Malú tiene muy claro que su prioridad es su hija Lucía, de está a punto de cumplir 6 años. Es "la energía más pura, más bonita y más maravillosa"; así la describe la cantante, que sonríe inconscientemente mientras lo dice, en una entrevista en la web de Informativos Telecinco. Pero también tiene claro que ella es artista y que no sabe vivir si no es encima de un escenario, algo que la pequeña Lucía comienza a comprender: "ella ahora empieza a entender un poco que hay cosas raras, que hay cosas diferentes que a otras madres no les pasa", comenta al tiempo que pone como ejemplo que a otras mamás no les piden fotos.
Por edad, la niña se encuentra en plena transición al pensamiento operacional concreto, etapa del desarrollo cognitivo que se da entre los 5 y los 8 años, tal y como nos explica Andrés Montero, psicólogo sanitario y director de Ethos Psicólogos. Los niños de esas edades "todavía no entienden realmente la fama como fenómeno social, pero sí empiezan a comparar su familia con otras y a darse cuenta de que existen diferencias", nos cuenta. "A partir de los 9 o 10 años ya pueden comprender la fama como fenómeno social, razonar sobre sus implicaciones y empezar a integrarla dentro de su propia identidad".
Cuando una niña siente que su madre la protege de la exposición excesiva, aprende que existe un espacio donde no es un personaje, sino simplemente una persona.
En cualquier caso, y por acostumbrados que los hijos de personajes públicos estén acostumbrados a ciertas situaciones anómalas para el resto, como que desconocidos pidan fotos a sus padres por la calle, es importante que sus progenitores sepan gestionar esas circunstancias. "Lo más importante es que los padres nombren aquello que la niña ya está observando antes de que la explicación llegue desde fuera", recomienda el psicólogo. "Si la niña ve que la gente para a su madre por la calle, lo ideal es explicárselo con naturalidad: ¿Has visto que esa señora conoce a mamá? Es porque muchas personas escuchan su música y les gusta".
Una vez hecho eso, la clave es separar claramente el rol público del rol parental, tal y como indica Andrés Montero. "El hogar debe funcionar como un espacio donde las reglas del mundo exterior no entren. Que la niña vea a su madre cocinar, equivocarse, pedir perdón o tener rutinas normales es psicológicamente muy protector porque la ancla a una realidad doméstica segura". Es precisamente lo que hace Malú, quien cuenta en que, para la pequeña Lucía, ella va a ser siempre su madre: "la percepción que cualquier otra persona pueda tener de mí ella no la va a tener en la vida; yo soy su madre".
Cómo separar el rol público del rol de madre o padre
"La teoría del apego de Bowlby y Ainsworth demuestra que un vínculo seguro se construye sobre tres pilares: disponibilidad, consistencia y sensibilidad. La fama puede amenazar esos tres elementos si no existe una separación clara entre la vida pública y la vida familiar", asegura el psicólogo.
Por eso el director de Ethos Psicólogos considera tan importantes los rituales cotidianos entre madre e hija: cenar juntas, tener rutinas antes de dormir o pequeños momentos exclusivos compartidos. "Ese tipo de hábitos funcionan como señales de seguridad para el sistema nervioso del niño", nos dice.
Añade que también es fundamental proteger la intimidad de la hija y decidir conscientemente qué parte de su vida se comparte públicamente. "Cuando una niña siente que su madre la protege de la exposición excesiva, aprende que existe un espacio donde no es un personaje, sino simplemente una persona", añade. Sin duda, esta premisa Malú la lleva a rajatabla, pues no la lleva a actos donde los medios de comunicación podrían grabarla o retratarla y tampoco comparte imágenes de la niña en sus redes sociales, ni siquiera tapándole la cara.
"Y otro aspecto importante es mantener la autoridad parental desligada de la imagen pública. A veces, algunas figuras famosas evitan conflictos o límites en casa por agotamiento emocional o por intentar mantener una imagen perfecta. Pero los niños necesitan límites claros y coherentes para sentirse seguros".
Cómo explicar al niño lo que implica la fama de sus padres
Lo primero que ha de tenerse en cuenta es que es preciso adaptar el lenguaje siempre a la edad del niño y evitar una carga emocional excesiva. "No se trata de decir 'mamá es muy importante', sino de explicarlo desde algo que el niño ya entiende y admira", propone Montero, que también considera muy útil al respecto preparar al niño ante determinadas situaciones públicas y anticiparle, por ejemplo, que puede haber personas que quieran hacerse fotos con su madre. Esto "reduce la ansiedad y favorece una sensación de seguridad".
"Y algo muy importante: validar emociones ambivalentes", recalca el psicólogo. "Una niña puede sentirse orgullosa de su madre y al mismo tiempo incómoda porque la atención de los demás se dirija constantemente hacia ella. Ambas emociones pueden convivir".
Cómo puede afectar a los hijos de personajes públicos la fama de los padres
Aunque desde fuera veamos que en la mayoría de los casos la fama trae cosas buenas, puede tener ciertas implicaciones a la hora de que los niños aprendan a relacionarse y a interpretar el mundo en el que viven. Andrés Montero pone como ejemplo que muchos niños hijos de padres famosos dudan constantemente de si las relaciones que tienen son genuinas o están condicionadas por el apellido o la fama de su familia. "Eso puede generar desconfianza y dificultades para establecer vínculos íntimos".
Una niña puede sentirse orgullosa de su madre y al mismo tiempo incómoda porque la atención de los demás se dirija constantemente hacia ella. Ambas emociones pueden convivir.
El psicólogo cuenta que algunos de estos niños construyen su autoestima alrededor de la fama parental y que otros desarrollan un síndrome del impostor precoz, sintiendo que ocupan un lugar social que realmente no han ganado por sí mismos. "Además, pueden sufrir dos formas distintas de rechazo: por envidia o precisamente por intentar no ser definidos únicamente por el apellido familiar".
"Lo que mejor les protege psicológicamente es desarrollar una identidad sólida propia, contar con espacios donde puedan expresarse con libertad y tener padres que validen abiertamente que estas dificultades existen y son reales".






