Puede que, como a mí, aún te toque esperar un poco para tu próxima escapada. Pero mis influencers y prescriptoras de estilo favoritas ya han dado el pistoletazo de salida a la temporada de sol, arena y agua salada (y me muero de envidia). Cada post que comparten va directo a mi carpeta de guardados como futura inspiración veraniega: un bikini de rayas con aire naïf, un culotte de felpa que pide a gritos un chiringuito, una bandana perfectamente anudada, un capazo de rafia que huele a vacaciones… Y, mientras cotilleo las etiquetas para “bichear” las marcas que llevan, hay seis nombres que se repiten una y otra vez. Firmas pequeñas, no tan conocidas, pero con una personalidad arrolladora y una paleta de color que te teletransporta a un sueño de verano eterno.
Es fácil caer en las tiendas de siempre, en los grandes grupos y sus colecciones clonadas. Pero si este año no quieres coincidir con medio Levante luciendo el mismo bikini, quizá te apetezca explorar estas marcas emergentes que ya han conquistado a influencers españolas y portuguesas tan seguidas como Vicky Montanari o Caetana Botelho. ¿Por qué me obsesionan tanto? Por sus diseños vibrantes, sus patrones cuidados y ese guiño retro que aparece en detalles inesperados: un aro de plástico, un estampado psicodélico, un tejido inesperado, una silueta que estiliza sin esfuerzo.
De la pasión por los viajes, el sol y la playa de dos amigas -Mariana Delgado y Rita Soares- nació Cantê Lisboa. En 2011 irrumpieron en el universo juvenil del swimwear con una propuesta fresca que mezclaba colores y estampados como nadie. El resultado: una firma singular, vibrante y absolutamente reconocible, que encarna ese effortless cool tan característico de las chicas lusas que arrasan en redes.
Fundada por la, cómo no, brasileña afincada en París Thammy Salcedo, la firma captura a la perfección el espíritu vibrante de Brasil y los recuerdos soleados de la infancia de su creadora. Su objetivo: fusionar nostalgia y sofisticación contemporánea. Por eso, sus diseños evocan sutilmente la estética retro, pero sin renunciar a la modernidad y la sensualidad que definen el swimwear actual.
Nació en 2023 de la mano de Carlotta Rosio, una joven diseñadora franco-italiana apasionada por el beachwear. Sus diseños celebran la fusión del estilo italiano con la energía vibrante de los años 70. "Me fascina esta era glamurosa, con sus cortes revolucionarios y su espíritu de libertad; se refleja en cada traje de baño que creo", afirma la fundadora. Casa Rosa es más que una simple marca; es una invitación a abrazar tu propia identidad.
Otra firma lusa que ha conquistado las redes. Sus tres fundadoras -las hermanas Inês y Marta Fonseca, junto a Fernanda Santos- lanzaron la primera colección de Latitid en 2013, inspirada en Oporto, su ciudad natal. Desde entonces, han mantenido su sello: cada colección rinde homenaje a un destino cosmopolita -Barcelona, Londres, Estambul…- y traduce su energía en diseños pensados para una mujer moderna, segura de sí misma y siempre dispuesta a la aventura.
No es precisamente desconocida. De hecho, cuando yo era adolescente, esta firma australiana ocupaba el primer puesto de mi wishlist veraniega. Suspiraba por uno de sus icónicos bikinis de neopreno, que la llevaron directa al estrellato. Hoy, sin embargo, Triangl ha “renacido” gracias a un rebranding inteligente y a una oferta mucho más amplia. Si algo define a la marca es su apuesta por los tejidos poco convencionales: empezó con el nylon, pero ahora se atreve con la felpa, el terciopelo o el punto. Ideal si buscas salirte de la clásica licra.
No podía cerrar esta lista sin incluir una firma española. Bohodot, fundada en Barcelona en 2012 por Peque de Fortuny y Cristina Torras, madre e hija, apuesta por una estética clásica inspirada en la serenidad del Mediterráneo. Pero su verdadero valor está en los materiales: la mayoría de los tejidos que utilizan proceden de plásticos reciclados de sus aguas. Una prueba de que la moda y la conciencia medioambiental pueden -y deben- ir de la mano.