Durante los años 70, la familia Dominguín revolucionó la crónica social con la relación de Luis Miguel Dominguín, padre de Miguel Bosé, y su prima, Mariví Dominguín. En una época donde las libertades no estaban del todo asegurada, el torero y la socialité estaban dispuestos a apostar por su amor contra viento y marea —el cual había comenzado como un affaire—. En ese momento, el diestro estaba en un matrimonio con Lucía Bosé —madre de sus tres hijos; Miguel, Paola y Lucía—, por lo que, sumado a la naturaleza de su relación, supuso un gran escándalo en la jet set de nuestro país.
Luis Miguel y Mariví estuvieron juntos durante poco más de una década, y su relación estuvo rodeada de incógnitas, numerosos desprecios por parte del resto de sus familiares —estos comentarios iban dedicados, especialmente, a la joven— y un amor que parecía inquebrantable. Una teoría que se derrumbó en 1971 con la noticia de que la mallorquina se había quedado embarazada, algo que sorprendió al torero ya que, según explicó en su día, el niño no era suyo.
Mariví crió como madre soltera a su único hijo, Leo Miguel —nombrado tras uno de los amigos más cercanos de la socialité—, quien siempre se ha mantenido alejado del foco mediático. Ahora, 55 años después del final de la complicada relación entre Luis Miguel y Mariví, ha ofrecido su primera entrevista en televisión tras 30 años para recordar el romance que mantuvo en vilo a la crónica rosa de nuestro país. Cinco décadas después y, tras la reacción de Luis Miguel, la incógnita sobre la paternidad de Leo sigue sin resolverse —tan solo lo saben padre, madre e hijo—. "Cuando una decide pues tener un hijo, hacer un poco lo que te sale de dentro... pues no siempre es fácil. La vida me ha tratado muy bien, pero he tenido que luchar mucho", declaró hace años la también autora.
Así fue su infancia
"A mí no se me ocurre por qué esa relación termina", ha explicado el hijo de Mariví, recordando el final del polémico romance: "A partir de ahí nazco yo". Además, admite que, como madre, la socialité "lo hace muy bien". "Nazco en una familia donde tengo dos abuelos, ambos por parte de mi madre, y una madre", expresa Leo, subrayando que ha construido una vida sin más que tres familiares. "No tengo más, ni nade me llama por teléfono, ni nade me dice nada", ha apostillado.
"La educación que a mí me da es tremendamente positiva, sin recordar lo bueno o lo malo del pasado, cómo podría haber sido el mundo...", ha admitido, explicando que, en su casa, "eso quedó atrás". "Ella se pone al frente del barco y ver aquello", ha continuado, subrayando que Mariví consigue darle "una educación y una vida fantástica". "La verdad es que es encomiable como lucha mi madre por sacar a toda la familia adelante", ha indicado.
"A día de hoy habría consecuencias"
"Para mí es raro", ha confesado el joven en el programa Y ahora Sonsoles, hablando sobre la naturaleza de la relación de su madre con el aclamado torero, explicado que, por esta misma —y la gran diferencia de edad—, "a día de hoy habría consecuencias". "Era una persona que debía tener sus momentos de crueldad", ha expresado contundentemente, en referencia a las anécdotas narradas por una jovencísima Mariví en la revista Semana sobre los acercamientos iniciales con su primo. "Hubiera deseado que no hubiera pasado", lamenta, admitiendo que "no he conocido ni ese momento, ni he conocido a ese señor".
Una agridulce etapa de la vida de su madre que, como Leo explica, "provocaba cierta amargura" en la socialité, ya que "debió ser una relación tremendamente pasional" y "tremendamente provocadora para la sociedad de aquella época". Admite también que muchas complicaciones a las que se enfrentó la inusual pareja fue la admiración que el resto de familiares tenía al diestro. "Luis Miguel era el gran sobrino de mi abuela, era su favorito", explica, mencionando que a raíz de que se descubriera el romance —gracias a un reportaje de la revista Garbo— "se crea un triángulo complicado entre mi abuela, mi madre y Luis Miguel", algo que, como apostilla Leo, "fue doloroso para mucha gente".
Leo no ha sido la única persona del entorno de Mariví que ha hablado en el espacio de Sonsoles Ónega. Rubén Domínguez, íntimo amigo de la autora, también ha desvelado detalles clave sobre el enigmático vínculo que compartían la joven y el torero. "Aceptaría las críticas, pero te quiero decir, fue un enamoramiento", explica, subrayando que no fue uno cualquiera: "rompió lo que hizo falta". "Estuvo muy presionada", ha indicado.










