Doña Sofía mantiene, a los 87 años, un extraordinario nivel de actividad y tiene el firme propósito de terminar su vida "con las botas puestas". Durante años, especialmente tras la complicada situación que atravesó la Corona española, y con el impacto de la pandemia, su agenda se redujo considerablemente y pudo dar la sensación de que había optado por un discreto segundo plano, pero con el paso del tiempo hemos visto que nada más lejos de la realidad.
La agenda ha ido a más y Doña Sofía atraviesa una etapa de renovada actividad pública en la que ha conseguido algo nada sencillo: seguir siendo una figura imprescindible sin hacer sombra a los Reyes ni interferir en el reinado de Felipe VI, pero apoyándolo en todo lo que él le pida. Cuando el Rey juan Carlos decidió salir de España, hizo una elección: quedarse al lado de su hijo, al que admira profundamente, y es una enorme satisfacción comprobar que cuenta con ella.
La madre del Rey sigue siendo uno de los grandes activos de la Casa Real. No solo por su experiencia institucional o por la enorme red de relaciones internacionales que ha tejido durante décadas, sino también por el afecto que sigue despertando entre los españoles. Un papel que Felipe VI parece tener muy presente y que también explica el respaldo que recibe de la Zarzuela.
Una buena reina para España
Así lo reflejó la encuesta realizada por Sigma Dos para ¡Hola!, en 2023: el 72,2% de los ciudadanos creía que será recordada con cariño; cerca del 69% consideraba que había sido una buena Reina para España, una valoración que alcanzaba el 72,4% entre las mujeres y que incluso se mantenía en un significativo 57% entre los jóvenes. Además, los españoles puntuaban con un 6,7 el trabajo que desarrolló durante su reinado —un 7 entre las mujeres y un 7,3 entre los mayores de 44 años—, mientras que más de la mitad, casi el 54%, señalaba la educación como el atributo con el que doña Sofía se había ganado su afecto.
Basta observar su agenda de las últimas semanas para entender que tiene un papel importantísimo. Su actividad se ha intensificado notablemente y combina actos institucionales, compromisos internacionales y, sobre todo, causas muy vinculadas a sus intereses personales. La madre del Rey continúa volcada en la Fundación Reina Sofía, impulsando proyectos ligados a la investigación en enfermedades neurodegenerativas, la medicina de precisión en Alzheimer, la protección medioambiental o los bancos de alimentos. Además, mantiene un interés especial por la regeneración de entornos rurales afectados por incendios. Un trabajo constante y silencioso que encaja perfectamente con ese estilo suyo tan poco dado al protagonismo innecesario. Porque si algo ha caracterizado siempre a doña Sofía ha sido precisamente esa mezcla de discreción, disciplina y capacidad de adaptación.
Imparable
En apenas unos días, su agenda ha incluido audiencias en la Zarzuela, una jura de bandera en El Pardo y un recorrido por varios países europeos. Primero Londres, donde inauguró en la National Gallery la gran exposición dedicada a Francisco de Zurbarán; después Estocolmo, donde asistió al 80º cumpleaños del rey Carlos Gustavo de Suecia; y más tarde, Grecia, en una visita privada especialmente emotiva para ella, ya que pudo visitar las tumbas de su hermana Irene, del rey Constantino y de sus padres, en Tatoi.
Y ya de regreso a España, continuó con su agenda reafirmando con un ejemplo claro hasta qué punto la Corona sigue contando con ella al encargarle una misión con enorme carga histórica y diplomática que ha ido librando en Nueva York, Miami y finalmente en Madrid: la reivindicación de la contribución española a la independencia de Estados Unidos en el marco del 250 aniversario de aquel proceso histórico.
Entre historiadores
Sin descanso, tras su periplo internacional, doña Sofía presidió el día 5 de mayo el Congreso Internacional “La Monarquía Española y la Independencia de los Estados Unidos. 250º Aniversario”, celebrado en la Universidad CEU San Pablo y organizado por el Instituto CEU de Estudios Históricos, el Instituto de Estudios Americanos CEU-CEFAS y la Cátedra Internacional CEU Elcano, con la colaboración de la Fundación Reina Sofía, el Queen Sofía Spanish Institute y la Academia de las Ciencias y las Artes Militares.
En la sesión inaugural participaron algunos especialistas internacionales en la materia, como Richard Kagan, historiador estadounidense, así como Manuel Lucena, también historiador, o el diplomático Thomas E. Chávez. Y todos ellos reivindicaron esta parte de nuestra historia y nuestra contribución que fue fundamental para debilitar a Gran Bretaña y facilitar la independencia de EE. UU.
Objetivo claro
El objetivo es claro: recordar el papel que desempeñó España y acabar con el desconocimiento existente tanto en Estados Unidos como en España sobre figuras como Bernardo de Gálvez, gobernador de la Luisiana española, que bloqueó a los británicos en el Mississippi; o la ayuda que la Monarquía Hispánica prestó a las colonias rebeldes.
La mejor forma de entender la implicación de doña Sofía en esta cuestión es comprender que no se trata simplemente de asistir a actos oficiales o inaugurar congresos. Se ha implicado personalmente en el estudio y difusión de este episodio histórico desde un conocimiento profundo de la materia. Ha querido conocer en detalle el papel de Carlos III —el monarca ilustrado y reformista al que Felipe VI admira— y también la enorme contribución de la monarquía hispánica a la independencia de Estados Unidos. España envió armas, dinero, soldados y más de 11.000 marinos para apoyar la causa independentista norteamericana, una ayuda decisiva que el propio presidente George Washington reconoció en varias cartas.
Confianza
No es casual que Zarzuela haya confiado en ella para una labor de este tipo. Doña Sofía representa como pocas figuras institucionales esa combinación de prestigio internacional, conocimiento histórico y capacidad diplomática.
Otro ejemplo de que Felipe VI siempre cuenta con ella lo tenemos con la próxima visita de León XIV. Apoyando a los Reyes y a sus nietas, la princesa Leonor y la princesa Sofía, que están de exámenes y solo tienen el fin de semana libre para acompañar a sus padres en dos actos, doña Sofía asistirá el 8 de junio a la oración y el homenaje a la Virgen de la Almudena. Y el 12 estará presente en la ceremonia de despedida del Santo Padre, en Tenerife.
El encuentro con el Santo padre marcará un hito muy particular en su biografía, ya que será el séptimo Papa al que conozca personalmente desde que se convirtió en princesa de España. Desde Juan XXIII — los recibió durante su viaje de novios— hasta Francisco, pasando por la estrecha relación que mantuvo con san Juan Pablo II, la reina Sofía ha sido testigo privilegiado de 70 años de historia de la Iglesia y de la diplomacia vaticana.
La diferencia
Quizá ahí resida precisamente una de sus grandes fortalezas: doña Sofía pertenece a una generación de grandes reinas europeas, como Margarita de Dinamarca y Beatriz de los Países Bajos, que entendieron la institución como servicio permanente, incluso cuando las circunstancias personales o familiares eran complejas, aunque con una gran diferencia. Ellas, aunque fueron reinas titulares, viven casi retiradas tras su abdicación; mientras que doña Sofía, reina consorte, sigue apoyando la agenda de los Reyes sin desatender la suya propia.
De ahí que sea tratada como la última reina de sangre real en activo. 12 años después de la abdicación del Rey Juan Carlos, Su Majestad, que tiene un árbol genealógico casi irrepetible y está emparentada con casas reales de toda Europa, sigue teniendo un papel extraordinario y los españoles la quieren cada vez más.















