Sarah Ferguson nunca contó con el beneplácito de su exsuegro, el difunto duque de Edimburgo. La exesposa de Andrés Mountbatten-Windsor fue supuestamente marginada por el príncipe Felipe, esposo de la difunta reina Isabel II, desde el principio de su relación con el tercero de sus hijos.
La madre de las princesas Beatriz y Eugenia, de 66 años, fue declarada "persona non grata" por su suegro, a quien supuestamente no le caía bien antes de que se casara con Andrés, también de 66 años.
Sarah y Andrés se dieron el “sí, quiero” el 23 de julio de 1986, apenas un año después de haberse conocido. Fue Lady Di quien los presentó en 1985, dando inicio a un romance que pronto se convirtió en una de las historias más comentadas de la realeza británica. Su boda, celebrada en la Abadía de Westminster, fue un acontecimiento muy celebrado en todo el país.
Sin embargo, la felicidad duró menos de lo esperado. La pareja anunció su separación en 1992, aunque el divorcio no se hizo oficial hasta mayo de 1996. Aun así, su vínculo personal nunca se rompió del todo. De hecho, vivieron juntos durante más de tres décadas en Royal Lodge, la residencia de Windsor que compartieron hasta principios de 2026. Una convivencia que, pese a estar ya separados legalmente, siempre se interpretó como una muestra de la relación cercana y singular que mantuvieron a lo largo de los años.
Durante el último episodio del podcast The Firm: Blood, Lies and Royal Succession, la biógrafa real Jane Dismore reveló el desdén que el príncipe Felipe hizo a Sara antes de que formara parte oficialmente de la Familia Real. La biógrafa explicó: "Es la única persona con la que el príncipe Felipe no querría tener nada que ver. No le caía bien Fergie; ella sabía que no era bienvenida cuando el príncipe Felipe estaba cerca".
Jane continuó compartiendo la opinión general del personal del palacio sobre la exduquesa. Dijo: “La idea que Ferguson tenía de la realeza quedó perfectamente resumida por uno de los cortesanos, quien exclamó: “Vulgar, vulgar, vulgar”. No tenía ni idea de lo que realmente significaba ser de la realeza. No se trataba solo de terribles errores de juicio. Era una actitud hacia la vida real”.
La salida de Sarah de la vida real
Tras las revelaciones sobre la amistad de Sarah y Andrés con el pedófilo convicto Jeffrey Epstein y el arresto de este a principios de este año, la exduquesa se ha mantenido discreta y alejada del foco mediático. La pareja fue expulsada de Royal Lodge tras la publicación de los llamados ‘Archivos Epstein’ en Estados Unidos, y también fueron despojados de todos sus títulos reales.
Como consecuencia, tampoco han sido invitados a la boda del hijo de la princesa Ana, Peter Phillips, con la enfermera pediátrica de la NHS (el servicio nacional de salud),Harriet Sperling. Su enlace tendrá lugar el próximo 6 de junio en un pueblo en el condado de Gloucestershire.
Un amigo de la pareja declaró en exclusiva a HELLO!: "La boda de Peter y Harriet es una celebración íntima con sus amigos más cercanos y familiares directos en los Cotswolds. Es una zona donde crecieron y que tiene un significado muy especial para ambos".
"Independientemente de si Andrés Mountbatten Windsor y Sarah Ferguson fueron invitados, probablemente no se consideró apropiado invitarlos. Es el día especial de Peter y Harriet, y es evidente que su presencia distraería la atención de todo el evento”, añadió.










