Cuadros, fotografías, mapas antiguos, ilustraciones… A la hora de colocar una o varias obras en la pared, el acto mecánico de colgarlas es, en realidad, la parte más sencilla. Todo lo que rodea a ese gesto, desde la altura a la que deben ponerse a la composición de las mismas, pasando por la elección del marco, es un arte en sí mismo con algo de ciencias exactas. Varias expertas nos acompañan a la hora de adentrarnos en este complicado jardín.
Lo primero, planifica
¿Qué hay que pensar a la hora de colgar un cuadro? En realidad, todo. La distribución previa de los muebles, el número de obras que se quieren colgar, la perspectiva del observador y, sobre todo, la pared disponible. Hay que medirla, valorar sus dimensiones y planificar la composición ideal sobre la misma, teniendo en cuenta la manera en la que los cuadros definirán de nuevo el espacio.
Mirar de frente
La parte central del cuadro debería quedar a la altura de los ojos, primera regla de oro que nos recuerda la galerista y enmarcadora Sara Caso. “Tomando como referencia al espectador, hay que colgar las obras a una altura de entre 1,50 y 1,70 metros del suelo, ideal para observarlas de frente”. Como todas, esta regla puede variar. “Porque nuestros techos son altos, porque hay un mueble que condiciona esa altura, porque estamos montando una gallery wall o porque queremos dar un golpe de efecto colgando un cuadro en la esquina superior, por ejemplo”.
Matemáticas aplicadas
La interiorista Victoria Pérez Castillo, otra experta en la materia, nos recuerda ciertas fórmulas a tener en cuenta. Toma nota. “Si hay un elemento o mueble debajo, la obra siempre debe estar más separada del techo que del mueble que tiene debajo, teniendo en cuenta que, si la vas a colocar encima de un sofá, cabecero o armario, habría que intentar dejar un espacio de entre 30 y 50 cm entre el final del mueble y el cuadro”.
Regla de los dos tercios
“Si tienes un sofá de 3 metros —continúa Pérez Castillo con las proporciones—, la composición o cuadro que coloques encima debería tener al menos 2 metros, por lo que sobre un sillón de dos o más plazas, por ejemplo, sería conveniente colocar un cuadro horizontal”. Una regla aplicable también a aparadores, cómodas y otros muebles de estructura alargada.
Aprende a componer
“Una composición vertical crea la sensación de que los techos son más altos; una horizontal resulta adecuada para pasillos. Si son varios cuadros, cuanto más pequeños, requerirán menor distancia entre ellos. Y cuanto más grandes, mayor —explica la interiorista con respecto a la disposición—. Deja siempre un mínimo de 5 o 10 cm entre cuadro y cuadro, así no competirán entre ellos. Y nunca coloques la obra de mayor tamaño en el centro, siempre a un lado. El resto se colocará alrededor, asegurándonos de no poner dos piezas grandes o dos pequeñas juntas”.
Enmarcar, todo es empezar
Enmarcar es la manera de destacar la obra y armonizarla con el entorno. El negro define y resalta; el dorado es clásico y recargado; la madera, según el tono, aporta un toque rústico o minimalista… “El marco es tan importante como elegir la ropa que nos vamos a poner: no iremos igual a la playa que si vamos a un evento de etiqueta —apunta Caso—. Dependiendo de la pieza, puede ser neutro o buscar un efecto, pero el entorno es clave: tampoco es lo mismo colgar la obra sobre una pared blanca que sobre un papel con motivos”.
Póntelo fácil
Organiza tu composición antes de hacerla realidad. “Prueba a colocar los cuadros en el suelo y muévelos hasta dar con la combinación ideal antes de trasladarlos a la pared. Y, si tienes a mano un ordenador, haz fotos de cada cuadro con tu móvil y genera una composición virtual”, sugiere Pérez Castillo. Tu pared lo agradecerá.
Un montón de ideas
“Apóyalos sobre muebles en lugar de colgarlos y olvídate de taladros; instala un estante bien largo de pared a pared y coloca obras de diferentes tamaños que puedas superponer según crezca tu colección y cámbialas según la temporada, igual que haces con tus alfombras; y, si tu techo es abuhardillado, coloca tus cuadros hasta en el techo”, continúa la interiorista. Las posibilidades son ilimitadas.
Crea tu propia gallery wall
Toda una ciencia, eso de crear una galería en la pared de casa. Lo primero, centrarse en los marcos, apunta Caso. “Pueden ser diferentes entre sí, siempre y cuando se lleven bien”. Y haz ensayos sobre el terreno. Alineados, agrupados en nube, en forma de tetris… “El resultado son espacios con mucha personalidad que sirven para diferenciar unos ambientes de otros”.










