Yolanda Gutiérrez, psicóloga, analiza el impacto emocional de una rabieta en público: "Estas reacciones de los hijos no nos definen como madres ni como personas"


Son muchas las madres que viven sentimientos de culpa o de frustración ante estos estallidos emocionales de los pequeños en la calle


Yolanda Gutiérrez, psicóloga clínica del Hospital Universitario Vithas Madrid Arturo Soria© Cedida
17 de junio de 2026 a las 7:32 CEST

Vas por la calle con tu hijo pequeño cuando, de repente, un detalle sin importancia lo detona: empieza a llorar y a patalear como si se acabara el mundo. Si lo has vivido, sabes perfectamente qué se siente. Las rabietas en público no solo ponen a prueba la paciencia, sino que activan un torbellino emocional en el que la vergüenza, la inseguridad y la culpa se mezclan en segundos. De pronto, una escena cotidiana se convierte en un examen social en toda regla y hay quien no duda en hacer comentarios que no siempre ayudan.

Sin embargo, el verdadero reto no es el berrinche. Según explica Yolanda Gutiérrez, psicóloga clínica del Hospital Universitario Vithas Madrid Arturo Soria, la verdadera carga es la presión por encajar en el ideal de “madre perfecta” y el miedo al juicio ajeno. En ese momento de tensión, la clave no está en el público, sino en el niño: en entender qué comunica y acompañarlo desde la calma. Ella misma nos lo explica.

¿Por qué una rabieta en público suele vivirse como algo mucho más intenso que una en casa?

Cuando se produce este hecho en público, la madre se siente juzgada por otras madres que están mirando. Desea hacerlo bien para reforzarse en la imagen propia de ser una “buena madre”, de haber hecho lo correcto.

 ¿Qué mecanismos emocionales se activan en una madre cuando siente que “todo el mundo la está mirando”?

Aparecen en la madre sentimientos de inseguridad, descontrol del entorno, vergüenza por ser el centro de atención y se siente, además, juzgada. Son muchas emociones y todas negativas hacia una misma.

niño llorando, con una rabieta en la calle© Getty Images

 ¿Qué peso tiene realmente la mirada ajena en la crianza y por qué nos condiciona tanto?

Somos personas sociales, necesitamos la aprobación de los demás para sentirnos seguros, y en el caso de los niños, las madres sienten que el comportamiento de estos es el reflejo de nuestro valor como madres. Nuestro comportamiento varía y se acomoda a las expectativas del entorno.

¿Por qué podemos llegar a interpretar una rabieta como un “examen público” de nuestra capacidad como madres?

Porque las madres no sienten que juzgan al niño, sino que están juzgando la actuación de ellas como madres e incluso como personas.

Aparecen en la madre sentimientos de inseguridad, descontrol del entorno, vergüenza por ser el centro de atención y se siente juzgada

Yolanda Gutiérrez, psicóloga clínica

¿De dónde nace esa idea tan extendida de que si un niño llora o se desregula en público es porque la madre “no está haciendo algo bien”?

La idea nace del pensamiento erróneo de que los niños deben comportarse como adultos, de que no deben molestar, desconocimiento de la mentalidad infantil. Los niños se comportan como niños y necesitan un tiempo para aprender a estar en sociedad.

¿Cómo influye la presión de ser una” madre perfecta” en la vivencia de estas escenas?

Mal. Influye mal porque estas escenas pueden causar a las “madres perfectas” la sensación de no serlo tanto y de que la pátina de perfección se resquebraja. Aparecen los sentimientos de culpa y de frustración.

niña llorando en la calle© Getty Images

¿Por qué es tan complicado regular a niño cuando la madre está desbordada por la situación?

Los niños suelen mimetizar el estado anímico de la madre. Si una madre está desbordada, refleja nervios, estrés, agobio, indecisión... son emociones que absorbe el niño y, entonces, el caos comienza.

¿Qué puede hacer una madre en el momento en que empieza la rabieta para no entrar en pánico?

Sobre todo le recomiendo tranquilidad, mucha tranquilidad, hacer caso omiso de las miradas de los demás, llevar al niño a un sitio más tranquilo alejado del foco de atención y pensar que lo más importante es el niño.

El niño no sabe expresar sus emociones, está intentando comunicarte algo, por lo que es importante ayudar al niño a expresarlo de otra manera

Yolanda Gutiérrez, psicóloga clínica

¿Cómo se puede trabajar la culpa y la autoexigencia para que estas situaciones no se vivan como un fracaso personal?

Deben saber que las madres y los niños aprenden a la vez, unas a ser madres y otros a estar en sociedad. En ese proceso, se producen situaciones impredecibles, caóticas, pero son parte de la crianza. Conviene que tengan en cuenta que las rabietas de los hijos no nos definen como madres ni como personas.

 ¿Qué le gustaría que una madre recordara la próxima vez que su hijo tenga una rabieta en público?

El niño no sabe expresar sus emociones, está intentando comunicarte algo, por lo que es importante ayudar al niño a expresarlo de otra manera. Sobre todo, enfócate en tu hijo no en las miradas de los demás.