Después de siete años, el rey Juan Carlos ha regresado este verano a Mallorca, escenario de algunos de sus momentos más felices. Lo que no imaginaba es que escasas semanas después de esa visita a Palma que estuvo marcada por los reencuentros y los recuerdos, iba a perder a Josep Cusí, uno de sus mejores amigos, con el que vivió en la isla balear días inolvidables. La muerte del empresario y armador catalán a los 92 años ha supuesto un duro golpe para el anterior jefe del Estado, que ha querido estar presente en el funeral de un hombre con el que compartía mucho más que la pasión por el mar.
Juan Carlos I se ha desplazado hasta Barcelona, como ha adelantado Telemadrid, para despedir a su fiel amigo, al que conoció en ambientes deportivos y con el que ha compartido más de cinco décadas de amistad sincera y leal. En estos momentos tan complicados ha querido estar al lado de la familia Cusí, que ha apostado por un funeral íntimo, acorde a la discreción que siempre le caracterizó a pesar de su cercanía a los Borbón. Se espera que más adelante celebren una misa a la que con toda seguridad acudirán figuras empresariales, deportivas y la alta sociedad catalana, donde era muy querido.
El empresario murió la madrugada del miércoles en su casa de Barcelona y rodeado de los suyos, que no se han separado de su lado desde que hace unos días su salud se debilitó. La salud de Cusí se había deteriorado considerablemente en los últimos años. En noviembre de 2021 sufrió un ictus que le dejó importantes problemas de movilidad y visión y, desde entonces, llevaba una vida mucho más tranquila junto a los suyos. En sus últimos días su estado se agravó y falleció en su domicilio, acompañado por su familia.
El inicio de una amistad que se ha extendido durante décadas
El padre de Felipe VI y Cusí se conocieron en una cacería en los años 70, cuando el entonces príncipe se preparaba para participar en los Juegos Olímpicos de Múnich de 1972. El empresario se convirtió en una figura fundamental en la relación del futuro rey con el mundo de la vela. Formaron además equipo, siendo Josep el armador de la saga de embarcaciones Bribón, mientras que Juan Carlos I ejerció como patrón. Compartieron viajes, regatas y confidencias, experiencias que los unieron.
Josep Cusí fue un virtuoso del deporte en diferentes disciplinas. Practicó vela, ganó campeonatos de natación, practicó waterpolo como jugador del CN Barcelona, logró un diploma olímpico en tiro y era un submarinista brillante. Tanto que buceó en el mar Rojo con Jacques Cousteau, el biólogo que ha pasado a la historia por ser el primer hombre que desveló al mundo las maravillas del océano.
Instalado desde hace seis años en Abu Dabi, don Juan Carlos siempre se ha esforzado por cultivar su estrecho vínculo con Cusí. Siempre ha estado en contacto con su buen amigo, al que consideraba parte de la familia, igual que a su esposa, Inés Muiños. Hace unos años le regaló un perro llamado Bribón y, según La Vanguardia, era la primera persona que llamaba por teléfono al empresario en su cumpleaños para trasladarle sus mejores deseos, mensajes de ánimo y rememorar todo lo bueno que han vivido juntos. También lo visitaba siempre que podía en la casa de campo que el armador tenía en la montaña de Montserrat, donde reunía además a sus hijos, nietos y bisnietos.






