"Han sido semanas tremendamente difíciles, pero está bien, fuerte de salud, animada con su familia y su trabajo", nos dijo su entorno hace semanas, sepultando el relato de que era una Reina hundida tras la pérdida de su hermana, la princesa Irene… Y las imágenes que publicamos en exclusiva vuelven a confirmarlo. La reina Sofía está triste y sigue de duelo, pero no está deprimida ni sola. Sus hijos y sus nietos van y vienen, no la dejan, están volcados con ella y la acompañan constantemente, especialmente las infantas Elena y Cristina, que han cambiado en la medida de lo posible sus agendas de fin de semana para poder estar a su lado el mayor tiempo posible. Son un trío inseparable y siempre tienen a mano planes que no trascienden. Las infantas son conscientes del enorme vacío que ha dejado en la vida de su madre la muerte de la princesa Irene, de su edad (son 87 años) y no sueltan su mano.
Medio luto
Visitan a la familia, a amigos, van a conciertos, organizan meriendas y salen a cenar. Y fue precisamente en una de estas últimas salidas cuando se las pudo fotografiar. Doña Sofía, que ya viste de medio luto, reaparecía acompañada de sus hijas, tras celebrar el 25 cumpleaños de Olympia Beracasa, la novia de Miguel Urdangarin, que cumplirá 24 el próximo abril.
Doña Sofía, que ya viste de medio luto, reaparecía acompañada de doña Elena y de doña Cristina, tras celebrar el 25 cumpleaños de Olympia Beracasa, la novia de Miguel Urdangarin
El tercer hijo de la infanta Cristina estudió Biología Marina en Southampton, Inglaterra, y ahora trabaja en un fondo para la creación de espacios sostenibles para la ciencia y la innovación, en Madrid. Una ciudad que le encanta, en la que tiene muy buenos amigos y en la puede hacer mucha vida con su novia, con la que empezó a salir en 2024, aunque se conocieron de niños, en el International School de Ginebra, donde ambos estudiaban.
Despedidas en el restaurante
No tenemos los detalles de la celebración, pero sí las imágenes de doña Sofía y sus hijas a la salida del restaurante de Madrid, donde cenaron, en el momento de las despedidas. Doña Cristina decía adiós a su hermana con un beso y una mirada de enorme complicidad, y, después, se subía al coche con su madre para acompañarla hasta la Zarzuela, donde suele quedarse cuando viaja a Madrid.
Pero no es solo la familia la que está volcada con doña Sofía: sus amigos también están muy pendientes de ella. La visitan en la Zarzuela y la invitan a almuerzos, y a esto se suma la actividad pública, que tantas alegrías le da. La semana pasada presidió la reunión anual del Patronato de la Escuela Superior de Música Reina Sofía y en estos días pondrá rumbo a Miami para liderar los Premios Sophia a la Excelencia, que entregará el Instituto Español Reina Sofía en el Pérez Art Museum.









