Fue en abril del año pasado cuando Federico de Dinamarca visitó por última vez Groenlandia durante un viaje oficial. Un año antes, a finales de junio de 2024, lo hizo acompañado de la reina Mary, el príncipe Vicent y la princesa Josephine y su recorrido incluyó paradas en Pituffik (Thule), Qaanaaq, Sisimiut, Narsarsuaq y Qassiarsuk, donde mantuvieron encuentros con autoridades locales, participaron en eventos culturales y actividades con la comunidad local.
Pero antes de ser rey, Federico ya tenía una relación profunda con Groenlandia. Como príncipe heredero, viajó a la isla en varias ocasiones, pero fue su participación en la Expedición Sirius 2000, un recorrido de unos 2 800 kilómetros en trineo tirado por perros con la patrulla Sirius, una unidad de élite del ejército danés, la que le marcó especialmente, pues el monarca tuvo que enfrentarse a condiciones extremas.
Muchas son las aventuras que se viven en la isla más grande del mundo. Navegar en kayaks entre icebergs, recorrer glaciares a pie, observar las auroras boreales o visitar las coloridas poblaciones inuit permiten descubrir uno de los territorios más puros y vírgenes del planeta. Esta guía práctica te ayudará a planear tu propia aventura ártica.
LA EXPERIENCIA ÁRTICA
Situada en el hemisferio norte, Groenlandia es la gran aventura del planeta: un lugar que no se parece a ningún otro, accesible para todos los públicos a pesar de su fama de remoto y frío. Con más de 2 millones de kilómetros cuadrados, es la isla más grande del mundo después de Australia. Aunque pertenece a Dinamarca como territorio autónomo (fuera de la UE), geográficamente queda más cerca de Canadá e Islandia.
Entre el océano Atlántico y el glaciar Ártico apenas viven 57.000 personas, concentradas sobre todo en la estrecha franja costera del suroeste, donde se encuentran Nuuk, la capital, y ciudades como Sisimiut e Ilulissat. En el extremo norte se extiende el Parque Nacional de Groenlandia, el más grande del mundo.
Casi el 85% de la isla está cubierta por hielo, y su accidentada costa es un laberinto de fiordos. Con muy pocas carreteras pavimentadas, los desplazamientos se realizan principalmente en avión, barco o incluso en trineos tirados por perros. Aunque es posible viajar por cuenta propia, muchas excursiones permiten descubrir los lugares más impresionantes. Dado que una semana no basta para recorrer toda la isla, conviene centrarse en una o dos regiones, ya sea el sur, el este o el oeste.
CUÁNDO IR
La mayor parte de Groenlandia se encuentra dentro del Círculo Polar Ártico, por lo que las temperaturas solo se suavizan un poco durante los tres meses de verano, la estación del sol de medianoche. Incluso en esta época, la temperatura máxima en el sur rara vez supera los 16 °C. Durante estos meses, los hielos se retiran de la costa, lo que permite realizar más actividades al aire libre. Por otro lado, los meses de abril y septiembre son ideales para observar las auroras boreales, cuando el cielo nocturno se ilumina con sus espectaculares colores.
¿CÓMO LLEGAR?
Groenlandia cuenta con seis aeropuertos, pero el de Nuuk, la capital, es el principal punto de entrada. Desde allí, las aerolíneas Air Greenland e Icelandair conectan la isla con Copenhague y Reikiavik, así como con otros aeropuertos locales. Un dato importante es que no se requiere visa para ingresar a este territorio autónomo danés.
QUÉ HACER EN GROENLANDIA
VISITAR NUUK, LA CAPITAL
Situada en medio de un laberinto de fiordos y salpicada de casitas de madera de colores, Nuuk es una de las capitales más pequeñas del mundo y el mejor lugar para familiarizarse con la vida en la isla y sus tradiciones árticas. Desde aquí se organizan todo tipo de excursiones por la naturaleza cercana, pero también es un centro cultural destacado: el Museo Nacional alberga las famosas momias de Qilakitsoq, y la ciudad sirve de parada para la línea de ferris Artic Umiaq Line, que conecta el extremo sur de la isla con la bahía de Disko.
DESCUBRIR LA BAHÍA DE DISKO
Conocida como “bahía humeante” por las columnas de vapor de sus fuentes termales, la bahía de Disko es la más grande del oeste de Groenlandia y marca el límite de las rutas de los viajeros que visitan esta región. Durante seis meses al año permanece cubierta de hielo, pero en verano se convierte en un laberinto móvil de témpanos donde es posible ver ballenas alimentándose. Frente a la bahía se encuentra la isla volcánica que le da nombre, Qeqertarsuaq, con su única ciudad asentada a los pies de las impresionantes Montañas de Basalto.
OBSERVAR EL FIORDO DE ILULISSAT
La costa de Groenlandia está llena de fiordos y ensenadas por los que la capa de hielo fluye hacia el océano. Entre los más accesibles y espectaculares se encuentra el fiordo helado de Ilulissat, declarado Patrimonio de la Humanidad. En la boca del fiordo, junto a la ciudad que le da nombre, se pueden contemplar enormes icebergs amontonados que flotan lentamente hacia el mar. Muy cerca, el glaciar Eqi es el único de la zona donde, en ocasiones, es posible observar de cerca el desprendimiento de gigantescos bloques de hielo, un espectáculo impresionante de la fuerza del Ártico.
LOS FIORDOS DEL SUR DE LA ISLA
Al sur de Groenlandia se encuentra Tasermiut, un profundo fiordo de más de 70 kilómetros que se adentra entre montañas de hasta 1500 metros de altura, cada una más espectacular que la anterior. Esta región se conoce como la versión groenlandesa de la Patagonia. Caminar sobre un glaciar con crampones es una de las experiencias más emocionantes que se pueden vivir en la isla. El imponente glaciar Qaleragdlit se puede visitar fácilmente desde Narsaq, considerada la ‘capital’ del sur, y sirve como una pequeña puerta de acceso al inhóspito Inlandsis, la gigantesca masa de hielo que cubre la mayor parte de Groenlandia.
INUITS Y VIKINGOS
La historia vikinga de Groenlandia, que se desarrolló durante más de 400 años, sigue viva en sus paisajes y pueblos. Todo empieza con Eric el Rojo, descubridor de la isla, quien bautizó la Tierra Verde para atraer colonos. Hoy es posible recorrer los vestigios de la convivencia entre las culturas inuit y vikinga en los idílicos pueblos de Qassiarsuk e Igaliku, este último declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, y sumergirse en un capítulo fascinante de la historia ártica.
EL VALLE DE LAS MIL FLORES
El sur de Groenlandia guarda uno de sus secretos más coloridos: el Valle de las Mil Flores. Cascadas, vaguadas modeladas por glaciares hace miles de años y praderas verdes salpicadas de flores crean un paisaje impresionante. La excursión culmina frente a la inmensa lengua del glaciar Kiattut, un espectáculo natural que recompensa a quienes recorren este sendero único.
CRUCEROS DE EXPEDICIÓN Y FERRIS
Durante el verano, Groenlandia revela toda su belleza y no hay mejor manera de descubrirla que a bordo de un crucero de expedición. Desde observar ballenas hasta explorar los imponentes fiordos helados o el escarpado de Scoresby Sund, el fiordo más largo del mundo, estas travesías permiten disfrutar de la naturaleza ártica en todo su esplendor. La duración puede ser de unas pocas horas o extenderse a varios días, según la experiencia que se busque.
Una de las formas más auténticas de conocer la costa oeste de Groenlandia es a bordo del Sarfaq Ittuk, el único ferri costero de la isla. Durante la travesía se puede ver cómo el paisaje cambia de verdes colinas a escarpados picos de granito, acercarse a la cultura local, cenar junto a los habitantes y observar focas y ballenas en el mar. Desde sus cubiertas se disfrutan además vistas espectaculares de un entorno natural único.
SUMERGIRTE EN PISCINAS TERMALES
Al sur de la isla, la deshabitada Uunartoq es famosa por sus aguas termales, con manantiales que alcanzan entre 34 y 38 °C. Sumergirse en estas piscinas naturales permite disfrutar de un baño relajante rodeado del impresionante paisaje ártico. Aunque el clima extremo limita la vida silvestre en la zona, la experiencia de calor y tranquilidad en medio del hielo convierte este lugar en un destino memorable para quienes buscan una aventura diferente.
LOS SABORES LOCALES
Groenlandia tiene sus platos típicos, como el suaasat, una sopa abundante a base de foca, pescado o carne de reno. Mientras que el muktuk, hecho con la piel y grasa de ballena, el tiburón “dormido” y el snow crab, un cangrejo de concha blanda que se corta directamente con tijeras para poder comerlo son también muy populares.
EL PAISAJE EXTREMO DE LA COSTA ESTE
La costa este de Groenlandia, la más cercana a Islandia, ofrece un paisaje extremo, con hielos perpetuos incluso en verano. Allí viven apenas 3500 personas, guardianes de la cultura inuit, quienes guían a los visitantes por este entorno salvaje. La región alberga la mayor cadena montañosa de la isla, la cordillera Watkins, y Tasiilaq es su ciudad principal, puerta de entrada a todo tipo de aventuras en un territorio que parece de otro mundo.


















