Comienza la temporada de las frutas y flores. Guardamos los jerséis y las notas más densas para conectar con el ritmo (estacional) de los días más largos. "La luz cambia cómo percibimos el perfume. Buscamos composiciones que ‘respiren’ y no resulten pesadas. Los frutos aparecen no como dulzor evidente, sino como textura", explica Carlos Huber, fundador de Arquiste Parfumeur.
"En el caso del higo, por ejemplo, no se trata tanto de oler a fruta madura, sino a la hoja o la savia. Esa sensación verde y lechosa resulta más luminosa y sofisticada”, continúa el experto. En el mundo floral -olfativamente hablando- la adaptación al clima se produce a través de flores “con aire” y para nada opulentas. “La clave está en trabajarlas con transparencia y sin exceso de dulce, acompañando a la luz, no bloqueándola”, añade el experto.
Sin ir más lejos, el neroli -el aceite de las flores del naranjo-, aporta frescura, frente al absoluto de la misma flor, que por su alta concentración revela una faceta cálida y envolvente que “marida” mejor con los meses de frío. Los nuevos florales “limpios”, nada evidentes ni cargantes pero con gran proyección, son los responsables de que comience a hablarse de una “frescura sofisticada” que reconforta y, a la vez, es sensual.
La luz cambia cómo percibimos el perfume, la fruta aparece no como dulzor evidente sino como una delicada textura
“Son perfumes cargados de optimismo y esperanza que cobran un protagonismo especial en primavera y nos invitan a disfrutar más intensamente de cada momento”, describe Seila Lapeña, especialista en fragancias del grupo Shiseido. Es el caso de Lumière d’Issey, que con notas de mandarina verde, azahar y pistacho amaderado se presenta como un eau de parfum luminoso y moderno que nos pone de buen humor.
Según Albina Estévez, retail education manager de Lancôme, esta evolución de la frescura no significa un abandono de las raíces sino una búsqueda de interpretaciones más contemporáneas. “Notamos un reciente interés no solo por la rosa clásica; también por cómo se reinventa”. La combinación de esta flor icónica con una nota frutal inesperada y jugosa, como es el melocotón (presente en Idôle Peach N´Roses, la última fragancia de la enseña francesa), supone un claro paradigma de la nueva sofisticación.
La combinación de rosa con una nota frutal inesperada, como el melocotón, es paradigma de una nueva sofisticación
“Es la prueba de que el consumidor busca aromas que cuenten un historia original, llena de matices”, añade la experta. El melocotón es una de las frutas que copan los elixires en este momento, pero no está solo. Fresa, cereza, mango, pera o frutos rojos se suman e inauguran una cualidad perfumística que se ha dado en llamar “jugosidad realista”, donde uno siente que de verdad está mordiendo el alimento.
“Los matices tropicales y las frutas con hueso añaden textura y modernidad, mientras que cítricos como el yuzu, el pomelo o la bergamota resultan revitalizantes”, puntualiza Iranzu Vallejo, experta en perfumes de Farlabo. Entre las flores con carácter primaveral marca tendencia el jazmín, “pero ahora más verde, acuático y ligero y acompañado de magnolia, peonía o azahar”. ¿Y existe una combinación ganadora de flores y frutas? Sí, los ramilletes blancos -ejemplares arriba mencionados- con mandarina, melocotón y mango se llevan la palma.
Pero… ¿afectan las notas florales y frutales a nuestro ánimo? Para la experta de Lancôme, el poder de cualquier fragancia sobre nuestras emociones es “directo e innegable”. “Los acordes frutales funcionan como un catalizador de optimismo. Mientras que los cítricos nos inyectan energía y vitalidad, las frutas más jugosas nos envuelven en una sensación deliciosa que se traduce en confianza y una actitud positiva cada vez que percibimos su estela".
"Las notas florales, por su parte, son un universo de matices. Pueden evocar una pureza casi inocente o, por el contrario, despertar nuestro lado más sensual y poderoso. Son el reflejo de una feminidad polifacética”, describe.
Los acordes frutales funcionan como un catalizador del optimismo e inyectan energía y confianza
Volviendo al higo, un fruto asociado al conocimiento y la iluminación (era el favorito de Platón), tiene algo muy evocador porque no es un olor inmediato o simple. “Su complejidad se parece mucho a cómo funciona la memoria. No es lineal, está lleno de capas".
"Muchas veces remite a momentos íntimos, a espacios de sombra, a una cierta calma doméstica, a recuerdos personales… No es un olor expansivo, es introspectivo. Quizá por eso conecta tanto”, subraya Carlos Huber.








