Familia

Lo que dice la psicología sobre el papel de la abuela materna en el desarrollo de los niños: "Incrementa la riqueza en su crianza"


Hablamos con la psicóloga María Bustamante acerca de cómo impacta este vínculo en los nietos


Abuela feliz, con su nieto en brazos© Getty Images
28 de mayo de 2026 a las 15:06 CEST

La abuela materna ocupa un lugar trascendental en la vida de los niños. Lo sigue ocupando cuando éstos crecen y se son adultos, por mucho que haga muchos años que esta figura tan importante ya no esté presente. El amor incondicional y la crianza sosegada tienen mucho que ver en que sea una figura tan importante, pero ¿influye también en el desarrollo emocional de los nietos? ¿De qué manera les impacta el vínculo establecido con su abuela materna en el desarrollo de su personalidad y de su bienestar emocional? Se lo hemos preguntado a María Bustamante, psicóloga y especialista en Terapia Familiar de Instituto Centta (www.centta.es), quien aclara todas las cuestiones al respecto.

¿Por qué es tan importante la abuela materna en la vida de los niños?

La figura familiar de abuela en sus versiones materna o paterna es la evidencia de haber solventado adecuadamente muchas tareas y etapas del ciclo vital, personal y familiar. Es importante en la vida de los niños porque incrementa la riqueza en su crianza.

Su simple presencia y relación con los pequeños pone de manifiesto, entre otras cuestiones, haber tenido la capacidad de sostener la vida en el tiempo, mantener vínculos vivos, reubicar las tareas, responsabilidades y roles, favorecer el deseo de mantener el linaje. Es el puente de transmisión transgeneracional de valores, prioridades y sentido vital. A la vez, incrementa la información adquirida por la experiencia, aporta sabiduría y perspectiva.

Los niños que conocen e interactúan con una abuela están expuestos a unos estímulos que no pueden ser suplantados por otras figuras.

María Bustamante, psicóloga y especialista en terapia familiar

¿Cómo influye la relación con ella en el desarrollo infantil?

Los niños que conocen e interactúan con una abuela están expuestos a unos estímulos que no pueden ser suplantados por otras figuras. Las abuelas representan el hilo conductor de la vida, ofrecen una mirada más tranquila y serena respecto a la responsabilidad, más profunda respecto a las relaciones y suelen ser un gran aliado a la sensibilidad del nieto.

He de decir que todo este bagaje se pone de manifiesto si la relación entre las generaciones se resuelve adecuadamente, a través de vínculos sanos, generando espacios de respeto y cuidado.

Esta perspectiva distribuye adecuadamente la responsabilidad en los padres, confirmándolos y validando sus decisiones, a la vez que se mantiene una actitud de cuidado, que genera consistencia, coherencia y pertenencia al menor.

Aunque vivan en otra ciudad y los niños no puedan verla a menudo, sigue siendo una figura esencial para ellos; ¿cómo se forma un vínculo tan fuerte cuando la abuela vive lejos?

Los vínculos se crean con la intención genuina de conectar mantenida en el tiempo. Al ser algo genuino, que no se puede impostar, trasciende al espacio físico. El contacto físico fortalece los vínculos, porque la experiencia compartida se llena de estímulos que van a mantener más viva la memoria, como sonidos, olores, imágenes y sensaciones que perduran más allá de la distancia.

Cuando se ha creado este vínculo, la distancia no tiene capacidad de romperlo, teniendo en cuenta las ventajas actuales de las nuevas tecnologías, que facilitan conectar y mantener fresca imágenes y contacto.

¿Cómo les puede afectar el no haber contado con la presencia de esa figura por rencillas o disputas familiares entre la abuela y los progenitores?

Cuando el sistema familiar no resuelve adecuadamente los conflictos, los vínculos se dañan y se produce una irremediable transmisión de las consecuencias al menor, que siendo el más vulnerable será una nueva víctima de la precariedad de gestión emocional y de la evitación al conflicto. Simultáneamente será un modelo de aprendizaje para el pequeño, que lo acabará incorporando como algo normalizado, pero dejará graves carencias en su crianza y consecuencias en su desarrollo. 

Abuela feliz y muy sonriente con su nieta en brazos© Getty Images

¿Y cuando el motivo de esa ausencia es el fallecimiento de la abuela cuando el niño o la niña es pequeño o cuando aún no ha nacido?

El fallecimiento supone un duelo, crisis normativas del ciclo vital, es decir, que todos estamos expuestos a ello. Cuando eso ocurre, se pone a prueba la regulación emocional para elaborar adecuadamente la pérdida. Si el duelo no es resuelto de una manera adaptativa, el contenido emocional (dolor, enfado, ira, frustración...) no puede ser integrado, quedando activo y por lo tanto se desatará en situaciones asociadas por la mente del sujeto de manera imprevisibles, quedando depositadas en el ámbito familiar e impregnado a los más pequeños, que no tienen recursos de filtrado y regulación emocional por sí mismos.

Sin embargo, si el duelo se ha resuelto adecuadamente, la ausencia está llena de sentido, aprendizaje o gratitud, según el tipo de vínculo que haya sido. Ese contenido será enriquecedor para el pequeño y estará presente de una manera estable, consistente e identitaria. Ese niño tendrá en su narrativa a una abuela valorada que no conoció o de la que se tuvo que despedir.

Las abuelas pueden complementar la crianza, aportando espacios de cobertura más serena, descargada de presiones por exceso de responsabilidades.

María Bustamante, psicóloga y especialista en terapia familiar

Por otro lado, ¿cómo ayuda la abuela materna en la crianza de los niños?

Las abuelas pueden complementar la crianza, aportando espacios de cobertura más serena, descargada de presiones por exceso de responsabilidades, aportando una presencia más enfocada al encuentro, a la atención, complicidad y apoyo emocional.

Asimismo, también aportan una perspectiva a los padres con más paciencia, perspectiva y sabiduría.

¿Tiene un papel importante también en la consolidación del vínculo entre su hija (ahora madre) y su nieto?

Por supuesto. La interacción de la abuela con su hija que simultáneamente es la madre de otra persona representa la cadena de la vida. Como eslabones unidos, pero no pegados, aportando seguridad identitaria, consistencia familiar, pertenencia y amparo. Si el vínculo que el pequeño percibe entre los dos eslabones anteriores es de respeto y cuidado, serán un modelo de aprendizaje a la hora de vincular con cualquier persona y de cualquier edad.