Carlota, durante la novena edición de Jumping International de Montecarlo, 2003, donde una vez más, sobre los lomos de su alazán, Hestia Deltia recibió el inmenso amor de su familia.
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Carlota, inmensamente bella y exótica, heredera de la elegancia y el porte aristocrático de su abuela Gracia, es tratada por todos los suyos como una perla a la que hay que mantener lo más alejada del mundo...

14 ABRIL 2003
No tiene títulos nobiliarios por el momento aunque, el mundo, por si acaso, le ha impuesto ya el de La bella Carlota. Nada se ha contado de sus planes personales ni de qué le gustaría ser en el futuro. Tampoco si hubiera elegido otro destino de haber tenido la oportunidad. Lo único que se sabe es que avanza arrolladora con su personalísimo estilo a la conquista del mundo sobre el lomo de su caballo, Hestia Delta.
Cita de primavera para los Grimaldi
Sobre él apareció de nuevo, Carlota con su sublime belleza y su imponente porte aristocrático, para competir dentro de su especialidad al lado de los más renombrados jinetes en el Torneo Internacional de Saltos de Mónaco. Competición que se celebra, un año más, -desde que se pusiera en marcha, en 1995-, con la cita de todos los Grimaldi en primavera. Una distendida y tranquila jornada en el hipódromo, dónde Carlota participó, por cuarto año consecutivo en el Jumping de Montecarlo, en el que se disputa el prestigioso Gran Premio Príncipe Raniero.
Un gran talento
La hípica no es sólo una afición para Carlota. El pasatiempo de una jovencita que tiene a su disposición la maravillosa cuadra de caballos de su padrastro o la aprobación de su madre, la princesa Carolina, quien sigue siendo de toda la familia, a excepción de su hija, claro, la más apasionada de las amazonas. No. La princesa amazona entrena, cada día, durante horas y tiene intención de convertirse, con el tiempo, en una de las mejores amazonas del mundo.
A lomos de Hestia Delta
Y así lo ha demostrado una vez más. Carlota, sobre los lomos de este alazán, y aún sabiéndose en el punto de mira de todas las grandes figuras de este deporte, galopó decidida, colocándose sobre los lugares de cabeza. Concentrada, seria, serena, siguiendo al pie de la letra todas las instrucciones de su entrenador, Rozier. Muy cerca, en el palco de honor, su abuelo, Raniero, su madre, la princesa Carolina, dos de sus hermanos (Pierre y Alejandra) y su tío, el príncipe Alberto, la siguen sin pestañear. Sin perder detalle de su hazaña y la animan hasta quedarse afónicos. Con los resultados de su participación toda la familia se muestra orgullosa del talento hípico de Carlota; especialmente, su abuelo, el príncipe Raniero que la abraza al borde de las lágrimas.
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