Los miembros de la dinastía Dlamini viven una de las fiestas más apoteósicas con motivo de un enlace que promete cambiar la historia. Un posible anuncio, más que esperado, con el que el rey Mswati III promete enlazarse con la que sería su esposa número 17. Un ‘sí, quiero’ que promete ampliar el extenso séquito de esposas reales de quien lidera la última monarquía absoluta de África. Se trata de uno de los hombres con más poder del mundo, llegando incluso a cambiar la historia de su propio país. Y es que, lo que antes era conocido como Suazilandia, ahora es Esuatini. Decía que su país se confundía con Suiza, algo que rechazaba por completo. Fue entonces cuando, en 2018, cambió el nombre del país. Un hecho que transformó su propia monarquía, en la que él es el líder, aunque está compuesta por sus más de 200 hermanos, sus casi 40 hijos y sus 16 esposas. Ahora, a esta vida parece que se incluirá una nueva mujer, Nontokozo Shembe, una joven que podría empezar una nueva vida de la mano del absoluto soberano.
Una boda en mitad de la tragedia
El mundo de las monarquías tiene sus peculiaridades, y una de las más llamativas es la de Mswati III, rey de Esuatini, un pequeño país situado entre Mozambique y Sudáfrica. Con apenas 17.364 kilómetros cuadrados, es la única monarquía absoluta de África. Mswati III llegó al trono en 1986, con solo 18 años, y desde entonces ha ejercido un poder que parece destinado a mantener a toda costa. Una posición que le ha permitido viajar de país en país, mostrándose de la forma más cercana posible, aunque manteniendo sus propias peculiaridades. Ahora, su nombre ha vuelto a ponerse en el foco tras la filtración de la que podría ser la boda del año. Ha sido el medio Swaziland News el que ha desvelado que el rey de Esuatini estaría preparando su nuevo enlace para contraer matrimonio con la que sería su esposa número diecisiete. Según ha publicado el citado medio, el monarca absoluto estaría a punto de contraer matrimonio con Nontokozo, hija de Inyazi LweZulu, líder de la iglesia Shembe, pues según desvela el citado medio, el monarca habría pagado la dote tradicional a la familia Shembe, una práctica tradicional que formaliza el compromiso matrimonial dentro del país.
Y es que esto no sería extraño, pues en realidad Mswati III sigue una tradición familiar que llevó al extremo su antecesor, el rey Sobhuza II —apodado El Sol—, quien tuvo al menos setenta esposas y más de doscientos descendientes. Pese a haber nacido en el puesto sesenta y siete de esa interminable línea sucesoria, Mswati logró sobreponerse a complejas intrigas palaciegas tras la muerte de su progenitor por neumonía, proclamándose soberano absoluto al cumplir los dieciocho años. Es por ello que el monarca, de 58 años, estaría a punto de vivir otro de los momentos más especiales de su reinado, aunque esto no ha estado libre de consecuencias negativas. Al parecer, y según apunta Swaziland News, la presentación de la nueva esposa ya debería haber sido oficial, aunque esto no ha sido así. El rey contrajo matrimonio con Nomcebo Zuma, hija del expresidente sudafricano Jacob Zuma, quien habría argumentado que su esposo no le presta demasiada atención. Algo normal, pues tiene que compartirlo con quince esposas más. Esto habría llevado al retraso de la confirmación, pues Nomcebo habría abandonado el Palacio del Reino al no sentirse querida por su esposo, aunque tras una negociación, la esposa del Rey ya estaría de vuelta.
No obstante, la Corte Real no ha querido confirmar este nuevo enlace matrimonial, aunque de ser así, esta unión significaría una nueva etapa en la vida del Rey, quien perdió a su hermana el pasado mes de septiembre en una de las situaciones más excepcionales, aunque parece que ahora vuelve a sonreír. En sus inicios en el trono, Mswati III contrajo matrimonio con dos mujeres elegidas por la Familia Real, Inkhosikati LaMatsebula e Inkhosikati LaMotsa, hasta que en 1986 eligió por primera vez a su propia consorte, Inkhosikati LaMbikiza, quien ejerce normalmente como reina consorte en los eventos internacionales y está muy comprometida con la lucha contra el SIDA. A medida que ha ido creciendo su harén —algo inconcebible en el mundo occidental—, los problemas y las desgracias no dejaban de crecer en la Corte de Suazilandia.
Ya en 2004, dos de las esposas reales, Putsonana LaHwala y Delisa LaMagwaza, abandonaron Palacio: la segunda huyó a Londres, al parecer enamorada de un ciudadano swazi de veintitrés años, mientras que la primera se escapó ese mismo año rumbo a Johannesburgo. Mucho más trágico fue el final de Inkhosikati LaMasango, quien se suicidó en abril de 2018 a los treinta y siete años, arrastrando una depresión agravada por la muerte de su hermana. Había sido profundamente infeliz en la Corte de El Rey León: tras ser elegida con dieciocho años en un tradicional festival, pronto fue relegada a vivir durante tres años en una mansión, alejada de Palacio y sin recibir ni una sola visita de su esposo, terminando como una muñequita rota en palacio pese a haber logrado cierto reconocimiento como pintora para recaudar fondos.
Trágica y no exenta de escándalo fue también la vida de Nothando Dube, con quien el Soberano se casó el 11 de junio de 2005 tras quedar cautivado por su belleza cuando era finalista de Miss Teenage Swaziland. Sin embargo, el escándalo saltó cuando, mientras su esposo estaba en Taiwán, fue sorprendida en una situación embarazosa en un hotel con el exministro de Justicia del Reino, Ndumiso Mamba, quien además era amigo íntimo del Rey; años después, en 2019, ella fallecía a causa de un cáncer de piel. Tras el escándalo de Dube, Mswati III se ha prometido en cuatro ocasiones más: con Sindiswa Dlamini se casó en agosto de 2014, integrándola a su harén con apenas dieciocho años, y poco después llegó Siphelele Mashwama, con quien contrajo matrimonio en 2019. Todo ello a pesar de que la ley que él mismo aprueba prohíbe casarse con menores de dieciocho años, desoyendo en al menos dos ocasiones la legislación para contraer matrimonio con jóvenes de dieciséis y diecisiete años.








