias del príncipe Carlos: Buckingham, Sandringham… Antes de que empezara el confinamiento, quedamos a merendar con las dos hijas de Pitita Ridruejo, Ana y Claudia, que Isabel era muy amiga suya... Fuimos a su casa, al palacete de la calle Fomento.
¿En qué coincides con Isabel de carácter?
No sé qué signo es Isabel, pero la verdad es que siempre he congeniado bien con ella. Siempre.
¿Y algo en lo que no seas tan afín?
Si somos amigos ya de tantos años… Somos más afines que menos. Nunca he tenido ningún desencuentro con Isabel. A Isabel le gustan mucho las cosas bonitas: el arte, el cine… Y todo eso también a mí.
¿Cómo encuentras a Isabel en esta etapa?
Ha entrado en un periodo de tranquilidad y calma. Siempre la recuerdo en un pelotón de paparazzis. Al igual que Jackie Kennedy, Isabel siempre tenía un paparazzo fijo en la puerta de su casa. Es que Isabel ha sido muy generadora de tantas noticias; bodas, bautizos… Pero, ahora, la veo muy serena. Como siempre, pero más tranquila. Disfrutando de sus amigos y más familiar que nunca. Le encanta sus nietos y se le cae la baba con ellos.








