Cada vez más mujeres se proponen ser madres más tarde. Muchas buscan su primer hijo pasados los 40 o los 45 años y otras, el segundo o el tercero. La cuestión es: ¿es posible quedarse embarazada si ya ha comenzado la perimenopausia? Se lo hemos preguntado al Dr. Abraham Zavala, ginecólogo, director médico de Tambre Alicante y director científico de Tambre, quien nos da, en esta entrevista, toda la información que es necesario saber acerca de la fertilidad en esta etapa de la vida de la mujer. Detalla también todo lo relativo a un posible embarazo en perimenopausia y los riesgos que pueden presentarse en la mujer gestante y en el bebé.
¿Es posible quedarse embarazada en la perimenopausia?
Sí, es posible. Aunque durante la perimenopausia la fertilidad disminuye considerablemente, los ovarios todavía mantienen cierta actividad y pueden seguir produciéndose ovulaciones, aunque sean irregulares e impredecibles. Esto significa que una mujer puede quedarse embarazada de forma natural incluso cuando sus menstruaciones empiezan a espaciarse o lleva varios meses sin tener la regla.
La clave es entender que la fertilidad no desaparece de repente, sino que disminuye progresivamente. Por tanto, mientras exista ovulación, existe posibilidad de embarazo, aunque sea mucho menor que en etapas anteriores.
Una mujer puede quedarse embarazada de forma natural incluso cuando sus menstruaciones empiezan a espaciarse o lleva varios meses sin tener la regla.
¿Qué diferencia hay entre perimenopausia y menopausia desde el punto de vista reproductivo?
La principal diferencia es que durante la perimenopausia todavía puede haber ovulación, mientras que, una vez establecida la menopausia, los ovarios dejan de liberar óvulos y desaparece la posibilidad de embarazo natural.
La perimenopausia es una etapa de transición que puede prolongarse entre cuatro y ocho años. Durante este periodo, los ciclos menstruales se vuelven irregulares, las hormonas fluctúan y la reserva ovárica va disminuyendo.
Por su parte, la menopausia se confirma, en términos generales, cuando han transcurrido 12 meses consecutivos sin menstruación. Es importante tener en cuenta que, si se utilizan anticonceptivos hormonales, la ausencia de regla no permite determinar por sí sola si se ha alcanzado la menopausia.
¿Hasta qué punto disminuye la fertilidad en esta etapa?
La disminución es muy significativa. A los 45 años, por ejemplo, la probabilidad de conseguir un embarazo natural se sitúa por debajo del 1-2 % por ciclo. Esto se debe principalmente a dos factores: la reducción de la reserva ovárica, es decir, del número de óvulos disponibles, y el deterioro de su calidad, que también aumenta la probabilidad de anomalías cromosómicas.
Además, durante la perimenopausia los ciclos pueden ser anovulatorios, es decir, puede haber menstruación sin que se haya liberado un óvulo. Las fluctuaciones hormonales también pueden afectar a las condiciones del endometrio, dificultando la implantación del embrión.
Por eso, cuando una mujer desea ser madre en esta etapa, el tiempo y un diagnóstico preciso son especialmente importantes.
¿Son frecuentes los embarazos inesperados en mujeres que atraviesan la perimenopausia?
Aunque las probabilidades de embarazo natural son bajas, los embarazos inesperados pueden producirse. De hecho, algunas mujeres se sorprenden al descubrir que están embarazadas porque pensaban que, debido a su edad o a la irregularidad de sus menstruaciones, ya no era posible.
El problema es que la ovulación durante la perimenopausia es impredecible. Una mujer puede pasar varios meses sin tener la regla y volver a ovular sin saberlo. Por eso es importante recordar que tener pocas menstruaciones o ciclos muy irregulares no equivale a haber perdido completamente la fertilidad. Si no se desea un embarazo, es necesario mantener un método anticonceptivo adecuado hasta que se confirme la menopausia.
¿Qué señales suelen llevar a una mujer a pensar erróneamente que ya no puede quedarse embarazada?
La principal señal es la irregularidad menstrual, especialmente cuando las reglas empiezan a espaciarse mucho o desaparecen durante varios meses. Muchas mujeres interpretan estos cambios como una señal de que sus ovarios han dejado de funcionar y, por tanto, consideran que ya no existe riesgo de embarazo.
También puede influir la aparición de síntomas propios de la perimenopausia, como sofocos, cambios de humor o alteraciones del sueño, que pueden reforzar esa percepción de que la etapa reproductiva ha terminado. Sin embargo, estos síntomas no significan necesariamente que la ovulación haya desaparecido por completo. La ausencia de menstruación durante unos meses no es una garantía de infertilidad.
¿Es posible confundir los primeros síntomas de un embarazo con los propios de la perimenopausia?
Sí, y es relativamente habitual que surjan dudas porque ambas situaciones comparten síntomas relacionados con los cambios hormonales. Por ejemplo, la ausencia o irregularidad de la menstruación, el cansancio, los cambios de humor, la sensibilidad mamaria o la hinchazón abdominal pueden aparecer tanto al inicio de un embarazo como durante la perimenopausia.
Esto puede provocar que una mujer atribuya los primeros síntomas de una gestación a los cambios hormonales propios de su edad. Por eso, cuando existe la posibilidad de embarazo, no debemos interpretar los síntomas de forma aislada. La manera de salir de dudas es realizar una prueba de embarazo.
Cuando una mujer desea ser madre en esta etapa, el tiempo y un diagnóstico preciso son especialmente importantes.
¿Qué signos deberían hacer sospechar un embarazo en esta etapa?
Además de la ausencia de menstruación, existen algunos síntomas que pueden orientar hacia un embarazo. Entre ellos destacan las náuseas, especialmente si aparecen por primera vez, una mayor sensibilidad a los olores, cambios en el gusto, aversión a determinados alimentos o un aumento de la frecuencia urinaria.
También puede observarse un incremento del flujo vaginal, mientras que en la perimenopausia es más frecuente experimentar sequedad vaginal. Sin embargo, ninguno de estos síntomas permite confirmar por sí solo un embarazo. Si una mujer mantiene relaciones sexuales con posibilidad de gestación y experimenta alguno de estos cambios, lo recomendable es realizar un test de embarazo en orina o sangre y consultar con su ginecólogo.
¿La ausencia de menstruación durante varios meses garantiza que ya no haya posibilidad de embarazo?
No. Este es uno de los aspectos más importantes que debemos aclarar. Durante la perimenopausia pueden producirse intervalos de tres o cuatro meses sin menstruación y, posteriormente, volver a producirse una ovulación. Por tanto, aunque una mujer lleve varios meses sin regla, todavía podría quedarse embarazada.
Como criterio general, la menopausia se considera establecida cuando han transcurrido 12 meses consecutivos sin menstruación. Hasta entonces, si no se desea un embarazo, es importante mantener la anticoncepción. En las mujeres que utilizan tratamientos anticonceptivos hormonales, la situación debe valorarse individualmente con el ginecólogo, ya que estos métodos pueden modificar o suprimir el sangrado menstrual.
¿Qué errores o dudas son los más frecuentes en consulta sobre este asunto?
Uno de los errores más frecuentes es pensar que, mientras las menstruaciones sigan siendo regulares, la fertilidad se mantiene intacta. Sin embargo, tener la regla no significa necesariamente conservar las mismas posibilidades de embarazo, ya que la fertilidad disminuye con la edad, especialmente a partir de los 35 años, y de forma más acusada a partir de los 40.
También existe la creencia de que recurrir a un tratamiento de fecundación in vitro (FIV) garantiza conseguir un embarazo, independientemente de la edad. Aunque la reproducción asistida ofrece diferentes alternativas, sus posibilidades de éxito también dependen de factores como la edad, la reserva ovárica y la calidad de los óvulos.
Otra duda habitual es si existen pruebas que permitan saber exactamente hasta cuándo una mujer podrá quedarse embarazada. Aunque contamos con marcadores como la hormona antimülleriana (AMH) o la hormona foliculoestimulante (FSH), ninguna prueba puede determinar con absoluta certeza cuándo terminará la capacidad reproductiva.
Algunas mujeres se sorprenden al descubrir que están embarazadas porque pensaban que, debido a su edad o a la irregularidad de sus menstruaciones, ya no era posible.
Una vez logrado el embarazo en la perimenopausia, ¿hay más riesgos para la madre o para el feto en esta etapa?
Sí. Los embarazos a edades maternas avanzadas presentan un mayor riesgo de determinadas complicaciones, tanto para la madre como para el bebé.
En el caso de la mujer, aumenta la probabilidad de desarrollar diabetes gestacional o preeclampsia, una complicación del embarazo relacionada con la hipertensión arterial. También existe una mayor incidencia de partos por cesárea, partos prematuros y hemorragias posparto.
En cuanto al bebé, uno de los principales factores de riesgo está relacionado con el envejecimiento de los óvulos, que incrementa la probabilidad de anomalías cromosómicas, como el síndrome de Down. Asimismo, existe un mayor riesgo de aborto espontáneo, muerte fetal intrauterina y problemas relacionados con el crecimiento fetal.
No obstante, es importante transmitir que un mayor riesgo no significa que necesariamente vayan a producirse complicaciones. Lo fundamental es realizar una valoración médica individualizada, identificar los posibles factores de riesgo y establecer un seguimiento adecuado desde el inicio del embarazo.
En Tambre consideramos especialmente importante el diagnóstico preciso y la atención personalizada, tanto para las mujeres que desean ser madres durante la perimenopausia como para aquellas que necesitan conocer mejor los cambios que está experimentando su fertilidad.






