Courrèges comienza una nueva era. En el Palais de Tokyo de París, Drew Henry se presenta por primera vez como director creativo de la maison con una colección que mira directamente a los archivos de André Courrèges, pero que se aleja de la interpretación minimalista y futurista que había definido los últimos años de la firma bajo Nicolas Di Felice. El resultado es una colección más luminosa, deportiva y colorida, que recupera una faceta menos explorada de esta enseña que cambió la moda en la década de los 60.
Henry se ha adentrado en los primeros años de Courrèges, concretamente en su lado más alegre y experimental. Podemos encontrar colores amarillo neón, el verde ácido o el naranja, alejándose de la paleta contenida que había dominado las últimas propuestas. El punto de partida continúa siendo el mismo universo futurista de la firma, pero reinterpretado desde una perspectiva más divertida.
El debut llega, además, después de una etapa especialmente importante para Courrèges. Henry se enfrenta ahora al reto de construir una identidad propia sin borrar ese legado reciente de Di Felice. Su primera colección apuesta por la energía, el color y la facilidad de uso. Más que cerrar una etapa, Drew Henry parece querer abrir una nueva conversación sobre lo que significa ser futurista en Courrèges en 2027.






















































