En 2020 su vida cambió para siempre.Tras varios años de litigios y tensión en los juzgados Delphine Böel fue reconocida como hija biológica de Alberto II de Bélgica por la justicia y por el propio monarca, quien tuvo una relación extramatrimonial con la baronesa Sybille de Selys Longchamps. Empezó así a llamarse Delphine Sajonia-Coburgo y Gotha, a ser tratada como Alteza Real y recibió el título de princesa. Meses después se abrió un nuevo capítulo al posar por primera vez con su padre, con la reina Paola y con su hermano mayor, el rey Felipe de los belgas. Este escenario propició que empezara a formar parte de la vida pública, y aunque tanto ella como su marido James O'Hare han estado en citas destacadas, sus dos hijos siguen siendo dos grandes desconocidos. Del futuro de Josefina y Oscar de Bélgica se ha sincerado como nunca.
Josefina de Bélgica
La nieta más desconocida de Alberto de los belgas tiene 22 años y acaba de finalizar una importante etapa. Como su madre ha contado en la revista Story, acaba de graduarse en Derechos Humanos en la Universidad de Leiden, la más antigua de los Países Bajos, fundada en 1575. De las siete facultades que tiene, ella ha estudiado en la de La Haya. Además, ha tenido ya sus primeras experiencias laborales: en el Palacio de Bellas Artes de Bruselas y en la Cruz Roja de Malinas. Esta última experiencia ha sido especialmente gratificante ya que "coincide con lo que quiere hacer en el futuro".
La idea de Josefina de Bélgica, que se lleva muy poco tiempo con su primo Gabriel de Bélgica, es seguir estudiando con el objetivo de convertirse en abogada especializada en derechos humanos y derecho internacional. Una elección muy similar a la que eligió la princesa Badiya bint El Hassan, prima hermana del rey Abdalá de Jordania. Su madre no solo la apoya, sino que está orgullosa de su decisión, su compromiso y su "profundo sentido de la justicia", por el que "no duda en alzar la voz". Durante los meses estivales consigue sus propios ingresos trabajando como niñera en Italia.
Oscar de Bélgica
El príncipe Oscar, de la misma edad que Eleonore de Bélgica, ha llegado este año a la mayoría de edad, una fecha clave que marca el inicio de una nueva etapa. Ha estado estudiando secundaria en Uccle, uno de los municipios más poblados de Bruselas, donde se encuentra la residencia familiar. Siguiendo la estela de otros miembros de la realeza europea, ha decidido tomarse unos meses sabáticos antes de tomar una decisión sobre su futuro. "Es bueno que descubra el mundo antes de comprometerse con algo de lo que pueda arrepentirse por haber tomado una decisión precipitada", ha dicho Delphine.
Lejos de los privilegios que se presuponen en un miembro de la realeza, el verano lo pasa trabajando en un supermercado en el que ya estuvo su hermana mayor el año pasado. El próximo curso hará voluntariado en Uganda, una experiencia que con toda seguridad le marcará para siempre y supondrá un valiosísimo aprendizaje. Además, tiene previsto trabajar para una organización internacional. Dos oportunidades que le ayudarán a tomar una decisión sobre su futuro.
La elección de la princesa Delphine
Ninguno de los dos ha seguido, por el momento, los pasos profesionales de su madre. La princesa Delphine siempre soñó con ser diseñadora y se formó en el Chelsea College of Arts, en Londres, pero decidió después orientarse en el arte. Ha desarrollado su carrera como escultora y artista plástica, pero usa la moda para expresarse y mandar mensajes sin necesidad de hablar. Sus estilismos en actos públicos acaparan todas las miradas y despiertan polémicas, como ocurrió en la última celebración del Día Nacional de Bélgica, cuando llevó un vestido rosa estilo Barbiecore que muchos consideraron poco adecuado y una provocación. "No es mi intención en absoluto robarle el protagonismo a nadie. Además, cada uno busca la atención a su manera. El rey Felipe, por ejemplo, tiene cuatro hijos preciosos. Destacan porque son realmente deslumbrantes", aseguró.







