Akiko de Japón: la mujer que ha roto 200 años de historia y que ahora brillará en el Baile de la Rosa de Mónaco


Hija de los príncipes Tomohito y Nobuko, se sitúa ahora en el centro de todas las miradas del Imperio


17 de marzo de 2026 a las 20:46 CET

Los diamantes de toda una corte reposan sobre las princesas del Imperio de Japón, donde cada nombre aguarda su propia historia. Son protagonistas en las recepciones anuales y en los distintos actos en los que la Familia Imperial despliega su solemne presencia. En este contexto, la princesa Akiko emerge como una de las figuras más discretas, aunque no por ello menos relevantes, dentro de la Casa Imperial, al ser miembro destacado de la rama Mikasa.

La princesa Akiko durante el funeral de la princesa Yuriko© GTRES
La princesa Akiko durante el funeral de la princesa Yuriko

Una princesa con historia

Doctorada en Historia del Arte Japonés, se ha convertido en —casi por excepción— en una simbólica embajadora de la cultura de Japón. Sus lazos son estrechos con la Familia Imperial; prima segunda del emperador Naruhito, dejó atrás parte de su discreción tan característica para convertirse en la primera mujer en ser jefa de una rama imperial desde el siglo XIX. La princesa se convirtió en cabeza de la familia Mikasa tras el fallecimiento de su bisabuela, la princesa Yuriko —tía abuela del actual emperador—, asumiendo la jefatura independiente de una nueva rama de la Familia Imperial.

La princesa Akiko de Japón© Getty Images
La princesa Akiko de Japón

Ahora, su nombre vuelve a situarse en el foco mediático al convertirse en invitada de honor del Baile de la Rosa, por invitación del príncipe Alberto II de Mónaco. Allí, la princesa Akiko se moverá entre lujo y sofisticación, rodeándose de quienes conforman la estela más imponente de la alta sociedad internacional. Como cada año, la familia Grimaldi será la encargada de presidir el baile, cuya historia se remonta a los años 50, cuando fue impulsado por la princesa Grace de Mónaco. Desde entonces, la tradición del Baile de la Rosa se mantiene como uno de los eventos más exclusivos del Principado.

La Princesa Carolina de lado de la Princesa Charlene de Mónaco en el Baile de la Rosa 2025.© Getty Images
La Princesa Carolina de lado de la Princesa Charlene de Mónaco en el Baile de la Rosa 2025.

¿Quién es la princesa Akiko de Japón?

Su historia comenzó el 20 de diciembre de 1981, cuando el príncipe Tomohito y la princesa Nobuko dieron la bienvenida a su primera hija, apenas un año después de su esperado 'sí, quiero'. Una circunstancia que la llevó a nacer en el seno de la Familia Imperial y a crecer como un miembro más. Sin embargo, el destino de la princesa se ha ido moldeando poco a poco, haciendo caso omiso a la norma del país que relega a las mujeres de la familia a un papel sin relevancia institucional. Por ello, una vez consolidada su figura, estudió en el Merton College de la Universidad de Oxford, donde se especializó en historia del arte japonés. Una pasión que años después la llevó a regresar a Oxford para convertirse en estudiante de doctorado en la Facultad de Estudios Orientales, hasta que en 2011 obtuvo el título de Doctora en Filosofía, convirtiéndose en la segunda miembro de la Familia Imperial en obtener un doctorado.

El emperador Naruhito, la emperatriz Masako,o su hija, la princesa Aiko, junto con el príncipe heredero Fumihito, la princesa Kiko y sus hijos, Kako y Hisahito © Getty images
El emperador Naruhito, la emperatriz Masak,o su hija, la princesa Aiko, junto con el príncipe heredero Fumihito, la princesa Kiko y sus hijos, Kako y Hisahito

Una vida que compatibilizó con su papel institucional, ya que, desde que alcanzó la mayoría de edad en 2001, la princesa Akiko fue poco a poco entrelazando una tradicional discreción con la responsabilidad de quien nace en una familia de tal relevancia. Un preludio de lo que ocurriría tiempo después tras el fallecimiento de su padre, el príncipe Tomohito, y que llevó a la princesa a presidir su funeral. Un hecho que la llevó a asumir más responsabilidades de las que antes tenía, como, por ejemplo, el recibimiento que tuvo que protagonizar a los entonces emperadores de Japón, quienes, a su regreso de su visita a la India, fueron recibidos con honores en el aeropuerto de Haneda. Un día que, quizá, se convirtió en uno de los más difíciles para quien hoy es jefa de la rama Mikasa.

El desmayo que marcó su vida

Fue el 6 de diciembre de 2013. Los focos estaban puestos sobre el avión que acababa de aterrizar y que en su interior traía de vuelta a los emperadores del imperio más antiguo del mundo. En aquel momento, y sin previo aviso, la princesa Akiko se desplomó al suelo tras perder el conocimiento. Una imagen que dio la vuelta al mundo tras los intentos desesperados de los miembros reales —y de su propio séquito— por reanimarla. Nada sirvió, por lo que tuvo que ser trasladada a un hospital cercano. Momento en el que uno de los guardias de seguridad cogió en sus brazos a la princesa hasta llevarla a donde posteriormente comenzó a recuperarse: el Hospital Universitario de Keio. Este hecho no quedó en vano, cuando se anunció que se había cancelado la agenda de Akiko, por lo que el viaje oficial programado a Hawái quedó en un simple deseo.

akiko2 © Gtresonline
Los miembros de la Casa Real trataron de reanimar a la Princesa, que continuaba desplomada en el suelo

Aquel desmayo se debió a una anemia cerebral, explicó la Agencia de la Casa Imperial. Una situación que agudizó sus problemas de salud, convirtiéndose en el foco mediático de una circunstancia excepcional. No obstante, a partir de este episodio —aunque sus compromisos se vieron reducidos—, con el tiempo volvió a cumplir con su papel institucional, lo que la llevó en abril de 2014 a retomar su agenda en uno de sus primeros actos oficiales, trasladándose hasta Turquía, donde asistió al concierto conmemorativo del príncipe Tomohito celebrado por el gobierno turco. Fue en ese momento cuando asumió —uno de tantos— nombramientos, ocupando el cargo de su padre, el príncipe Tomohito: la presidencia de la Sociedad Japón-Turquía. Y es que los lazos con el país turco marcaron el inicio de su propia trayectoria institucional, cuando en 1998 viajó por primera vez al país, siendo este uno de sus primeros compromisos oficiales y el que marcó el comienzo de una carrera sin precedentes dentro de su papel como embajadora simbólica de Japón.

Akiko de Japón con el príncipe Alberto de Mónaco© Getty Images
Akiko de Japón con el príncipe Alberto de Mónaco

La ruptura de dos siglos de tradición

A pesar de que su historia está marcada por la trayectoria, la estabilidad y el compromiso institucional, fue tras el fallecimiento de su bisabuela cuando alcanzó un hito: se convirtió en la primera mujer en heredar un cargo en 200 años. Y es que, soltera por decisión propia, ha cambiado la historia del Imperio: hasta entonces, los cargos solo podían heredarse al enviudar —como ocurrió con su bisabuela, la princesa Yuriko—, quien asumió la jefatura tras la muerte de su marido, el príncipe Takahito. A partir de ese momento, la princesa Akiko comenzó a asumir una mayor responsabilidad, así como una asignación más elevada: 10.675.000 yenes, equivalentes a 60.687 euros.

Akiko de Japón con el rey Carlos Gustavo de Suecia© Getty Images
Akiko de Japón con el rey Carlos Gustavo de Suecia

El arte la ha llevado a recorrer el mundo, situándola ahora en el centro de la escena europea, con Luxemburgo como antesala y Mónaco como próximo destino, donde volverá a deslumbrar envuelta en la elegancia de cada gesto.

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