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Psicología

Así es como la autoestima ayuda a los niños a brillar (en el ámbito académico, social y personal)

La psicopedagoga Mari Paz Ruiz, autora de ‘Dibujando tu autoestima’, nos detalla cómo potenciar esta cualidad esencial en el desarrollo de todo niño

La autoestima es el motor que impulsa a niños y a adolescentes (e incluso a adultos) a enfrentarse a desafíos de diferente tipo, desde subirse al tobogán más alto y tirarse por él a estudiar con verdadera motivación para un examen porque se ve capaz de obtener un buen resultado, pasando por hablar con más naturalidad a sus iguales y desarrollando una mayor facilidad para hacer amigos. ¿Cómo se consigue todo esto? Hemos hablado con la psicopedagoga Mari Paz Ruiz (@psico_mporienta), autora de Dibujando tu autoestima (Montena), quien nos detalla cómo podemos ayudar a nuestros hijos a desarrollar y pontenciar la confianza en sí mismos y nos advierte de los obstáculos que, sin darnos cuenta, les ponemos en ocasiones los padres a la hora de conseguirlo.

La autoestima es una piedra angular en la vida y en el bienestar emocional de todo individuo; en el caso de los niños, ¿qué papel desempeña en la formación de su personalidad e, incluso, en su desarrollo?

Partimos de que la autoestima es la valoración que una persona tiene de sí misma, eso creo que queda claro para todos. Pero si esa autoestima configura y determina nuestra propia visión, ese reflejo interno, es bastante probable que también tenga un papel principal en la configuración de cada personalidad.

Precisamente, en el caso de los niños, la autoestima juega un papel fundamental en la formación de la personalidad, ya que influye en la manera de relacionarse con los demás, la gran capacidad para enfrentar desafíos y el necesario nivel de confianza. Os detallo un ejemplo: un niño con una autoestima alta se siente seguro de sí mismo y es capaz de expresar sus emociones y opiniones sin miedo a los demás (siendo además asertivo y respetuoso). Esto le permite relacionarse de manera más positiva y acertada con sus compañeros, familiares y maestros. Además, estará más dispuesto a intentar cosas nuevas y a enfrentar los desafíos que se le presenten en su día a día.

Por otro lado, un niño con una autoestima baja puede tener dificultades para relacionarse con los demás y puede sentirse inseguro en situaciones nuevas. Esto puede limitar su capacidad para desarrollar habilidades sociales y puede llevar a que se sienta menos capaz que los demás niños de su edad.

En resumen, la autoestima es un aspecto muy importante en la formación de la personalidad de un niño, ya que influye en su manera de relacionarse con los demás, su capacidad para enfrentar desafíos y su nivel de confianza.

¿Cómo saber si nuestro hijo tiene una sana autoestima?

Algunas señales que nos pueden indicar una autoestima saludable y equilibrada en un niño son: primero, confianza en sí mismo (un niño con una autoestima saludable se siente seguro de sí mismo al tomar decisiones y enfrentar nuevos desafíos); en segundo lugar, capacidad de aceptación (un niño con una buena autoestima es capaz de aceptar sus errores y limitaciones sin sentirse amenazado o inseguro); tercero, empatía (un niño con una autoestima positiva puede reconocer y comprender los sentimientos y emociones de los demás, lo que le permite interactuar de manera saludable y respetuosa con las personas que lo rodean); en cuarto lugar, capacidad de expresión (u niño con una autoestima adecuada es capaz de expresar sus sentimientos y pensamientos de manera clara y directa sin sentirse avergonzado o inseguro).

Por ejemplo, si tu hijo tiene una sana autoestima, puede ser capaz de tomar decisiones importantes por sí solo (realizando un análisis previo), aceptar sus errores (evitar el exceso de frustración) y limitaciones, ser consciente de los sentimientos de los demás (sabiendo empatizar con otros) y expresar sus pensamientos y sentimientos de manera clara y asertiva sin imponer ideas propias, aceptando la variedad. Si notas que tu hijo tiene dificultades en alguna de estas áreas, puede ser útil hablar con él y buscar formas de fomentar su autoestima y confianza en sí mismo.

¿Qué influye, sin darnos cuenta, en que nuestro hijo pueda ir formando una baja autoestima?

La baja autoestima puede estar condicionada por determinados factores -situación o experiencias presentes en el contexto familiar-. Algunos de esos aspectos que pueden afectar la autoestima de nuestros hijos incluyen el tipo de relaciones que se establecen en el hogar (relaciones basadas en el diálogo, empatía, consenso..), la comunicación entre los miembros de la familia, la presencia de conflictos y la manera en que se manejan estos conflictos.

Por ejemplo, si en el hogar se establecen relaciones basadas en la crítica constante y la falta de reconocimiento por los logros, se puede generar una baja autoestima en el niño, ya que no se siente valorado ni apreciado. Por otro lado, si la comunicación entre los miembros de la familia es escasa o limitada, el niño puede sentirse aislado y poco importante, lo que también puede afectar su autoestima.

Asimismo, la presencia de conflictos en el hogar y la forma en que se manejan estos conflictos también pueden influir en la autoestima del niño. Si los conflictos se resuelven de manera agresiva o violenta, esto puede generar miedo e inseguridad en el niño, afectando su autoestima. Por el contrario, si los conflictos se manejan de manera respetuosa y constructiva, esto puede generar un ambiente de confianza y seguridad, favoreciendo la autoestima del niño. Al final todo resta o suma a esa autoestima.

Psicopedagoga©Mari Paz Ruiz (@psico_mporienta)

El hecho de que los progenitores (o al menos uno de ellos) tenga baja autoestima influirá en que el niño también la tenga?

Cuando un niño crece en un hogar donde uno de sus progenitores tiene baja autoestima, es posible que el niño también la desarrolle. Esto puede deberse a que los padres son modelos a seguir para los niños, y estos aprenden de ellos a valorarse a sí mismos (efecto esponja). Por ejemplo, si una madre tiene baja autoestima y constantemente se critica a sí misma por su apariencia física, por sus errores en el trabajo, se habla de forma fea, se culpa por todo… es posible que su hijo o hija también comience a pensar que su apariencia no es suficientemente buena, busque culpas, se hable en negativo… El niño podría incluso comenzar a criticarse a sí mismo de la misma manera que su madre, lo que podría llevar a una baja autoestima.

Es importante recordar que la autoestima no es algo que se herede genéticamente, sino que se aprende y se desarrolla a lo largo de la vida. Por lo tanto, los padres pueden ayudar a sus hijos a desarrollar una autoestima saludable al proporcionarles un ambiente positivo y alentador que fomente su auto aceptación y confianza en sí mismos.

¿Cuándo debemos acudir a un profesional a causa de una baja autoestima en un niño o adolescente?

Cuando un niño o adolescente presenta baja autoestima, puede afectar a su desarrollo y bienestar emocional. Los padres deben estar atentos a ciertos indicadores o señales de alerta que sugieren que su hijo puede estar experimentando problemas de autoestima. Los principales indicadores que alertan de una posible intervención profesional incluyen, en primer lugar, cambios en el comportamiento; si notas que tu hijo cambia su comportamiento, como volverse más retraído o agresivo, puede ser una señal de que está luchando con la baja autoestima. Por ejemplo, puede que antes disfrutaba salir con amigos, pero ahora prefiere quedarse encerrado en su habitación.

Un segundo indicador son los comentarios reiterados negativos sobre sí mismos: si tu hijo comienza a hablar de sí mismo de manera negativa o auto despectiva, puede ser una señal de baja autoestima. Por ejemplo, puede decir cosas como”soy un fracaso”o “no soy lo suficientemente bueno”. Tercero, falta de confianza y desmotivación: si tu hijo muestra falta de confianza en sí mismo y en sus habilidades, puede ser una señal de baja autoestima. Por ejemplo, puede decir “no creo que pueda hacerlo” o “no soy lo suficientemente inteligente”, “no me atrevo a intentarlo, voy a hacerlo mal”.

También sería un indicador comparaciones con el resto: “mi compi si podrá aprobar porque es más listo que yo”. Si notas alguno de estos indicadores en tu hijo, es importante buscar ayuda profesional. Un terapeuta o consejero puede trabajar con tu hijo para aumentar su autoestima y ayudarle a desarrollar habilidades para enfrentar los desafíos de la vida. También puedes ayudar a tu hijo fomentando su autoestima en casa, dándole elogios sinceros y apoyo emocional, y animándolo a participar en actividades que le gusten y lo hagan sentir bien consigo mismo.

¿Por qué niños que, durante toda su infancia, han tenido una sana autoestima esta cae en picado cuando llegan a la adolescencia?

Durante la infancia, la autoestima se puede ver influenciada por diferentes factores, como la atención y el cuidado de los padres, la aceptación de los compañeros y el éxito en las actividades que se realizan. Si un niño tiene experiencias positivas en estos aspectos, es más probable que tenga una autoestima saludable. Sin embargo, durante la adolescencia, las cosas cambian mucho. Los jóvenes están en una etapa de transición donde empiezan a definir su propia identidad y a cuestionar las expectativas y normas impuestas por la sociedad. Además, la presión social y la comparación con otros se intensifican, lo que puede llevar a que los adolescentes se sientan inseguros y desvalorizados.

Por ejemplo, un adolescente que siempre había sido considerado el mejor deportista de su equipo puede empezar a sentir que su autoestima baja si de repente otro compañero empieza a destacar más que él. O una adolescente que siempre había sido popular en la escuela primaria puede sentir que su autoestima baja si no logra adaptarse a un nuevo grupo de amigos en la escuela secundaria.

En resumen, la autoestima es un aspecto clave en la vida de los jóvenes, y es importante que se les brinde apoyo y orientación durante la etapa de la adolescencia para ayudarles a mantener una autoestima saludable.

¿Cuáles son los pilares básicos para forjar una sana autoestima en niños y adolescentes?

Hay cinco pilares clave para forjar una autoestima sólida en niños y adolescentes: aceptar y valorar su individualidad, fomentar la independencia y el éxito, proporcionar un ambiente seguro y de apoyo, fomentar relaciones saludables y fomentar el respeto propio y ajeno.

Cada niño es único y especial de su propia manera. Es importante que los padres y tutores alienten a los jóvenes a aceptarse a sí mismos y valorar sus propias habilidades, talentos y características distintivas.

Los niños y adolescentes necesitan oportunidades para desarrollar habilidades y lograr objetivos. Los adultos pueden ayudar alentándolos a tomar decisiones y a asumir responsabilidades apropiadas para su edad y celebrando sus éxitos.

Los jóvenes necesitan sentirse seguros y protegidos para desarrollar una autoestima saludable. Los adultos pueden crear un ambiente de apoyo al escuchar a los jóvenes, responder a sus necesidades y proporcionar un espacio seguro donde puedan expresarse libremente.

Las relaciones saludables son fundamentales para una autoestima sólida. Los adultos pueden ayudar a los jóvenes a desarrollar habilidades sociales y emocionales, y a establecer relaciones positivas con otros niños y adultos en su vida.

El respeto propio y ajeno es fundamental para el desarrollo de una autoestima sólida. Los adultos pueden enseñar a los jóvenes a respetarse a sí mismos y a los demás, y a tratar a los demás con amabilidad y respeto.

Tu libro es una guía para ir mejorando o reforzando la autoestima, en las que das pautas muy concretas a ir realizando; ¿cuál es la manera correcta de realizar los ejercicios que propones? ¿Página por día, por ejemplo? ¿Se debe dedicar todos los días un rato a hacerlos o es suficiente con ponerse a ello de manera frecuente?

Una buena forma de que los niños puedan ir realizando las actividades y propuestas que he desarrollado en mi libro puede ser… establecer rutinas diarias, cada día una propuesta o ejercicio de empoderamiento, tanto encasa como en los centros educativos. Para ello, se puede sugerir a los padres y profes que establezcan un horario específico para que sus hijos o alumnos realicen una actividad por día del libro.

Además, pueden acompañar con instrucciones claras en cada actividad y proponer que los niños reflexionen sobre su experiencia después de completar cada ejercicio (debate final). Esto les ayudará a comprender los beneficios de cada actividad y a desarrollar una mayor conciencia de su propia autoestima. En los centros educativos o específicos se pueden hacer cadena de ejercicios de empoderamiento o rincones de empoderamiento emocional, donde cada grupo realice un ejercicio del libro (ya se están desarrollando). Es importante que los padres y profes (también es aplicable a centros educativos ) se involucren en el proceso y apoyen a los niños durante el desarrollo de estas actividades. También es fundamental que se les anime a ser pacientes consigo mismos y que se les recuerde que el proceso de construcción de la autoestima es continuo y requiere tiempo y práctica.

Hemos hablado de una baja autoestima, pero el ‘exceso’ de autoestima, ¿puede también ser un problema?

Un exceso de autoestima en niños puede tener algunos efectos negativos (tengo ciertas experiencias). Aquí hay algunas formas de explicarlo de manera clara: falta de empatía, resistencia a la crítica, problemas de colaboración y riesgo de comportamientos arrogantes o prepotentes.

La falta de empatía surge de que, cuando un niño tiene demasiada autoestima, todo lo ve desde su único enfoque, podría no entender bien los sentimientos de los demás, no comprender la frustración de un niño pequeño o la tristeza de un anciano solitario. Esto puede hacer que no se preocupe tanto por cómo afectan sus acciones a otras personas, no llegan a pensar en las consecuencias ajenas, no logran ser personas asertivas o respetuosas.

En lo que a la resistencia a la crítica se refiere, un exceso de autoestima puede hacer que un niño no acepte bien las críticas o consejos externos. Puede volverse menos apto a aprender de errores o a mejorarlos (todo lo ve perfecto), ya que cree que siempre tiene la razón en todo y jamás va a equivocarse en sus respuestas.

En cuanto a los problemas de colaboración, si un niño tiene una autoestima excesiva, podría tener dificultades para trabajar en equipo y aceptar roles o indicaciones pautadas. Podría pensar que sus ideas son siempre las mejores y tener problemas para escuchar a los demás, todo llega a ser menos valiosos que su idea originaria.

Un exceso de autoestima podría llevar a comportamientos arrogantes, donde el niño se siente superior a los demás. Esto puede afectar sus relaciones con compañeros y maestros.

Ambos extremos son desequilibrados, ni en baja dosis….ni en elevadas dosis. Dosis justa y necesaria, antídoto del empoderamiento.

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