Embarazada de ocho meses y medio, la princesa de Asturias compareció junto a su esposo, el príncipe Felipe, en un acto oficial - la entrega de los Premios de la Fundación BBVA - en el que no estaba anunciada su presencia
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Las imágenes de Letizia podrían ser las últimas antes de que dé a luz a su segunda hija
18 ABRIL 2007
La princesa de Asturias afronta la recta final de
su gestación con los mismos síntomas que sufrió
en su primer embarazo: los de una esofagitis
péptica que no le ha dado un respiro en todos estos
meses. Doña Letizia esperaba —por aquello
que dicen los médicos: «Un embarazo y un parto
nunca es igual que otro»— que su segunda maternidad
fuera un poco más llevadera, pero no pudo
ser y las náuseas la han acompañado hasta el final.
Un «calvario» físico al que se unió, en el ecuador
de su embarazo, el tremendo dolor emocional
que ha supuesto para ella perder a una hermana.
Habiéndose iniciado ya la cuenta atrás para el
alumbramiento de su segunda hija, doña Letizia,
que sigue viviendo en la intimidad su duelo por
Erika, compareció de nuevo junto a su esposo, el
príncipe Felipe, en un acto oficial en el que no estaba
anunciada su presencia: la entrega de los Premios
de la Fundación BBVA a la Conservación de
la Biodiversidad.
Una aparición pública con la que no se contaba
—«a dónde voy a ir con esta tripa», decía ya la
princesa esta Semana Santa—, pero que ha proporcionado
a los medios de comunicación las
que podrían ser las últimas imágenes de la princesa
antes de dar a luz: una doña Letizia sonriente,
ensimismada, curiosa, triste, ilusionada, maternal
y, también, enamorada de don Felipe.
El príncipe de Asturias y su esposa viven ilusionados
la experiencia de su segunda paternidad,
pasan por alto las especulaciones que apuntan a
una cesárea programada y guardan como un preciado
tesoro el nombre que han elegido para su
niña, aunque algunas fuentes apunten nuevamente
hacia el de una Reina medieval. Se baraja, entre
ellos, el de Jimena, el mismo que llevó la esposa de
Alfonso III El Magno, el último Rey de Asturias.
A la espera de que el nacimiento se produzca, y
manteniendo la fecha de finales de abril para el
parto, es deseo de la princesa, aunque esté preparada
para afrontar una segunda cesárea, intentar
de nuevo dar a luz de forma natural. Una decisión
que tomarán sus médicos con la llegada de las primeras
contracciones. En cualquier caso, y por si el
parto volviera a adelantarse, don Felipe y doña Letizia
han ultimado ya, tanto en palacio como en el
hospital, todos los detalles.
Dos habitaciones rosas
Aunque la primogénita de don Felipe y doña Letizia
ha vivido durante todos estos meses en el cuarto
azul más próximo a la habitación de sus padres,
tanto ella como su futura hermana disponen, en la
misma planta en la que se sitúan las dependencias
privadas de los príncipes, de dos habitaciones «rosas
» con vistas al jardín.
Don Felipe y doña Letizia, al igual que cuando les tocó decorar el cuarto de su hija mayor, volvieron
a estar de acuerdo en no recuperar las reliquias
de familia por muy sentimentales que pudieran
ser para ambos. También, en que sus hijas
crezcan en habitaciones alegres, más acordes a
los nuevos tiempos. La de la futura infanta se ha
amueblado con una cuna-nido con dosel, una cómoda,
un mueble vestidor y algunas estanterías.
Todo de color blanco.