Para Primavera/Verano 2027, el diseñador libanés vuelve a abrazar aquello que mejor sabe hacer: vestidos que parecen hechos para una fantasía. Pero esta vez lo hace desde una sensualidad mucho más relajada, menos perfecta y, precisamente por eso, más humana.
La colección, bautizada “À Fleur de Peau”, encuentra su inspiración en Jean Harlow y en esa mezcla de glamour y naturalidad que convirtió a la actriz estadounidense en uno de los grandes iconos de Hollywood. El resultado es una mujer romántica, sensual y absolutamente femenina que no necesita ocultarse detrás de diseños imposibles.
El escenario se integra de lleno con la estética de la colección. Montañas, flores y mucha vegetación, entre la que las modelos avanzan en un universo creado por Elie Saab: uno en el que las flores sustituyen las paredes y los vestidos aparecen totalmente integrados en el cuerpo.
Las primeras siluetas ya anuncian el cambio. Los vestidos se deslizan sobre el cuerpo en lugar de ceñirse a él, construidos con tejidos líquidos y transparentes que dejan entrever la piel. Las capas de gasa, el encaje y las transparencias aparecen constantemente, pero nunca desde la provocación. La sensualidad está en lo que se insinúa.
La lencería sale, además, del dormitorio. Bralettes ornamentados se combinan con enaguas, faldas y prendas de punto de efecto brillante. Las transparencias dejan de ser únicamente un recurso de noche y pasan a formar parte de una propuesta mucho más completa. Para esta temporada, Elie Saab no parece estar esperando a que llegue su cuento de hadas. Ya vive dentro de él.



































































