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infanta elena y cristina hola 4153© STUDIO24

INFORMACIÓN EXCLUSIVA

Así es la nueva vida de la infanta Cristina tras su divorcio

Imparable y con la agenda más llena que nunca al cambiar de etapa, pasa cada vez más tiempo en España, aunque su casa sigue estando en Ginebra


28 de febrero de 2024 - 8:00 CET

Está acostumbrada a vivir con una maleta en la mano. Lleva años con esta rutina y ahora que está sola no es el momento de quedarse en casa. La infanta Cristina se apunta a todo: planes con sus hijos, fiestas de cumpleaños, aniversarios, bodas, y carnavales.

Sus amigos lo tienen claro: “Ha sufrido muchísimo” y “hubo lágrimas a mares, pero está lista para lo que venga y con muchas ganas de disfrutar de la vida”. Y, semana tras semana, doña Cristina lo demuestra viajando cada vez más a España. El sábado 17 de febrero fue descubierta disfrutando de Los Carnavales del Mundo, en Las Palmas de Gran Canaria, con su prima hermana Alexia de Grecia y su marido, el arquitecto Carlos Morales, que residen en Lanzarote. Es una de las celebraciones más antiguas de España —la primera mención histórica data de 1574— y Fiesta de Interés Turístico Internacional desde 2023, y se animó a dar el salto. Siguieron el desfile en la calle Albareda, bailaron y grabaron con su móvil a las mascaritas y el desfile de carrozas (117) encabezadas por la Reina del Carnaval, su Drag Queen, y la Gran Dama y sus cortes.

No para de sonreír, no lleva la alianza de casada desde hace ya muchos meses, se ha quitado años y ha cambiado de estilo

Fue un día grande de cabalgata y también de encuentros con amigos, ya que, según ha podido saber ¡HOLA!, aprovechó para verse con el campeón olímpico Domingo Manrique. En el verano de 1988, los dos acudieron a los Juegos Olímpicos de Seúl como suplentes del equipo español de vela. Y, años después, Manrique fue tripulante del ‘Azur de Puig’ que patroneaba la infanta. Ahora, el regatista sigue compitiendo en la Copa del Rey de Vela, pero doña Cristina hace muchos años que no participa, aunque el vínculo del mar no se rompe fácilmente.

Infanta Cristina HOLA 4153© GTres
“Hubo lágrimas a mares, pero ahora está lista para lo que venga y con muchas ganas de disfrutar de la vida”, dicen algunos de sus amigos. Y la infanta Cristina lo demostró en ‘Los Carnavales del Mundo’, en Las Palmas de Gran Canaria, donde estuvo acompañada por su prima Alexia de Grecia y su marido, Carlos Morales

Días en familia

La infanta regresó a Ginebra el domingo 18, pero el viernes ya estaba de vuelta en Madrid, donde asistiría a la boda de Marta Urquijo Barreiros. Acudió con la infanta Elena y fue una gran ocasión para reencontrarse con amigos de toda la vida antes de viajar a Inglaterra para estar al lado de su familia griega, en Windsor, donde se celebró un servicio religioso en homenaje al Rey Constantino de Grecia, fallecido el 10 de enero de 2023, a los 82 años.

La Reina Sofía viajó el lunes desde Madrid con sus hijas, las infantas Elena y Cristina, que pasó cinco días en familia, y su hermana, la princesa Irene, y el Rey don Juan Carlos lo hizo desde Abu Dabi. Según estaba previsto, el acto conmemorativo sería presidido por la Reina Camilla —el Rey, en tratamiento contra el cáncer, ha cancelado su agenda— en la capilla de San Jorge, el mismo templo del siglo XV en el que se celebró el funeral del duque de Edimburgo y donde está también la tumba de Isabel II.

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En las imágenes, la Infanta se deja fotografiar por los palmeños y graba con su móvil a las mascaritas y el desfile de carrozas. Alexia y Cristina, que vive en Lanzarote y tiene también cuatro hijos, se quieren como hermanas. La princesa griega es la madrina de Pablo Urdangarin, y la infanta, de su sobrina Arrieta Morales

Encuentro en Windsor

Al cierre de esta edición, horas antes de que se celebrara el servicio religioso (doce de la mañana españolas del 27 de febrero), la imagen más esperada era la de los Reyes Felipe VI y doña Letizia junto a don Juan Carlos, doña Sofía y las infantas. Fue en la abadía de Westminster cuando, después de dos años, se les pudo fotografiar por primera vez en el último adiós a la Reina. Y fue también en este reencuentro luctuoso cuando se confiaba que habría un nuevo retrato, ya que, el pasado 21 de diciembre, cuando celebraron el 60 cumpleaños de la infanta Elena, hicieron entradas y salidas separadas y no se les pudo fotografiar juntos en el restaurante.

No piensa “en rehacer su vida sentimental porque no quiere atarse a nadie ni a nada”

En las últimas décadas hubo un momento en el que doña Cristina marcó distancias, pero nunca dejó de llamar a su familia ni de compartir los momentos importantes. Lo que se ha visto especialmente en los últimos dos años es lo que siempre ha sido: una hija que quiere muchísimo a sus padres, a sus hermanos y a sus tías. De ellas, especialmente a la princesa Irene, otra madre, porque han convivido años y porque en ella siempre encontró apoyo, refugio, consuelo y buenos consejos.

Otra etapa

Los últimos meses han marcado otra etapa para todos. Ya lo dijo el Rey Juan Carlos en el aniversario de su hija mayor: “Ojalá podamos reunirnos más”. Y de momento van dos. La primera, a principios de enero, cuando celebró, el 5 de enero, su 86 cumpleaños, con una fiesta muy española, en Abu Dabi. La segunda, en Reino Unido. Y la tercera, a mediados de marzo. Fecha en la que dará comienzo la liga anual de la clase 6m en Sanxenxo. El Rey don Juan Carlos volverá a Galicia, donde se quedará una semana, y, después, la idea es regresar una vez al mes, porque está pensando en el Campeonato de Europa de 6 Metros, que organiza el Real Club Náutico de Sanxenxo y se celebrará, entre el 27 de septiembre y el 5 de octubre de 2024, en la ría de Pontevedra. Don Juan Carlos no quiere perderse esta cita continental y se pondrá de nuevo al mando de ‘El Bribón’, que ha ganado tres títulos mundiales y tres europeos y es la máxima referencia española y mundial en la categoría de clásicos. Para don Juan Carlos, la agenda española está clara y habrá alguna sorpresa, porque cada vez echa más de menos a su familia, y al revés; en cuanto a la infanta, siempre tiene dos destinos en el punto de mira: Barcelona y Madrid.

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La vida de Pablo pasa por España, pero Juan y Miguel, que siempre ha ido como un tiro en sus estudios y ahora hace un curso de esquí en Suiza, prefieren residir en otro país

Planes en Madrid

Pasó Navidad en la Zarzuela y, después del divorcio, que firmaron en secreto a finales de diciembre, como avanzó ¡HOLA! en exclusiva, volvió a Madrid a dos veces. La primera, antes de viajar a Atenas para asistir a la Misa de recuerdo por su tío, el último Rey de Grecia. Y la segunda, con su hija, Irene, para ultimar los detalles del viaje de esta con la ONG Sauce. Fue una estancia corta en la que se encontró con amigos y acudió con su hermana, doña Elena, a visitar la Galería de las Colecciones Reales, en el espectacular edificio anexo al Palacio Real de Madrid, que corona la cornisa que mira al Campo del Moro.

Con sus hijos ya mayores y viviendo en países diferentes, se siente libre y con muchas ganas de disfrutar de todo

Es el proyecto museístico más importante en España —más de 40.000 metros cuadrados en siete plantas— y sirve de escaparate de todos los Reales Sitios, además de mostrar el impresionante legado histórico, cultural y natural que Patrimonio Nacional gestiona en seis comunidades autónomas en su apoyo a Felipe VI.

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La hemos podido ver animando partido a partido a su hijo Pablo Urdangarin, jugador del BM Granollers, donde coincide, no pocas veces, con la joven que ocupa el corazón de su hijo deportista, Johanna Zott. En estas imágenes, en diferentes momentos con Juan, Pablo y Miguel. Sus hijos son el centro de su mundo.

El futuro

Doña Cristina pasa cada vez más tiempo en España, pero su hogar sigue estando en Ginebra, donde vive desde 2013. No fue fácil dejar Barcelona —lo hizo por alejar a sus hijos de los titulares—, tener que autoexiliarse, pero hace ya muchos años que se siente en casa. El rumor de que volverá a residir en su país ha sido recurrente, y seguro que está entre sus planes de futuro, pero, de momento, la idea es quedarse. Tiene una vida hecha y está lejos del foco mediático, y esa tranquilidad, con el lago Leman a sus pies y los Alpes como telón de fondo, compensa.

Asimismo, aunque se ha quedado sola, tampoco hay planes de mudarse de piso. Lo encontró en un momento muy difícil, tras ser privado su exmarido de la libertad, y, según cuenta a sus amigos, es perfecto de tamaño para una familia de cinco. Tiene mucha luz, jardín, servicio de seguridad y es una zona residencial que está cerca de todo: restaurantes, tiendas, galerías de arte, incluso de su trabajo.

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En las imágenes, con Irene, disfrutando del puerto deportivo de Barcelona, antes de irse como cooperante a Camboya. Doña Cristina, aun pasando cada vez más tiempo en España, mantiene su residencia en Ginebra, donde vive desde 2013 y está “tranquila y alejada del foco mediático”

El día a día de una Infanta

Su vida ha dado un giro, pero no su día a día. Madruga mucho, hace deporte y se ocupa de su casa, donde no cuenta con mucha ayuda, lo que la lleva a tener que desempeñar tareas como hacer la compra y cocinar, que no es lo que más le gusta, pero lo hace desde que vivió sola en Nueva York.

Le sigue gustando mucho la cocina española —no se puede resistir a un arroz, una tortilla o un gazpacho— y el sushi, y lleva una dieta en la que priman la verdura, la fruta y el pescado, porque se cuida mucho.

Cuando se queda en Ginebra, le gusta ir a Misa los domingos, leer —desde muy joven es una lectora voraz—, escuchar música (moderna y clásica), salir a cenar, visitar a sus amigos en sus casas de campo o de montaña, alguna de amigos españoles. Una escapada de invierno que aprovecha para esquiar, porque es un deporte que le sigue encantando.

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A la infanta, sus hijos la adoran y se la “comen a besos”, nos dicen desde su círculo, que coincide al afirmar que los cuatro hermanos son espectaculares, aunque Pablo es el más conocido y tiene cada vez más seguidores, además de su familia y la de Johanna, que son su grupo de incondicionales y se van turnando. Por un lado, la infanta; por otro, Iñaki Urdangarin, y sin olvidar a la familia Zott, que encajan en todos los grupos porque la realidad es que se llevan bien

La soledad

Doña Cristina se ha acostumbrado a la soledad. Fue duro adaptarse a hacer vida diaria con su exmarido cuando ingresó en Brieva, que sus hijos dejaran Ginebra para continuar con sus estudios o para pensar qué van a hacer en el futuro, como es el caso de Irene, que no tenía claro qué carrera universitaria quería cursar. También hacerse a la idea de que Iñaki la había traicionado y ya tenía otra vida, pero han pasado dos años y, con un divorcio firmado, es una mujer nueva, enfocada en el presente, en lo que está por venir y en sus hijos, que son el centro de su mundo.

De los cuatro hermanos Urdangarin, todo lo que se escucha es bueno: “Son unos cracs, estupendos, educadísimos, responsables… y se han esforzado por no dar disgustos en casa”.

El Rey Juan Carlos, al que sus hijas echan mucho de menos, volverá a España a mediados de marzo y se espera que haya una nueva reunión familiar

Juan fue el que más los preocupó, porque, por su edad, sufrió mucho el escarnio al que fueron sometidos, pero encontró su camino y está muy orgulloso de haber subido peldaños a base de muchas horas y esfuerzo. Empezó desde abajo haciendo todo tipo de trabajos en Extreme E, empresa de Alejandro Agag, yerno de José María Aznar y Ana Botella, y cada vez está más considerado.

Pablo es un superviviente y siempre está bien. Concilia su carrera deportiva como jugador del equipo de balonmano Fraikin BM Granollers con sus estudios de Sport Management. Es el único de los hermanos que tiene novia, Johanna Zott, estudiante de Medicina y una ‘nuera’ perfecta para doña Cristina. Estuvieron unos meses separados cuando Johanna se fue a estudiar a Múnich unos meses, pero ahora vuelven a estar juntos en Barcelona.

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Fue un deseo expresado por el Rey Juan Carlos en el 60 cumpleaños de su hija mayor, la infanta Elena: “Ojalá podamos reunirnos más”, y Cristina tiene la máxima de cumplirlo. Y, por supuesto, con su mejor confidente, su hermana, no necesita fechas especiales para verse siempre que pueden. El primer encuentro familiar fue en Abu Dabi, el segundo en Windsor y el tercero se espera que en España, en marzo, cuando don Juan Carlos vuelva a hacerse a la mar con ‘El Bribón’ en la ría de Pontevedra

Curso de Miguel

La vida de Pablo pasa por España (de momento), pero Juan y Miguel, que siempre ha ido como un tiro en sus estudios, prefieren hacer nido en otro país. Y, de momento, es Gran Bretaña, aunque la vida del hijo más pequeño de la infanta Cristina puede dar un giro. Según ha podido saber ¡HOLA!, está haciendo un curso de esquí y, desde las pasadas Navidades, pasa más tiempo en Suiza porque, aunque estudió Ciencias del Mar y sigue con su máster en Gran Bretaña, puede que su futuro pase también por dedicarse al deporte.

En cuanto a Irene, como avanzó ¡HOLA! en exclusiva, está trabajando como voluntaria en Camboya junto al padre Figaredo, aunque esta semana se quedó sola. Figaredo estuvo en España y, además de acudir a ver la exposición Vidas minadas, se le homenajeó con una cena. Irene llegó en la segunda quincena de enero y estará al menos seis meses ayudando a los más desfavorecidos a encontrar un futuro, mientras decide el suyo propio. Es una oportunidad para crecer personalmente lejos de su familia por primera vez y en un mundo muy diferente al suyo.

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“Ni hablar de novios”

Sus amigos apuntan a ¡HOLA! que, después de muchos años de calvario, la infanta “ha encontrado la paz” y que no quiere oír hablar de novios y mucho menos volver a casarse. Doña Cristina es joven y “puede pasar algo o alguien, pero, de momento, cuando le hablan de rehacer su vida su respuesta es un “no” rotundo”. “No quiere atarse a nadie ni a nada”, nos dicen las mismas fuentes; “quiere vivir su libertad, así que parece que va a seguir los pasos de su hermana”, que aseguró que no volvería a pasar por el altar cuando se divorció de Jaime Marichalar, en 2009, y lo ha cumplido.

Y añaden: “Nunca se queja porque fue su decisión apostar todo por un matrimonio que creía indestructible”, y “habla sin rencor ni amargura, pero se nota que ha sufrido. No solo es lo que ha vivido, es también la exposición pública y el juicio durísimo al que fue sometida. Por eso, no siendo ya Familia Real, sino familia del Rey, no se siente cómoda siendo el foco, aunque ha recuperado mucha credibilidad social y cariño”.

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La misión de la Infanta

Cuando se habla de la infanta, la parte laboral se resume generalmente en que trabaja en la Fundación La Caixa, pero detrás del bolso al hombro y el ordenador en la mano, del que no se separa ni los fines de semana, hay un trabajo de excelencia en el que los apellidos dejaron de contar desde que empezó su vida laboral. Y lleva 30 años. Los que han pasado desde el 8 de octubre de 1993, aunque seguramente no fue hasta 1998 cuando encontró su sitio como coordinadora de programas de cooperación internacional para el Tercer Mundo.

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Es directora del Área Internacional de la Fundación Bancaria La Caixa, que tiene objetivo favorecer el desarrollo socioeconómico sostenible y la mejora de la salud global en las poblaciones más vulnerables del mundo. La infanta ha visitado y ha trabajado en más de 20 países de África, Latinoamérica y Asia, y su lucha contra la mortalidad infantil se ve reflejada en su relación con GAVI (Alianza Global para las Vacunas y la Inmunización), Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2020. La organización, con sede en Ginebra, fue creada con el empujón de la Fundación Bill y Melinda Gates, el apoyo de Unicef, la Organización Mundial de la Salud y el Banco Mundial y tiene en la Fundación La Caixa el mayor socio privado de Europa. Fue doña Cristina la que impulsó, en 2008, el acuerdo de colaboración para luchar contra la mortalidad infantil en países de renta baja. Como dice en sus discursos, “la vacuna es el escudo más eficaz”, y son mil millones de niños los que llevan vacunados. La infanta también gestiona y coordina proyectos con organismos internacionales de Naciones Unidas y fomenta programas de colaboración con las fundaciones culturales y sociales de la Aga Khan Development Network en su calidad de Culture. Asimismo, es presidenta del Patronato del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), que trabaja para mejorar la salud mediante la excelencia en la investigación y aportar soluciones a los principales retos en un mundo globalizado.

La misión de la infanta es ayudar a salvar vidas, proteger la salud de las personas y que el mundo sea un lugar más seguro para todos. Y tiene que hincar los codos de verdad y organizarse muy bien para llegar a todo.