El 'destierro' de Andrés Mountbatten-Windsor ya no tiene vuelta atrás. El miembro de la realeza británica caído en desgracia acaba de estrenar la que es su nueva casa, la definitiva, en un entorno rural de los terrenos de Sandringham. Y lo hace tras verse obligado a abandonar el pasado febrero el palacio de Royal Lodge, en Windsor, donde vivió durante más de dos décadas. Hace un par de meses, el expríncipe se había instalado ya en esta zona del condado de Norfolk, pero estaba alojado en una propiedad cercana debido a las obras de acondicionamiento que debían hacerse en su residencia actual. Este lunes, la mudanza se terminaba de completar.
Al hermano mediano del rey Carlos III se le ha visto en Marsh Farm acompañado solo de sus perros, con rostro serio y pensativo, mientras sigue completamente apartado de la vida pública por su estrecha y probada relación con el caso 'Epstein'. Ayer, en un día que debió ser especialmente amargo para él, algunos de sus asistentes también se encontraban allí para ayudarle en el último traslado de sus pertenencias.
Antes de su llegada, la vivienda de cinco habitaciones había estado desocupada durante un tiempo, por lo que tuvo que ser sometida a una profunda reforma. Unos cambios que incluyen mobiliario nuevo para el interior de la misma, así como el saneamiento de los establos para que este pudiera traer a sus adorados caballos. Del mismo modo, se ha reforzado la seguridad en los alrededores, con una valla perimetral de casi dos metros de altura y diferentes sistemas de videovigilancia.
Violento episodio en Semana Santa
Para el que fue hijo predilecto de la recordada Isabel II dicha privacidad resulta fundamental, más aún después del violento episodio que sufrió hace tan solo unos días en este área campestre que habita. Unos hechos de gravedad que pusieron en riesgo su propia integridad física, después de que un grupo de manifestantes asaltara la finca y profirieran insultos contra él en plena Semana Santa.
Afortunadamente, la sangre no llegó al rio y no hubo que lamentar daños personales, pero quedó claro que el peligro para él está ahí latente y ha subido un peldaño más. Por suerte, su equipo de guardaespaldas actuó con rapidez al darse cuenta de lo que estaba ocurriendo, calmando los ánimos y haciendo que los individuos se marcharan del lugar sin que la cosa fuera a más.
Despojado de todos sus títulos y sentenciado por la ciudadanía, al exduque de York solo le queda ya mantener un perfil bajo y alejado de cualquier ruido. A esto se le añade el arresto policial que vivió el pasado 19 de febrero, el mismo día de su 66 cumpleaños, cuando fue detenido por sospecha de mala conducta en cargo público, uno de los delitos más graves que pueden darse en Reino Unido.
En uno de los documentos desclasificados sobre el fallecido magnate y pederasta estadounidense, se reveló cómo Andrés le habría pasado a este información económica confidencial del Gobierno, durante el tiempo que fue enviado especial para el comercio internacional. Con anterioridad, también fue acusado de agredir sexualmente en el marco de esta trama a Virginia Giuffre cuando ella era menor de edad.
Su exmujer, Sarah Ferguson (66 años), tampoco ha salido bien parada de todo este 'maremagnum'. Ella también apareció posteriormente en esos comprometidos mails del empresario norteamericano y, desde hace un tiempo, permanece igualmente alejada del foco. En cuanto a sus hijas, las princesas Beatriz (37) y Eugenia (36), se han visto salpicadas de lleno por el caso y ya notan, de un modo u otro, que su figura dentro de la institución monárquica no es precisamente bienvenida.









