El tesoro que Astrid de Noruega guardó durante décadas y que ahora pasa a la reina Mette-Marit: una tiara con mil diamantes y más de un siglo de historia


El legado joyero de la monarquía noruega afronta una nueva era tras el fallecimiento de la hermana de Harald V, cuyas piezas más emblemáticas regresarán al joyero de la casa real


AFP Photo: Stian Lysberg Solum / Scanpix Norway (Photo credit should read Solum, Stian Lysberg/AFP via Getty Images)
14 de septiembre de 2026 a las 20:28 CEST

La muerte de la princesa Astrid ha desvelado una de las incógnitas relacionadas con parte de su herencia, siendo sus grandes alhajas las protagonistas de un asunto que compete de forma directa a la nueva reina Mette-Marit. Fue la propia hermana del recién fallecido Harald V la que indicó lo que se debía hacer con su parure de turquesas, así como otra de sus emblemáticas tiaras pertenecientes al joyero real. Tras décadas posándolas sobre su testa, ahora estas piezas elaboradas en platino, diamantes y piedras preciosas han encontrado otro rostro que iluminar con el poder de sus diamantes. Y es que, dos de las piezas más emblemáticas de la princesa volverán al joyero de la familia real de Noruega, para encontrar en su uso una nueva vida. 

Astrid de Noruega junto a los nuevos reyes, Haakon y Mette-Marit, y a su hermano, Harald V, y la reina Sonia© Morten Brun, Det kongelige hof
Astrid de Noruega junto a los nuevos reyes, Haakon y Mette-Marit, y a su hermano, Harald V, y la reina Sonia

El regreso de los diamantes al joyero real

La muerte de Harald V sumergió a Noruega en una profunda tristeza de la que es difícil recuperarse, llevando a todos los miembros de la realeza europea a asistir al funeral de Estado celebrado en la Catedral de Oslo. Su muerte, que se produjo el pasado 28 de agosto, llevó a los miembros de la dinastía Glücksburg a hacer uso de un profundo luto para asistir a cada uno de los eventos, sin ser conscientes de que el destino preparaba el final para otro de los rostros más destacados de la monarquía noruega. Tan solo dos días después de haber asistido al funeral del monarca, el recién proclamado Haakon VIII anunció la muerte de la princesa, quien dejó este mundo a los 94 años. Un comunicado con el que quiso recordar la dignidad de quien "fue un gran apoyo para el rey Harald y para el resto de la familia". Tras esto, era imposible no recordar las palabras de Astrid, quien desveló en diferentes ocasiones que sus piezas más destacadas del joyero regresarían a la primera línea de la familia real tras su muerte, por lo que, inevitablemente, sus tiaras más imponentes recaerán en manos de la nueva reina, así como de la princesa heredera Ingrid Alexandra. 

La princesa Astrid de Noruega ha cumplido 94 años© detnorskekongehus
La princesa Astrid de Noruega junto al imponente parure de turquesas y diamantes

Como comentábamos hace unos días, una de las piezas más memorables de la princesa –y que además regresará al joyero real– es la tiara de turquesas, perteneciente al parure de estas piedras preciosas que han estado coronando el cabello de la hermana de Harald V desde 1968, momento en el que se le asignó la propiedad oficial de la joya. La tiara de turquesas de la princesa Astrid tiene su origen en 1902, cuando el rey Eduardo VII de Inglaterra se la regaló a la reina Alejandra por su 58º cumpleaños. Tras la muerte de la mencionada, la joya pasó a su hija, la reina Maud de Noruega, sirviendo años después para la testa de la hermana de Harald V. No obstante, esta no será la única pieza que pasará a la primera línea de la familia real, destacando además sobre esta la llamada tiara Vasa, elaborada en diamantes y platino cuyo principal emblema es el símbolo heráldico de la dinastía Vasa. Una pieza que perteneció originalmente a la princesa Marta de Suecia, quien contrajo matrimonio con el príncipe Olav de Noruega, quien como símbolo de amor se la entregó para así sellar el futuro de la dinastía a través de unos imponentes diamantes. 

La princesa Astrid luciendo sobre su testa la tiara Vasa© Casa Real de Noruega
La princesa Astrid luciendo sobre su testa la tiara Vasa

Esta diadema, de marcado estilo Art Déco, fue concebida en origen como un bandeau para lucirse sobre la frente al más puro estilo de los años veinte, aunque más tarde se adaptó para llevarse de forma tradicional. La pieza guardaba un significado especial para la princesa Marta, quien la lució con frecuencia como guiño a su Suecia natal antes de prestarla a sus hijas, Ragnhild y Astrid. Tras la prematura muerte de Marta en 1954 —tres años antes de la proclamación de Olav V—, su colección de joyas se repartió entre sus tres hijos, recayendo la propiedad de la tiara Vasa en la propia Astrid, quien la ha custodiado hasta su fallecimiento, por lo que ahora está previsto que sirva para engalanar los rostros de la nueva reina y la futura soberana del país, quienes la guardarán bajo un baúl de plomo que sirva como gran protección para que, en el momento indicado, ambas tiaras vuelvan a ver la luz.