Los rincones palaciegos de uno de los enclaves más destacados del año volverán a ser escenario de una velada de Estado, en la que esta vez los reyes Federico y Mary de Dinamarca serán los protagonistas. Todo ello tras el último anuncio, con el que se desvela la invitación formulada por el rey Felipe de Bélgica, quien desplegará todo el esplendor de la residencia real para acoger una nueva visita de Estado, tras la última formulada a los emperadores de Japón. Un gesto que provocará que la madre del príncipe Christian desempolve las joyas 'prohibidas' de Dinamarca.
Una visita de máximo nivel institucional
El Castillo Real de Laeken volverá a convertirse en el telón de fondo de un banquete de Estado en el que, en esta ocasión, los Reyes Felipe y Matilde de Bélgica ejercerán de anfitriones para recibir a Federico y Mary de Dinamarca. Una visita que, aunque aún queda bastante para que se lleve a cabo, pondrá de relieve las relaciones compartidas entre ambos países. Será el próximo mes de septiembre, entre los días 8 y 10, cuando el monarca danés se desplace hasta el país belga junto a Mary, siendo esta una de las visitas más importantes, ya que simboliza el encuentro entre dos monarquías que contribuyen a aportar continuidad y estabilidad a sus respectivos países en tiempos de transformación.
El programa comenzará el 8 de septiembre con la recepción oficial en la Plaza del Palacio de Bruselas, seguida de encuentros con el primer ministro, el Parlamento Federal y el alcalde de la ciudad, antes de la tradicional cena de gala en el Castillo de Laeken. Al día siguiente, los Reyes viajarán a la región de Valonia para conocer el bosque de Lauzelle de la mano de investigadores de la Universidad de Lovaina y, ya de regreso a la capital, participarán en un encuentro con representantes de empresas danesas y asistirán a la celebración del 50.º aniversario de la iglesia danesa de Bruselas, culminando la jornada con la cena de devolución ofrecida por el Rey de los belgas. La visita concluirá el 10 de septiembre en Flandes, donde conocerán la transformación de Amberes, asistirán a una recepción a bordo del yate real Dannebrog y recorrerán el puerto antes de la despedida oficial.
Las joyas 'prohibidas' vuelven a escena
La visita se enmarca en ese término bien conocido dentro de la diplomacia de "devolución", pues los Reyes Federico y Mary de Dinamarca se trasladarán hasta Bélgica para corresponder al gesto que Felipe y Matilde realizaron en 2017 con su visita de Estado al país escandinavo. Todo un reencuentro que supondrá un auténtico despliegue de diamantes, aunque con uno de los grandes inconvenientes que acompañan a las reinas de Dinamarca. Y es que, aunque el Castillo de Laeken será escenario de las tiaras de Matilde y Mary —así como de la prevista presencia de la princesa Elisabeth—, volverá a ponerse de relieve la existencia de ese joyero "prohibido" de Dinamarca.
Si bien la dinastía Glücksburg cuenta con uno de los joyeros más imponentes del mundo, también convive con una importante restricción. A diferencia de la monarquía española, donde no existen normas severas sobre el uso de las joyas al tratarse de una colección privada, en Dinamarca la situación es muy particular debido a la existencia de las denominadas "joyas prohibidas". Entre esas piezas destaca el aderezo de esmeraldas, una de las colecciones más soberbias y representativas de las reinas danesas, cuyo origen se remonta a 1840, con motivo de las bodas de plata de los reyes Cristián VIII y Carolina Amalia. Al pertenecer al Estado, estas joyas deben permanecer siempre en Dinamarca, lo que impide que la Reina pueda trasladarlas al extranjero.
No obstante, Mary podrá completar su estilismo con otras piezas, ya que la restricción afecta únicamente a las joyas estatales. Esto le permitirá recurrir tanto a las alhajas del fideicomiso real como a su colección personal, teniendo así la oportunidad de lucir algunas de las piezas más emblemáticas de la dinastía e, incluso, estrenar alguna creación que hasta ahora no había encontrado la ocasión adecuada para mostrar.








