Los príncipes George, Charlotte y Louis han acaparado buena parte de las miradas este sábado por la mañana durante la celebración del Trooping the Colour, el emblemático desfile militar que se celebra anualmente en Londres y que tiene a sus espaldas más de 260 años de historia. Los tres hermanos no han faltado a la tradicional cita en la que iban acompañando a sus padres, para disfrutar todos juntos de esta fecha que está marcada en rojo en el calendario de la Casa Real británica.
Como suele ser habitual, era el benjamín de la casa quien generaba numerosos comentarios y hoy por un doble motivo. Primero, porque iba sentado al lado de Kate Middleton en el carruaje, mientras que el año pasado fue su hermana quien lo hizo. Y segundo, porque se ha mostrado mucho más formal de lo que nos tenía acostumbrados. Tras cumplir 8 años el pasado abril, parece que el pequeño ya ha dejado atrás las travesuras y los gestos tan expresivos que hacía con la cara en la mayoría de sus apariciones.
Físicamente, además, al nieto de Carlos III también se le ve cada día más cambiado por el estirón que poco a poco va dando en esta fase de su crecimiento. Una nueva etapa para él donde hemos conocido que le encantan los deportes y la aventura. Así lo vimos en el vídeo que compartieron sus orgullosos progenitores, en su perfil público de redes sociales, cuando su niño sopló las velas hace casi dos meses.
Aparecía este a bordo de un barco, mirando a cámara muy sonriente, con los brazos cruzados y otra actitud. Iba provisto con un traje de neopreno y sin miedo alguno a tirarse al mar. También salía en otras imágenes sobre la arena, o corriendo y jugando al cricket. Quién sabe si en un futuro el sobrino del príncipe Harry seguirá practicando con énfasis esta disciplina, de gran popularidad en Reino Unido, como para llegar a ser jugador profesional.
Louis de Gales nació el 23 de abril de 2018 en el Hospital St. Mary's y muy pronto captó la atención de la gente, principalmente por su gracejo y espontaneidad cuando acudía a cualquier evento junto a la familia real inglesa. Sin embargo, n la última misa de Pascua, ya no se comportaba de manera traviesa ni hacía muecas, saludando a la multitud muy tranquilo y sereno. Incluso se dio un apretón de manos al despedirse del deán de Windsor, Christopher Cocksworth.







