Psicología

Soñar con triunfar en el fútbol siendo hijo de un gran futbolista, según los psicólogos: "El apellido deja de ser algo familiar para convertirse también en una expectativa social"



Raúl González© UEFA via Getty Images
28 de mayo de 2026 a las 18:02 CEST

Raúl González con su hija María, Marcelo con Enzo Alves… Son varios los grandes futbolistas que ven cómo alguno de sus hijos intenta abrirse camino en el fútbol, un mundo en el que ellos han sido o son grandes estrellas mundiales. La percepción generalizada es que estos niños lo tienen más fácil que el resto para conseguir sus sueños, pero ¿realmente es así? ¿El nombre y el prestigio de su padre no podría pesar demasiado? "Sí, puede convertirse en un desafío psicológico importante", nos responde Alejo García-Naveira, psicólogo, profesor de Psicología de la Universidad Villanueva y Coordinador de la Sección Psicología del Deporte del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid. Aunque señala que también puede aportar ventajas al niño o al adolescente, nos indica que la literatura científica sobre deporte de élite muestra que crecer bajo una identidad deportiva 'heredada' aumenta la presión y la exposición pública desde edades muy tempranas. "Cuando el entorno los define como 'el hijo de…', existe el riesgo de que construyan una identidad demasiado ligada al rendimiento y a la comparación constante".

Una posible consecuencia de esta comparación es la aparición, en el hijo menor de edad, de expectativas irreales, miedo al fracaso, perfeccionismo, ansiedad competitiva y dificultades para desarrollar una identidad propia, como nos cuenta el psicólogo. "Además, cada error tiene una mayor repercusión mediática y emocional, especialmente en la era de las redes sociales".

Es fundamental que el niño entienda que su valor no depende únicamente del fútbol.

Alejo García-Naveira, psicólogo, profesor de Psicología de la Universidad Villanueva y Coordinador de la Sección Psicología del Deporte del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid

En la misma línea, Alejandra García Mundi, psicóloga de yees! (https://yees.es), explica que crecer siendo hijo de una gran figura del fútbol puede implicar una carga emocional importante, especialmente durante la infancia y la adolescencia, etapas en las que la identidad todavía se está construyendo. "El apellido, en estos casos, deja de ser algo familiar para convertirse también en una expectativa social", explica. "Muchos de estos menores sienten, de forma directa o indirecta, que deben estar a la altura de la trayectoria del padre o incluso superarla, algo que puede generar presión, miedo al fracaso, dificultades para desarrollar una identidad propia y sensación de tener que cumplir expectativas impuestas".

García Mundi hace hincapié en que también es fundamental prestar atención a cómo pueda afectar a estos el peso del apellido en el ámbito escolar. "En muchos casos, los hijos de grandes futbolistas crecen sintiendo que los demás ya tienen una idea sobre quiénes son o cómo deberían comportarse, algo que puede influir en su autoestima, autoconcepto y en sus relaciones sociales", señala. "A veces en el colegio o en diferentes entornos reciben una atención excesiva, comentarios constantes o comparaciones que pueden tener un impacto en su bienestar emocional, especialmente en etapas donde la necesidad de pertenencia y aceptación por parte del grupo es tan importante".

Para evitar cualquier tipo de problema en la autoestima o en las relaciones sociales de estos chicos, la psicóloga de Yees recomienda que tanto en la familia como en la escuela se favorezcan espacios donde pueda construir una identidad propia, sentirse valorado por quién es y no únicamente por su apellido o por su familia. "Esto no solo afecta en la identidad del menor, también puede influir en el vínculo con el padre por la comparación la o necesidad demostrar constantemente su valía".

Marcelo celebra la final de la Champions League en 2016 junto a su hijo Enzo© GTRES
Marcelo celebra la final de la Champions League en 2016 junto a su hijo Enzo

El peso del apellido en el mundo del fútbol: el lado positivo

A pesar de todo lo expuesto hasta ahora, es indudable que ser hijo de un futbolista de élite también puede ofrecer beneficios. Alejo García-Naveira, que es especialista en psicología del deporte, enumera los siguientes: acceso a mejores entornos formativos, modelos de disciplina y profesionalismo, y una mayor preparación familiar para gestionar el alto rendimiento. Solo hay que pensar que han sido entrenados desde muy pequeños en su propia casa por uno de los mejores futbolistas del mundo.

A veces en el colegio o en diferentes entornos reciben una atención excesiva, comentarios constantes o comparaciones que pueden tener un impacto en su bienestar emocional

Alejandra García Mundi, psicóloga

"La clave no es el apellido en sí, sino cómo se gestione psicológicamente esa situación", asegura García-Naveira. "El gran reto de estos jóvenes es construir su propia identidad deportiva sin vivir permanentemente a la sombra de la figura de su padre. Deben entender que existe un solo Cristiano Ronaldo, Raúl González o Marcelo y que, estadísticamente, lo más probable es que no lleguen al deporte profesional ni reproduzcan el nivel de éxito alcanzado por sus padres".

Raúl González junto a sus cinco hijos: Jorge , Hugo , Mateo , Hector y María en una imagen de archivo© Getty Images
Raúl González junto a sus cinco hijos: Jorge , Hugo , Mateo , Hector y María en una imagen de archivo

Cómo enseñar a estos niños a hacer frente a las comparativas con su padre

A la hora de ayudar a hacer frente a las comparativas a los hijos de grandes futbolistas que sueñan con dedicarse, como sus padres, al mundo del fútbol, lo primero que hay que tener muy en cuenta es que no dejan de ser niños o adolescentes. "Es fundamental que el niño entienda que su valor no depende únicamente del fútbol", recalca el Coordinador de la Sección Psicología del Deporte del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid. "Tener otros intereses, amistades y espacios fuera del deporte reduce la dependencia emocional del rendimiento y protege frente a críticas, lesiones o fracasos".

"También es importante cambiar el foco del apellido al proceso: no necesitan 'ser como su padre', sino desarrollar su propio camino". Para ello, la clave es, según nos informa, reforzar aspectos como el esfuerzo, el aprendizaje, la mejora, el disfrute y la autonomía, más allá de los resultados. También considera necesario trabajar con ellos habilidades psicológicas como la regulación emocional, la tolerancia a la frustración, el manejo de críticas o la mentalidad de crecimiento, pues "actúan como factores protectores frente a la ansiedad y la presión competitiva".

Alejo García-Naveira hace referencia a la evidencia científica en psicología del deporte, según la cual "la mejor forma de proteger a estos jóvenes no es aislarlos de la presión, algo prácticamente imposible, sino enseñarles desde pequeñas herramientas emocionales, y ayudarles a construir una identidad propia y estable, además de la labor de sus padres de protección, educación y acompañamiento saludable".