Creíamos que los papeles pintados eran cosa de los 60; un recurso fácil y económico que se fue para nunca volver. “Pero el uso de los papeles pintados, en realidad, se generalizó en el siglo XVIII como la manera de imitar las paredes enteladas o decoradas con frescos del siglo previo" explica el interiorista Lorenzo Castillo; una moda que acabó desarrollándose en el siglo posterior con profusión de diseños cada vez más sofisticados, lo que demuestra que los papeles no son solo cosa de los años 60”. Porque el papel pintado es mucho más que un recurso. Es un soporte de gran valor sobre el que desarrollar una decoración que permite usar una enorme variedad de estilos y lenguajes, y un complemento versátil que se ha convertido en aliado imbatible y todavía tiene mucho que decir. Desde el papel low cost al lujo de los papeles pintados y bordados o los nuevos texturizados, así es el papel pintado que amaremos en 2026.
1. El arte de compensar
“Un buen recurso es utilizar un motivo decorativo grande de colores neutros o terrosos para que el espacio parezca menos contenido y más libre; y jugar con colores más vivos en el mobiliario para acentuar dicho efecto”, sugieren desde MuralsWallpaper. Si, por el contrario, se escoge un motivo de pared vivaz y lleno de detalles, es mejor elegir un mobiliario más neutro para no saturar la atmósfera. En el equilibrio está el acierto.
2. Corregir y disimular
“El papel pintado es una gran herramienta a la hora, no solo de disimular imperfecciones en la pared, sino de matizar la percepción de los espacios y las dimensiones: corrige el efecto óptico de un pasillo demasiado largo, o dota de amplitud un espacio muy pequeño, por ejemplo”, explican desde Indietro.
3. ¿Todo o partes?
“En lugar de forrar habitaciones enteras indican en MuralsWallpaper, el papel cada vez se utiliza más para demarcar rincones colocándolo solo en una pared o dos. De ese modo, se acentúa una determinada atmósfera y se crea una sensación de diversidad y ambientes diferenciados”.
4. Gusto por la mezcla
“Hay quien prefiere utilizar un solo estampado para no crear una atmósfera demasiado recargada y poner el foco en el mobiliario. Pero también se puede jugar con la vista y combinar en un mismo espacio papeles lisos, con diferentes efectos como: seda, rafia y estampados, rayas y lisos…”, cuentan desde Indietro invitando a generar sensaciones.
5. Toque inesperado
Indietro propone “utilizar uno o varios fragmentos de papel para enmarcarlos como un cuadro y dotar así de una nueva dimensión al espacio”. Los más audaces también pueden colocar el papel en el techo en lugar de la pared, creando una particular atmósfera envolvente que, sin embargo, no resulta invasiva.
6. Ponerlo en valor
“Yo soy un loco del papel pintado y lo uso sin límites antes que dejar una pared blanca -confiesa Lorenzo Castillo-. Pone en valor cualquier mueble antiguo o pieza y ayuda a crear un clima de confort y calidez que la pintura, aún siendo de color, no consigue. Hay papeles textiles que parecen casi telas y que aportan una textura que una pared pintada no puede lograr. Y tenemos los papeles de lujo, aquellos que, por paneles, recrean escenas que asemejan lienzos, perfectas para una entrada o comedor, tipo chinoiserie.
7. Lo que se lleva
Colores claros como el amarillo, especialmente positivos para este año; motivos que evocan viajes y destinos, sobre todo exóticos; chinoiserie; papeles texturizados; escenas completas que cuentan historias en lugar de motivos repetitivos.







